Holaluz-infraccion-grave

Holaluz avanza con fuerza y toma distancia de sus iguales en el mercado energético. Las pequeñas comercializadoras eléctricas ya no lo son tanto y escalan posiciones pisando los talones a las grandes. Cuanto más se aproximan por arriba, las medianas eléctricas empiezan a padecer los mismos males que antes sólo aquejaban a las grandes. La CNMC ha sancionado con 75.000 euros a Holaluz por contratar sin permiso del cliente. La multa incluye, además, una acusación de reincidencia a la comercializadora. El nuevo escenario energético establece paralelismos entre las pequeñas comercializadoras y la ‘nueva política’, y las grandes con la denominada ‘casta’.

La carrera por captar clientes en un mercado cada vez más competitivo y abierto coloca a las comercializadoras en situaciones muy comprometidas. El mercado eléctrico anda patas arriba. En el negocio doméstico, las grandes energéticas han perdido cuota de mercado respecto a las pequeñas comercializadoras y las reconvertidas petroleras como Repsol. Y resulta que el segmento de pymes e industria ha cogido la misma senda.

Las comercializadoras -pequeñas, medianas y grandes- son cada vez más parecidas y sus clientes se exponen a situaciones similares.

La CNMC ha impuesto la referida sanción a Holaluz-Clidom por una infracción grave contra la Ley del Sector Eléctrico tras considerar que su sistema de contratación vulnera los derechos de los consumidores a la libre elección de comercializadora, según una resolución de procedimiento sancionador publicada por el organismo regulador.

Según narra este jueves Cinco Días, los hechos se remontan a agosto de 2018, cuando un consumidor denunció un cambio de comercializador de electricidad sin su consentimiento para el suministro eléctrico de su vivienda. Tras la apertura de un expediente informativo, Holaluz declaró que una tercera persona ajena a la empresa introdujo en su canal de contratación online los datos del denunciante.

La CNMC, que inicialmente fijó una sanción de 150.000 euros, la ha rebajado a 75.000 por considerarla más proporcional. No obstante, se trata de una reincidencia de Holaluz, que en el plazo de un año “ha cometido más de una infracción de la misma entidad”. De hecho, el año pasado le impuso otra multa por valor de 30.000 euros.

Holaluz descubre el error de contratación cuando la parte contratante comunica que está recibiendo tanto las facturas de su anterior comercializadora como las de Clidom. El 4 de agosto, Holaluz intenta el cambio del cliente que reclama a la comercializadora de referencia, que no se produjo por estar en trámite otro cambio de suministrador promovido por el propio cliente.

LAS COMPAÑÍAS SE DEFIENDEN

Las compañías sostienen que las malas prácticas son casos aislados, cometidos además por empresas subcontratadas para realizar la labor de captación, tal y como publica La InformaciónAñaden que llevan años adoptando medidas para prevenir esta mala práxis. Pero la desconfianza viene de atrás. Competencia aprobó en septiembre de 2018 una resolución que obliga a las eléctricas a diferenciar claramente ante el consumidor con qué parte de la compañía negocia: con la que vende electricidad a precio regulado o con la filial que opera en el mercado libre.

En general, según indica la misma información, la picaresca en el mercado ha disminuido. Pero las irregularidades no han desaparecido por completo y afectan también a las grandes eléctricas. En marzo, la CNMC aprobó imponer a la eléctrica Endesa una sanción de 100.000 euros por cada uno de los tres contratos de suministro irregulares que denunciaron los familiares de un abonado de Barcelona ya fallecido. La multa -300.000 euros en total- estuvo muy alejada de la propuesta inicial de sanción que llegaba a 600.000 euros por cada documento presuntamente alterado.

¡QUE VIENEN LAS PEQUEÑAS!

En el mercado eléctrico cohabitan tres tipos de comercializadoras: las grandes eléctricas -Endesa, Iberdrola o Naturgy-, con centenares de pequeñas comercializadoras, -algunas ligadas también a grandes compañías, como Repsol, Cepsa, El Corte Inglés o Telefónica-, así como cientos de pequeñas compañías independientes. Entre todas superan las 500, según una información de la CNMC.

En un momento clave, las tres grandes han tenido que revisar sus estrategias en el negocio doméstico ante una normalización por parte de los usuarios a la hora de cambiar de compañía. Una tendencia que se ha extendido también al ámbito corporativo de las pequeñas empresas. De hecho, ha sido la propia Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC) la que ha dado la voz de alarma.

El último informe -tercer trimestre de 2019- sobre supervisión de los comercializadores, advierte de que “las cifras denotan una mayor competencia en los segmentos pyme e industrial en comparación con el segmento doméstico”. Hasta ahora el órgano regulador no se había manifestado en sus informes sobre esta “competencia” en este nicho de negocio, pero ha empezado a ser significativa.

Ante esta situación, lo realmente significativo y que debería preocupar a Endesa, Iberdrola o Naturgy, es que las pequeñas y medianas comercializadoras no tienen activadas campañas de marketing en estos momentos.

Fuentes cercanas a dos de estas medianas compañías aseguran a MERCA2 que los cambios que se están dando en las cuotas de mercado son naturales, sin que se haya buscado -ni se estén haciendo- promociones en estos sectores. De hecho, asegura una de estas comercializadoras, el negocio de pyme e industria requiere de estrategias concretas que, en estos momentos, no se están ejecutando.

El mercado eléctrico está cambiando. Para bien y para mal, tal y como ocurre con la denominada ‘nueva política’, también las pequeñas comercializadoras abren un segmento competitivo e ilusionante en el sector de la energía, pero en el que el principal reto, sigue siendo sobrevivir.

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