Huawei podría tener su 'propio Android' como sistema operativo

Nadie imaginó que la llegada de la tecnología móvil 5G fuese a ser tan traumática a nivel de seguridad. Pero la explosión del ‘caso Huawei’ a menos de un año para que el despliegue comercial empiece a ser masivo ha provocado los recelos en medio mundo. El último episodio se ha vivido hace unos días en Praga, donde una treintena de países se han reunido para tratar temas se seguridad, pero China no estaba invitada. Y Huawei, siendo la protagonista, tampoco ha sido tenida en cuenta.

Y es que el pasado viernes se reunieron en la capital checa altos representantes de 30 países en el ámbito de la seguridad. Había potencias mundiales como Estados Unidos, Japón, Australia o Alemania, según detalles que ofrece la consultora Red Pulse. El documento final, con asuntos de ciberseguridad y tecnología móvil 5G, no tiene carácter vinculante, pero la exclusión de China de un tema tan sensible y, sobre todo, que se hable de proveedores de red, pero sin contar con nadie de Huawei,  marca un mal precedente. Más negativo si cabe para la compañía, dado que en las decisiones que se deben tomar los próximos meses se cuece su posible veto en el desarrollo de infraestructuras.

Por lo que respecta al documento, no refleja el nombre de Huawei, ni tampoco se quiso especificar su caso concreto, pero durante toda la reunión se habló de la problemática de las redes vinculadas a la seguridad, y los conflictos que pueden existir con ciertos proveedores. La principal conclusión extraída de la cumbre fue que nunca puede darse un riesgo en un país que llegue a través de una empresa con influencia de un tercero.

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Traducido es: que nadie quiere injerencias chinas a través de la tecnología de Huawei, bien con puertas traseras, equipos que espíen, etc. Además, en la reunión se aclaró que “la evaluación del riesgo de los productos de un proveedor debe tener en cuenta todos los factores relevantes, incluido el entorno legal aplicable y otros aspectos del ecosistema de un proveedor”.

POR QUÉ NO ES BUENO PARA HUAWEI

Según ha publicado Reuters, los invitados al evento restaron importancia a la ausencia de China en el cónclave. Además, argumentan que al no haber un documento vinculante, y ni siquiera unas líneas de actuación, parece que fue menos formal de lo que en realidad supone una reunión de 30 países para hablar de asuntos clave para la seguridad de los estados. Léase como ironía.

Porque la realidad es que Huawei sigue en el punto de mira de Estados Unidos, y la Unión Europea debe tomar una decisión sobre la compañía China el próximo mes de junio. Todo se ha convertido en trascendente, tanto que según la versión de fuentes diplomáticas que asistieron al evento, se urgió a los países a que en la propia reunión avanzaran en los temas de ciberseguridad que afectan al 5G.

En este escenario, reuniones a diversas bandas con EEUU de por medio no favorece a Huawei, porque siempre ejercerá una gran presión, sobre todo con sus potenciales aliados comerciales. Y de paso, también mirará con lupa las decisiones que se toman en Europa.

HUAWEI MANTIENE SU POSTURA

Ante esta reunión, desde Huawei no pierden la cintura. Saben que son un proveedor necesario, y que el desarrollo del 5G en algunas regiones como Europa será impensable sin sus redes. Por eso, desde el fabricante chino insisten en que si hay algún problema relacionado con la seguridad se debe abordar desde un planteamiento técnico más allá de los político.

Huawei quiere trasladar el debate al terreno técnico, donde sabe que tiene las de ganar

Argumentan que cualquier tema debe encararse con datos, pruebas contrastadas y evidencias técnicas. Huawei estima que valorar la ideología o el origen del país escapa del debate sobre el desarrollo del 5G. Pero es precisamente lo que busca Estados Unidos. Así, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, aseguró tras la reunión que el encuentro de Praga debería tomarse como una guía. Básicamente porque sus preceptos, aunque ambiguos, se ajustan a su realidad.

Así se pudo comprobar hace poco en una entrevista en el diario ABC al general estadounidense James L. Jones, donde aseguraba que “la razón por la que la tecnología china es hasta un 40% más barata es que la subvenciona el gobierno, no hay duda alguna. Ahora bien, uno adquiere aquello por lo que paga, y es un hecho que las empresas chinas no nos dan garantías de que podremos controlar la tecnología que les compramos”.

Bajo este precepto asientan todas las críticas: la pérdida de control en detrimento de un tercero. Y claro, lo venden barato para poder llegar a más sitios y poder ejercer el control de espionaje. Con este mantra se acusa a Huawei. Todo lo demás sigue en el aire.