Iberdrola

La noche y el día. Ignacio Sánchez Galán y Francesco Starace comparten muy pocas cosas en común. Con la salvedad de que ambos están llamados a ser los grandes protagonistas en la próxima revolución energética. A lomos de las dos mayores eléctricas de Europa (Iberdola y Enel), uno y otro se han desafiado, nuevamente, en una carrera de fondo por convertir su compañía en el número uno del continente y (por qué no) del mundo. Así, uno de ellos podría convertir su apellido, Starace o Sánchez Galán, en el Rockefeller del siglo XXI.

Starace no encaja en la definición propia de un director ejecutivo de una multinacional valorada en 85.000 millones de euros. El italiano destaca por un carácter pausado y soñador, quiso convertir las centrales de carbón de Enel en museos y galerías de arte, explican aquellos que lo conocen. Unas cualidades moldeadas tras décadas de lectura apasionada de poesía que solo se rompen cuando pronuncia la palabra energía. Entonces, su voz suave se llena entusiasmo hasta el punto de que sus palabras se asemejan a “los evangelistas de la tecnología”, ilustran desde The Economist.

Semanas antes a que el semanario económico pusiera el foco en el italiano, otro gigante de la comunicación salmón, Financial Times, reconocía la cada vez más importante figura de Sánchez Galán. Parece inevitable el hecho de que hablar acerca del futuro de las energías renovables sea también hacerlo de ambos. Aunque el salmantino sí parece encajar en ese perfil de tipo serio y brusco que podría pensar encontrarse en los grandes dirigentes de las multinacionales. Una locomotora que no para y que se lleva por delante todo aquello que se pone en su camino.

IBERDROLA Y ENEL, DESTINADAS A BATLLAR EN LOS PRÓXIMOS AÑOS

Así, al presidente y consejero delegado de Iberdrola no le tiembla el pulso para enfrentar a empresarios, como hizo con Florentino Pérez, o políticos españoles o extranjeros. Cuentan quienes le conocen como se enfrentó públicamente al propio Mariano Rajoy o su homónima brasileña Dilma Rousseff. Más recientemente, a Sánchez Galán no le tembló el pulso para desafiar al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Además, ante los analistas energéticos de todos los grandes bancos de inversión del mundo: “Si el gobierno no da la bienvenida a la inversión, no invertiremos (…) creo que estamos en este momento en México”, señaló.

Aunque la diferente personalidad del español y el italiano no impedirá una guerra abierta. De hecho, en cierta manera ambos ya se la han declarado. Así, los planes estratégicos presentados por ambas compañías parecen destinados a chocar una y otra vez. Si Iberdrola anunció un par de semanas atrás inversiones por valor de 75.000 millones hasta 2025, Enel elevó la apuesta hasta los 160.000 millones para 2030, según su presentación el pasado 24 de noviembre. Con ello, la transalpina espera triplicar su capacidad renovable hasta los 120 GW, mientras que la española prevé duplicar la suya en cinco años.

Además, ambas advierten de que la mayor parte de esas inversiones están dirigidas a países con fuertes ambiciones climáticas. Una decisión que en el caso de Iberdrola supondrá el 83% del total y que limita la batalla a no muchos mercados, lo que incrementará notablemente la competitividad y el coste por establecerse en ellos. De hecho, Enel e Iberdrola han chocado por la compra de activos estratégicos en otras ocasiones, la más reciente fue la puja de ambas por eléctrica brasileña Electropaulo. Una operación que cerró la italiana, pero a un precio un 40% superior a la oferta inicial.

EL CAMPO DE BATALLA SE AMPLIARÁ MÁS ALLÁ DE LAS RENOBALES

Pero la guerra entre ambos se extenderá mucho más allá de incrementar su capacidad en renovables. Así, ambas también apuestan por crecer tanto en el negocio de redes como en el de distribución. En cuanto al primero, tanto Sánchez Galán como Starace descuentan un futuro cada vez más eléctrico y digitalizado para la sociedad e intentarán sacar partido de ello. La transalpina prevé inversiones por valor de 16.200 millones en los próximos tres años, mientras que la española ya tenía presupuestado desde hace un par de años un desembolso cercano a los 10.000 millones por este concepto.

La electrificación del parque de vehículos es otro elemento en el que ambos ya han chocado. De hecho, Sánchez Galán movió ficha recientemente para desafiar a Enel en su propio terreno. Así, Iberdrola lanzó en Italia, recientemente y con descuentos muy agresivos, su producto Smart Mobility Hogar con el que permite recargar el vehículo eléctrico en casa y gestionar directamente la carga desde el teléfono móvil. “Se trata de otro ejemplo más de la guerra que mantienen ambos gigantes para copar todo el negocio posible”, explican fuentes del sector.

Pese a que la guerra no parece tener un ganador claro, lo que sí es evidente es que con ambos proyectos las firmas dejan atrás a casi cualquier competidor. Incluidos los gigantes petroleros que intentan desembarcar en el mercado eléctrico. Hasta el punto de que las inversiones en energías renovables prometidas en los próximos años por Enel o Iberdrola superan ligeramente a la suma de todas las que harán BP, Royal Dutch Shell y Total. Así, Starace o Sánchez Galán se han quedado solos en una guerra en la que solo puede ganar uno.