Galán-Iberdrola-renovables

Si el IBEX fuera un concurso de belleza, Ignacio Sánchez Galán aspiraría a ganar todos los premios excepto el de “Miss Simpatía”. Excelente gestor y controvertido personaje, ha logrado con sus poco ortodoxos métodos convertir a Iberdrola en la segunda empresa por cotización por encima de BBVA, Banco de Santander o Telefónica.

“Es la hora de actuar”. Estas palabras pronunciadas por el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán durante su reciente intervención en la Cumbre de Acción de Climática de Nueva York, parecen el mantra que ha regido, al menos hasta el momento, su vida profesional.

Sánchez Galán es sin duda uno de los directivos más controvertidos de la empresa española. Multitud de historias sobre él, verídicas o no, recorren los cenáculos madrileños. Si la estela personal ha ido siempre acompañada de un halo de dificultad, en el más cortés de los calificativos, es indudable que la gestión y los resultados del presidente de la segunda compañía más grande del Ibex, es incuestionable.

Conviene recordar que la historia de Iberdrola, nacida de sucesivas y repetidas fusiones de empresas eléctricas del norte de España, va camino de dos siglos. No obstante, desde la fusión de Iberduero e Hidroelétrica de 1992 que dio a luz la marca, el desarrollo exponencial de la que era la segunda eléctrica más grande del país marcó el paso a una forma de operar distinta, dirigida a convertirse en una multinacional.

Pero es el aterrizaje de Sánchez Galán el que impulsa definitivamente una nueva forma de trabajar en una empresa que, hasta ese momento, y por parte de las dos compañías madres, venía de una herencia de gestión muy familiar.

Los números son incuestionables. Y mantenerse al frente de un gigante complejo como Iberdrola durante 18 años, quizás más. Pero pese a todos aquellos que se han situado enfrente o han sufrido los envites de Galán desde dentro, Iberdrola vale hoy más de tres veces el precio que se pagaba por ella cuando el salmantino accedió a su dirección en 2001.

Con unas cifras que hoy superan los 60.000 millones de euros de valor, y acciones que han pasado del 3,27 en 2001 a 9,35 euros en la jornada de ayer, la gestión económica y rentabilidad de Iberdrola es incontestable.

Los números no admiten discusión. Ni siquiera el crecimiento del talento, porque es de las pocas empresas del Ibex que pueden decir que han incrementado –y mucho- el número de trabajadores en los últimos 20 años. La eléctrica que tenía 14.500 trabajadores cuando el salmantino cogió sus riendas, cuenta hoy con más de 34.000 trabajadores en todo el mundo.

En beneficios tampoco se queda corta, y en el primer semestre del año elevó un 16 por ciento su cifra neta, alcanzando los 1.644 millones de euros y anunciando mejoras de su previsión para el final de su ejercicio, en un momento en el que se ve claramente impulsado por el mayor número de inversiones realizadas en un semestre en la historia del grupo (3.054 millones).

DE LA ANTIGUA AIRTEL (VODAFONE) A IBERDROLA

Muchos le consideran el segundo mejor gestor del Ibex, por detrás de Pablo Isla (Inditex). Un éxito mayor aun considerando que Galán no es rico de cuna. El salmantino, hijo de un pequeño comerciante, vino a Madrid a estudiar ingeniería industrial y en una fulgurante carrera asumió pronto puestos directivos en los noventa al frente de ITP y Eurojet pasando a liderar como consejero delegado Airtel Móvil (actualmente Vodafone), con una gestión decidida y muchas veces controvertida.

Quizás sea por su origen o simplemente su modo de ser, pero algunos acusan en él una cierta “manía” a los dirigentes ricos de cuna. Nunca se le ha aceptado como miembro de pleno derecho del establishment. Con alguno de ellos -por ejemplo, Juan Abelló o José Manuel Entrecanales tuvo algún que otro desencuentro en el pasado. Pero esta ha sido la misma actitud mantenida con contrincantes tan relevantes como Florentino Pérez, políticos nacionales e internacionales o directivos internos.

La verdad es que a Galán el tiempo le ha dado casi siempre la razón. Y, si no la razón, la justificación y el éxito sobre sus iniciativas, por arriesgadas o polémicas que fueran. Incluso antes de llegar a Iberdrola, cuando su trayectoria profesional se encontraba estrechamente ligada a la historia de Airtel.

Precisamente aquí fue nombrado consejero delegado en 1995, poco tiempo después de que el Gobierno adjudicase a la antigua operadora española una licencia de telefonía móvil GSM. Desde ese momento, Galán fue el artífice de los pasos que tomó esta compañía que le llevó a colocarse como el segundo operador móvil del mercado español con más de siete millones de clientes y unas ventas anuales superiores a los 2.400 millones de euros allá por 2001.

 GALÁN, GENIO Y FIGURA: “Telefónica sólo nos gana en cobertura en el ámbito rural y, que yo sepa, las encinas no utilizan móvil”

El espíritu combativo del directivo se puso de manifiesto desde los primeros pasos del operador, y es significativo recordar una anécdota de aquella época en la que al preguntarle por las posibilidades de competir con Telefónica aseguró que esta les ganaba en cobertura únicamente en las áreas rurales “y, hasta la fecha, que yo sepa, las encinas no utilizan móvil”. Genio y figura.

El desparpajo y también la agresividad de la que hizo gala el entonces consejero delegado de Airtel marcó la impronta de su gestión y una competencia ferroz en aquellos años con Telefónica.

Igualmente interesante, y tras la consecución de la paz de precios, fue la larga y dura guerra interna que se libró en la junta de accionistas y en el Consejo de Administración de la compañía en sus últimos años. Y es que en esta etapa de intrigas de los accionistas es cuando el consejero delegado muestra otro rasgo distintivo de su carácter: la dureza de su gestión frente a sus subordinados.

Galán llegó a decir que ese férreo control fue el único referente de continuidad de una compañía que en aquel momento mostraba abiertamente una batalla por parte del accionariado. Pero finalmente sería a raíz de los problemas surgidos con el núcleo estable de accionistas de la operadora (Vodafone, BT y BSCH) y las diferencias de criterio (y seguramente también laborales) cuando Galán se distanció mucho del ex presidente de Airtel, Juan Abelló.

Y es que el cambio de nombre y de criterios de la operadora marcó un nuevo rumbo de un proyecto que nació español y hoy es británico.

UN PULSO A FLORENTINO: EL MATRIMONIO “IMPOSIBLE”

Si hay una persona que puede decir que le ha ganado un pulso a Florentino Pérez, que no es poca cosa, ese es sin duda Ignacio Sánchez Galán. Y este primer envite llegó apenas cinco años después de su aterrizaje en 2001 en Iberdrola.

Más de un lustro de desencuentros y de una auténtica declaración de guerra ante los medios por el control de Iberdrola terminó con la derrota del primer accionista de la poderosa ACS, Florentino Pérez.

Esta guerra abierta por el deseo expreso de Florentino Pérez cuando en 2006 ACS se hizo con el 12 % de Iberdrola sin consultar con su presidente, fue catalogada como “hostil” por parte de Galán que desde ese momento hizo lo imposible por frenarla.

Florentino Pérez

Esta pugna por el control de Iberdrola llegó hasta la CNE, a donde Galán recurrió para determinar y claramente limitar los derechos políticos de ACS en la eléctrica -especialmente el sillón de Florentino en su Consejo- alegando que la ley impide que un mismo accionista pueda ejercer derechos de voto si tiene participación en dos eléctricas ( Unión Fenosa e Iberdrola).

La pelea dejó ya de estar soterrada cuando saltó a los tribunales y durante mucho tiempo Galán atacó claramente la situación y endeudamiento de la constructora, además de trabajar internamente las alianzas y cerrar acuerdos como la atrevida compra de Scottish Power por 17.200 millones de euros.

A todas luces la idea de convertir a Iberdrola en la pata energética de ACS, como antes había hecho con Unión Fenosa, se le desvaneció a Florentino. La feroz e inteligente resistencia de Galán echó por tierra esos planes y, tras una dura lucha en los tribunales, tuvo que desistir.

Años después llegarían a un acuerdo de paz firmado curiosamente un 28 de diciembre. Galán aceptó que algún directivo de ACS se sentara finalmente en el consejo de administración de la energética y, a cambio, Florentino se comprometió a no tomar nunca un paquete superior al 20% del capital y a no promover ni apoyar ningún cambio en el equipo de gestión de Iberdrola formado por Galán.

Además, en el caso de que quisiera lanzar una OPA, en solitario o con otros socios, Florentino debería hacerlo por la totalidad de las acciones, con el fin de beneficiar a todos inversores.

El pulso estaba ganado. Florentino volvía cabizbajo al lugar del que posiblemente no debió salir, el palco del Bernabeu.

COMO HACER CRECER EL MILAGRO VERDE

“Es una obligación moral dejar un mejor mundo para los jóvenes y tenemos la responsabilidad de hacerlo”. Con estas palabras, el presidente de Iberdrola renovaba su compromiso, y sobre todo su posicionamiento con las energías limpias por las que ha apostado desde hace años y que, claramente, le han hecho posicionarse muy rentablemente en el mercado.

Durante su intervención en la Cumbre del Clima celebrada esta semana en Nueva York Sánchez Galán aseguró que se puede llegar a un punto de emisiones cero porque ya existe la tecnología para conseguirlo. Distinguir entre energía verde y lavado verde es otro de los titulares que Galán ha deslizado en un encuentro donde la eléctrica española líder mundial en energías renovables es considerada como un ejemplo a seguir.

Pero es que además de una cuestión de imagen, alineada a los famosos ODS y la Agenda 2030, Galán ha logrado hacer realidad que eso de que ser verde pueda teñirle a uno de oro.

Las hojas verdes del logo de la eléctrica iniciaron la transición hacia las energías renovables hace casi 20 años. Iberdrola ha cerrado ya todas las centrales de carbón y petróleo, ha invertido en energía eólica más de 100.000 millones y ha diseñado un plan para llegar a emisiones cero neutras de carbono en 2050.

Que la economía verde genera oportunidades industriales y empleo es algo que Iberdrola ha demostrado con ese crecimiento exponencial de su número de trabajadores. Y que Galán sabe hacerlo rentable es evidente en sus cuentas.  Por este motivo ha defendido también que ellos son capaces de construir un parque solar o eólico en menos de un año pero los procesos administrativos previos pueden retrasarlo hasta cinco años.

Y lo ha hecho hablando de clima y asegurando que el tiempo apremia, pero sobre todo porque macroproyectos como uno de los mayores parques eólicos del mundo situado en la costa de Massachusetts (EEUU) ha sufrido retrasos administrativos en los permisos.

La empresa tiene en la actualidad un pay out entre el 65% y el 75%.

Así ha empujado al éxito a Iberdrola. Adelantándose instintivamente a temas complicados de ver que hoy parecen evidentes como los ODS pero que le hacen ganar millones con un plan expansionista que no cesa.

Así, hasta 2022 Iberdrola tiene previstas inversiones 32.000 millones. El acelerón no implica que la eléctrica cambie su estrategia, ya que dedica el 90% del capital a negocios regulados y predecibles.

Los beneficios que promete no son precisamente pequeños y además de superar los 3.700 millones de beneficios e incrementar el dividendo su plan pasa por unas inversiones destinadas en al menos un 75 por ciento en el mercado exterior. Una estrategia sin duda digna de elogio porque ha apostado por una internacionalización fuerte en mercados como el mexicano y brasileño que le alejan de las incertidumbres del sector en nuestro país.

IBERDROLA HOY…Y MAÑANA. PLANES DE SUCESIÓN

Iberdrola goza hoy no sólo de salud financiera e inversora, sino de una posición y unos valores de marca verdaderamente incuestionables. Y esto es obra del liderazgo de Ignacio Sánchez Galán. Una capitanía que se ha visto opacada por otro tipo de antipatías que suscita, pero que no logran oscurecer las previsiones de crecimiento de empleo de más de 20.000 personas hasta 2022 encima de la mesa e inversiones previstas de 8.000 millones sólo para el mercado nacional.

Hace apenas unos meses el presidente de Iberdrola conseguía una reelección respaldada por el 99 por ciento de los accionistas, lo que le permitiría superar los 20 años al frente de la compañía. Galán, si cumple su mandato, tendrá 73 años en 2023, y aunque mantiene en concentrado en él todo el poder de la empresa ha asegurado que ya hay un plan de sucesión en marcha.

El presidente de Iberdrola no dijo entonces si éste será entonces su último mandato o si optará a una (difícil) nueva reelección en 2023. Más allá de señalar que el plan de sucesión está definido a todos los niveles, incluida la presidencia, el presidente quiso subrayar que “hay retoños ya señalados en la compañía”. Quizás alguno de ellos sea precisamente su segundo hijo, Nacho, que trabaja hace ya años en la eléctrica y que, en opinión de gente de la casa, no sería raro verle escalar posiciones tras la marcha de su padre”.

El futuro de Iberdrola, segunda mayor compañía española, es tan brillante como la luz que produce. Y por supuesto eso consolida a Galán como uno de los ejecutivos mejor pagados de España, con una retribución cercana a los 10 millones de euros anuales, probablemente muy bien justificados por sus inversores, al haber multiplicado el grupo casi por cuatro veces su valor en bolsa.

Hoy, la empresa tiene un posicionamiento estrella en las renovables y una escalada global de internacionalización con rentables resultados gracias a empresas como Scottish Power en Reino Unido o Avangrid en Estados Unidos.

Y además lo ha logrado con una flexibilidad laboral lejana a los patrones españoles (desde hace años la política de horarios y conciliación de Iberdrola permite entrar a las 7:15h de la mañana y salir a las 16:30 de lunes a jueves, permitiendo que los viernes se pueda finalizar a las 14h).

La luz de Iberdrola ilumina una gran parte del mundo, no sólo España. Y lo hace sentando precedentes en todo el mundo. Con o sin leyenda negra, al César lo que es del César, Ignacio Sánchez Galán ha llevado a la eléctrica española el mejor momento de su historia.