Huawei podría tener su 'propio Android' como sistema operativo

Casi han pasado 30 años desde que en 1992 el equipo de campaña de Bill Clinton tuviera como arma arrojadiza contra Bush ‘padre’ aquel “es la economía, estúpido” para abordar temas que preocuparan a la gente más allá de la Guerra Fría y el conflicto del Golfo Pérsico, terrenos donde el patriarca de los Bush dominaba. Ahora Donald Trump, que de estupideces entiende bastante, sabe que los problemas con Huawei son apenas la puntita de una realidad comercial compleja de explicar.

Y es que las últimas 48 horas han sido muy convulsas en el entramado tecnológico, empresarial y económico a nivel mundial. Por eso, más allá de la anécdota sobre “qué te pasará si tienes un móvil Huawei”, algo que por cierto no se puede explicar por mucha bola de cristal que se tenga; la única certeza es que el último movimiento de Estados Unidos (y quienes secundan) solo es consecuencia de una “guerra comercial” que mide las fuerzas geopolíticas de un señor poco aneuronado que, indirectamente, puede meter en un conflicto a decenas de países.

El resumen: EEUU obliga a las empresas americanas a romper relaciones con Huawei. Las primeras consecuencias: Google ha advertido que en el ecosistema móvil de Android dejará de trabajar con los chinos; además, proveedores como Qualcomm o Intel también romperán relaciones comerciales con Huawei. De ahí en adelante casi nadie sabe cómo puede acabar todo esto. Básicamente porque no tiene nada que ver con la propia Huawei, el 5G ni nada similar.

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Hace unos días el Ejecutivo americano aliviaba los aranceles con Canadá y México en materia de acero a cambio de que, sobre esa misma materia prima, dejarán de lado a China. Todo ello mientras empujan a la baja el yuan para que, precisamente, el gigante asiático obtenga menos beneficio en su balanza comercial. Y con todo esto seguimos pensando que se trata de un problema con Huawei…

QUÉ PASARÁ CON HUAWEI

Pero como hemos venido a hablar de Huawei, aunque tenga poco que ver con ellos, analicemos cómo quedará la compañía china. Aunque hagamos un spoiler por si el lector quiere dejar de leer aquí: nadie sabe lo que sucederá.

En las últimas 24 horas la prensa se ha lanzado a hacer decenas de análisis, se han arrojado cifras de todo tipo, pero el problema es que no existen certezas de lo que harán unos y otros. Huawei se ha limitado a decir que todo está en orden; desde Google dicen que mientras puedan tendrán todo en orden… de ahí en adelante nadie puede saber lo que pasará. Ni para un bando, ni para el otro. Porque Donald Trump se olvida del rejonazo involuntario que propina a su propia economía.

La situación con Huawei, más allá de una “guerra comercial”, se ha convertido en un conflicto geopolítico que afectará a las telecomunicaciones en Europa

Huawei hace una cesta de la compra anual de unos 70.000 millones de dólares en componentes tecnológicos. De ellos, más de 11.000 M$ van a parar a manos de compañías como Qualcomm, Intel y otras tantas estadounidenses, un negocio al que han cortado el grifo. Además, Huawei asegura que tiene inventario para los próximos 12-24 meses.

¿QUÉ PUEDE PASAR?

Sobre lo que pasará con Huawei, ninguna certeza. No obstante, surgen distintas aproximaciones sobre el impacto que puede tener para la economía. Y es que es probable que las entendederas de Trump no anden muy sobradas, pero alguien debería decirle que en Europa casi la mitad de las redes móvil y muchas fijas tienen los equipos de Huawei en su core.

Pero no solo están, sino que necesitarán renovarlas, actualizarlas, etc.; y todo eso sin sus proveedores, en este caso americanos, le deja en una situación compleja. Pero no solo a ellos, sino a todo el ecosistema de telecomunicaciones. Es decir, las cadenas de suministros cada vez son más complejas, y Huawei seguramente usa equipos “made in USA” que tienen componentes esenciales para que las redes en Europa funcionen.

En todo caso, todo esto va más allá de Huawei. Se trata de pura geopolítica. El fabricante chino solo es un daño colateral. Pero en este caso habrá muchos más daños colaterales. Los móviles se renovarán dentro de un año, habrá otro sistema operativo, y, a lo sumo, será un golpetazo a las cuentas de los próximos años. Lo que se acaba de desatar con Huawei es la escenificación de la “guerra comercial”. Y todavía quedan varios meses para la reelección de Trump.