Iberia vuelos China

Los analistas enfrían las conjeturas de movimientos corporativos “en el corto plazo” que pueda realizar IAG, el consorcio británico español de aerolíneas que tiene el control de Iberia. Con ello, se cierra la puerta, por el momento, a una de las grandes operaciones (la adquisición de Norwegian) con las que se había especulado en el sector, y vuelve a poner de relieve que el verdadero desafío para las aerolíneas del viejo continente en este momento es resistir en pie la feroz batalla competitiva que está dejando agujeros importantes en la rentabilidad de muchas firmas.

La posibilidad de que este 2019, también se rumoreo en 2018, pudiera traer consigo un movimiento estratégico en IAG ha sido alto, incluso ha ganado peso en las últimas semanas. De hecho, “una de las estrategias clave del consorcio británico español es adquirir líneas aéreas, o en su defecto los activos de las que quiebran, (…) de cara a conseguir sinergias y ahorros de costes”, explican desde JP Morgan. Aunque por el momento, dicha maniobra deberá esperar algo más de un año, puesto que los analistas de la firma de inversión subrayan que “al examinar la industria, vemos pocas posibilidades de que IAG pueda realizar fusiones y adquisiciones significativas en el corto plazo”.

Una de las razones principales que ha llevado a IAG a mantenerse cauto en próximos movimientos de M&A (como se conoce en la jerga financiera a las fusiones o adquisiciones) responde al explosivo cóctel del sector en Europa. La feroz competencia en la que están sumidas las aerolíneas están presionando a la baja los precios ofertados, lo que provoca que los márgenes y la rentabilidad se reduzca complicando la viabilidad de algunos operadores. Además, se le debe añadir que el coste del barril del petróleo (uno de los principales cargos que deben asumir las compañías) está disparado, lo que añade más tensión a las maltrechas cuentas de muchas compañías.

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Lo anterior, lleva a que un gran número de firmas puedan terminar quebrando (un aspecto en el que han insistido desde la propia IAG, también Ryanair), y que dejaría la posible adquisición de activos a precios de saldo. De hecho, los analistas de JP Morgan apuestan fuerte porque el consorcio apostará por dicha estrategia de cara a próximos movimientos más en el largo plazo: “Creemos que la mejor oportunidad de la compañía británico española para realizar adquisiciones significativas vendrá cuando la industria aérea europea entre en su próxima crisis importante”.

Por lo tanto, los analistas de JP Morgan aplazan el intento de asalto del consorcio aéreo sobre Norwegian. Una posibilidad que en 2018 se esfumó por la enorme cantidad de deuda (cómo se explicó en Merca2 hace más de un año) de la aerolínea del norte, ya que en ese momento “la participación del 4,6% (que adquirió) solo valía 40 millones, pero el precio de la adquisición completa habría sido de 6.000 millones de euros, dado a que mantenía más de 5.000 millones de euros en deuda neta y arrendamientos operativos” explican desde el banco de inversión.

LA ESTRATEGIA MÁS SENSATA SERÍA ESPERAR A QUE NORWEGIAN REBAJE SU ENDEUDAMIENTO, GRACIAS A UNA POSIBLE RENEGOCIACIÓN CON SUS ACREEDORES

Ahora, sin embargo, la estrategia más sensata sería esperar a que la noruega rebaje su endeudamiento, gracias a una posible renegociación con sus acreedores merced a la crítica situación en la que está instalada. Mientras, IAG puede seguir aprovechándose de la inestabilidad de la aerolínea noruega, ya que sus “problemas financieros significan que la amenaza competitiva en la franja Europa y Norte América puede estar disminuyendo”. Un mercado, además, en la que el consorcio británico español obtiene más beneficios en sus nuevas rutas, como ocurre con las de Nashville o Austin.

LA COTIZACIÓN DE IAG ENTRE LAS PEORES POR EL BREXIT

Las tensiones actuales por el desenlace del Brexit, junto a la tensión competitiva del sector, ha llevado a la acción de IAG a retroceder más de un 38% desde máximos, que marcó en junio de 2018, y cerca de un 26% en lo que va de 2019. Pese a que el acumulado de la caída es importante, los analistas no descartan que la cotización de la firma prolongue su derrumbe en los próximos meses: “No podemos descartar un movimiento a la baja en el corto plazo, principalmente debido a la incertidumbre del Brexit”, señalan desde JP Morgan.

“Un Brexit duro sería sin duda un desafío. Primero, los accionistas del Reino Unido probablemente perderían sus derechos de voto y podrían verse obligados a vender sus acciones. En segundo lugar, una caída de la libra del 10% frente al cambio dólar euro, podría afectar a los retornos de la firma”, señalan los analistas. Aunque eso sí, dicha situación no impactaría en sus principales rutas más rentables, las transatlánticas (apoyadas por la caída de la competencia frente a Norwegian), por lo que la firma tendría un margen para enfrentar los problemas que lleguen desde el Reino Unido.