La falta de precipitaciones en España, con los embalses muy por debajo de su nivel tanto de hace un año como de la media de los últimos 10 períodos, junto a los bajos precios del gas han sido la excusa perfecta para que las eléctricas españolas se hayan lanzado a la amortización de sus centrales de ciclos combinados. Entre ellas, la que más empeño ha puesto es Iberdrola que ya en el trimestre pasado aumento con mucha fuerza su producción a través de dicha fuente, hasta un 344%, y, además, espera forzar más la máquina de cara al tercer trimestre, según han explicado fuentes de mercado a MERCA2.

En los últimos años las centrales de gas han sido un agujero negro para las cuentas de las eléctricas debido a su baja utilidad, que el año pasado apenas alcanzó el 12%, y esto impide que lleguen a cubrir los costes fijos que suponen tenerlas abiertas y listas para funcionar. Una situación que no solo ha cambiado radicalmente en los últimos meses, por los bajos precios del gas, sino que presumiblemente se transformará todavía más a lo largo de los meses de verano en los que las eléctricas esperan poder colar en el mix muchas más horas de uso de ciclos en detrimento de la hidráulica.

El incremento más sonoro en los próximos meses se verá en Iberdrola. La firma presidida por Ignacio Sánchez Galán se ha propuesto como estrategia reducir el agujero negro que son las centrales de gas -es el segundo mayor propietario de España de los mismos-, y pretende aumentar con fuerza su uso en agosto y septiembre, explican fuentes sobre la estrategia de la compañía. De hecho, dichas fuentes apuntan a que cerca de una decena de ciclos en propiedad, con hasta 14 turbinas, de la energética vasca que apenas se habían utilizado en 2018 están funcionando ahora a pleno rendimiento y a coste base, lo que permite sacar unas plusvalías de su utilización dónde el año pasado (y en los anteriores) solo había pérdidas.

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Aunque obviamente no ha sido la única. Otras como Endesa también se han lanzado a aprovechar la situación para amortizar sus centrales. De hecho, la firma que dirige José Bogas incrementó el uso de sus centrales de ciclos un 70% entre mayo y junio respecto del mismo periodo de 2018. Un crecimiento importante, pero que está lejos de la producción de Iberdrola, debido entre otras razones a que ha acudido más al mercado (compra electricidad para abastecer a una parte de sus clientes) donde, por ejemplo Francia, ha vendido en algún momento concreto a 40 euros por cada MWh, un precio más bajo que el que podía generar en España.

Una de las claves de que dichas centrales estén produciendo energía a elevados ritmos está en la extraña situación que vive el mercado del gas natural. Las reservas de la materia prima están muy por encima de los niveles medios de los últimos cinco años y, además, los agentes continúan inyectando gas en Europa debido a que los contratos existen, muchos firmados a largo plazo, tienen muy poca flexibilidad que no permiten desviar los buques a otros mercados como el japonés. En definitiva, que los depósitos de gas están a rebosar en una época del año que deberían estar vacíos, por lo que a mucha oferta y demanda mantenida los precios se hunden.

LOS CICLOS SE CONVIRTIERON EN PROTAGONISTAS PARA CERRAR PRECIOS

Otra de las claves para que los ciclos se hayan convertido en actores principales del sector energético es la mala evolución de los embalses en España, y del uso que le han querido dar las compañías. La producción hidráulica tiene una característica esencial para las eléctricas españolas, puesto que son capaces de regular su producción, lo que les permite maximizar el beneficio al ofertarlas cuando el precio del pool es más caro. El bajo precio del gas ha permitido encontrar en las centrales de ciclo esa característica de regular producción y beneficiarse de un precio alto.

Iberdrola está trabajando en España con una idea muy clara: sacar toda la rentabilidad posible a sus centrales de ciclos aprovechando las pocas precipitaciones y los bajos precios del gas.

En concreto, en el mes de abril destacó el aumento de las horas que la hidráulica cerró precios, que fueron más del 60% del total. Sin embargo, tanto en mayo como en junio ese honor paso a tenerlo los ciclos, con especial relevancia para el sexto mes del año en el que logró casar el 41,6% de las horas totales, dejando las reservas hidráulicas para mejores momentos. Con ello, las eléctricas lograron picar al alza el pool trimestral como se comprueba al ver que durante los días con fuerte producción eólica los precios caían a 45 euros por MWh, mientras que cuando cerraban el precio los ciclos era por encima de los 50 euros, curiosamente donde sitúan la frontera de la rentabilidad en la producción nuclear.