Iberdrola-hidrogeno-verde

Iberdrola ha presentado unos beneficios de 2.681 millones de euros en los nueve primeros meses del año. Una cifra que supone hasta un 4,7% más que en el mismo periodo de 2019, cuando la compañía batió récord histórico. Aun así, desde la eléctrica vasca se mentaliza a sus trabajadores de que se avecinan años duros. Un contexto de “situación futura catastrófica” (según sindicatos) que obliga a meter la tijera para preservar el empleo, según la compañía.

De hecho, en la apertura de las negociaciones entre empresa y empleados, para suscribir el nuevo Convenio Colectivo, la eléctrica vasca no ha escatimado en pedir “recortes críticos y vitales para la Compañía”. A tenor de las palabras del equipo de dirige Ignacio Sánchez Galán más bien se podría pensar que hablamos de una firma casi en quiebra, y no de la segunda cotizada más grande de España.

Y, es que, esa es el principal choque entre sindicatos y compañía. Los primeros defienden qué pese a que la situación será difícil para todos, para Iberdrola el impacto será más liviano. De hecho, como prueba de ello señalan una y otra vez la espectacular revalorización de la compañía, en un año alcanza el 26% y a cinco años un 81,5%. Un crecimiento que para una empresa que vale unos 70.000 millones es una gran carta de presentación. Además, marcó récord histórico de beneficios en 2019 que podría batir a lo largo de este 2020. Más si cabe después de los buenos datos presentados en el tercer trimestre del periodo.

Pero a Galán esos números no le sirven. “El presidente está empeñado en convertir a Iberdrola en el gigante energético más grande del mundo y los costes pueden marcar la diferencia”, explican fuentes cercanas a la compañía. Así, la compañía ya ejecutó una serie de recortes en los gatos de personal, en España alcanzaron el 11%, y ha anunciado que ejecutará cerca de 1.500 salidas (todas ellas serán prejubilaciones) que quedaban pendientes como parte del Plan Estratégico 2018/22 que se ha adelantado dos años. Aun así, todo ello solo es un avance.

GALÁN SUBE LA APUESTA Y FORZARÁ UN RECORTE SALARIAL

El premio gordo para Galán es ejecutar un recorte salarial generalizado que tenga un impacto significativo en las cuentas. Un cometido que se articula bajo dos pilares: por un lado, la firma busca aprovechar el difícil contexto que engloba a la economía mundial y, en especial, la española. Los ejecutivos de la compañía saben que en un momento de recesión tienen mucho más poder de negociación y pretenden utilizarlo. “La realidad es que están en muy mala posición para negociar”, reconocen fuentes del sector.

Por otro lado, el equipo financiero ya ha preparado una batería de medidas de alcance acorde para dicha misión. La reestructuración salarial planea, a su vez, sobre dos vías: suprimir la antigüedad y los escalones por categorías. Para Iberdrola el actual sistema de pago por los años de pertenencia a una compañía (que va desde los 10 a los 30 años) se ha quedado “obsoleto”. Por ello, la propuesta contiene utilizar “un nuevo sistema variable”, señalan fuentes cercanas a las negociaciones. El segundo consiste en generar una nueva denominación “Técnicos Cualificados” con el que se unifican a los titulados, técnicos o graduados.

“Se busca igualar por debajo para incrementar el ahorro de costes”, explican fuentes cercanas a la compañía. Desde los sindicatos se señala que la medida busca principalmente “que los nuevos graduados ocupen puestos de titulados medios sustituyendo a los técnicos”, lo que supondría incrementar la plantilla de jóvenes con sueldos mucho menores. Al final, la clave está en atacar la retribución del grueso mayoritario de la compañía, dado que genera más ahorro y, a su vez, son más fáciles de reemplazar.

EL TELETRABAJO (PARA ALGUNOS) COMO CONTRAPRESTACIÓN EN IBERDROLA

Ambas medidas se complementan con otras de menor escala. Iberdrola también ha informado a los sindicatos de que tiene la intención de reducir “las dietas y el precio pagado por kilómetro”. Por último, plantea desregular la jornada laboral anual, diaria e incluso horaria para crear “bolsas de horas que actuarían como tarifa plana”. La idea es que bajo esta modalidad se puedan atender las necesidades de la compañía en cualquier momento.

“En definitiva: Desregulación total y recortes en las condiciones laborales, con más flexibilidad, menor remuneración y mayor disponibilidad”, resumen desde UGT sobre las proposiciones de Iberdrola. Una batería de medidas cuyo objetivo final hacer ver al mercado, eso será durante la presentación del próximo Plan Estratégico a principios de noviembre, que el equipo directivo ha sabido contener los costes de cara a los próximos años. Y, esa larga lista de desventajas que solo se contrapresta con “la proposición de incrementar el teletrabajo algunos días y no para todos”, lamentan los colectivos de trabajadores de la eléctrica vasca.