Grifols, la octava fortuna de España, salva al Joventut

Tranquilidad, la cantera del baloncesto por excelencia está a salvo. La bocina seguirá sonando y el balón continuará botando en el Olímpico de Badalona. Todo gracias al quinto hombre más rico de España, Víctor Grifols Roura, que ha salvado al Joventut de la quiebra.

La afición ha hecho lo que ha podido y no ha sido poco. De hecho, hace tan sólo unos meses los más fieles al equipo catalán pusieron 1.500 euros de su bolsillo para desbloquear una subvención del Ayuntamiento de Badalona. Pero ya era demasiada tarde. El Joventut por aquel entonces ya estaba herido de muerte y sólo un milagro lo podía salvar de la desaparición. Pero apareció un ángel con corazón catalán y capital holandés, Víctor Grifols Roura.

El octavo hombre más rico de España -más de 3.800 millones de euros- acordó en el mes de agosto comprar todas las acciones que no fueran suscritas por los socios en una ampliación de capital que se aprobó el pasado 15 de septiembre. Esta operación lleva la firma de Scranton Enterprises, una sociedad con sede en Holanda que cuenta con varios directivos de la familia Grifols, entre ellos el propio presidente, Víctor Grifols Roura.

Gracias a este respaldo el Joventut puede mirar al futuro con optimismo. El objetivo de los Grifols no es sólo sostener al club, sino volver a lanzarlo para que el Joventut vuelva a pasear el nombre de Badalona por toda Europa. Se acabaron las penurias y luchar por no descender -la pasada temporada estuvo muy cerca de hacerlo-. La mezcla del dinero holandés y el sentimiento de pertenencia relanzarán a la escuadra catalana.

De todos modos, todos estos movimientos han contado con la aprobación de la afición en la junta de accionista extraordinaria del 15 de septiembre. Un respaldo a los Grifols que no es gratuito ni casual. La confianza en Grifols Roura es total y lo cierto es que sus últimos negocios le avalan. De hecho, el empresario ha superado un reto incluso mayor que este recientemente.

Hace un año, Scranton Enterprises tomó el control de dos míticas empresas catalanas. Una de ellas era Aigües de Vilajuïga, que presentaba una situación más preocupante que la del equipo de baloncesto afincado en Badalona. A la empresa de esta bebida carbonatada ya sólo le quedaba un hilo de aliento. Su actividad ya había cesado y todos esperaban el cierre definitivo. Hasta que Grifols -un consumidor habitual de esta marca, según cuentan un rumor popular- vino con el taco e invirtió 5,5 millones de euros, a través de la sociedad de inversión holandesa de la que es directivo. Un año más tarde, Aigües de Vilajuïga goza de una gran salud bajo el paraguas de Ferrán Adríà, padrino de la marca.

GRIFOLS Y LOS VAMPIROS DE SARRIÀ

Si por algo es conocida la familia Grifols es por su negocio con la sangre. Todo comenzó en la década de los 40 cuando los futuros máximos accionistas del Joventut crearon el primer banco de sangre privado de España. Desde entonces, a toda la familia se les conoce como los ‘vampiros de Sarrià’. Cosas del destino, el fundador de este negocio, Josep Antoni Grifols murió de leucemia. En la actualidad, la familia Grifols y su empresa de hemoderivados se ha convertido en un líder mundial en la producción de derivados del plasta. De hecho, la compañía mueve cerca de 3.250 millones de euros.

La relación del salvador del Joventut con Cataluña es muy estrecha. De hecho se ha escrito mucho sobre la tendencia independentista de Grifols, aunque también le han tachado de todo lo contrario. Según a quien preguntes Grifols es un traidor del secesionismo o un fiel seguidor de Puigdemont y compañía. Lo cierto es que la empresa de Grifols fue lúnica del Ibex 35 que mantuvo sus oficinas centrales en Cataluña tras el referéndum ilegal del 1-O, si bien gran parte de sus filiales se ubican en Delaware, Hong Kong, Singapur, Suiza, Holanda y otros países de fiscalidad relajada.

Sentimientos políticos aparte, los aficionados del Joventut celebran la llegada del ‘vampiro de Sarrià’. Todos y cada uno de los hinchas son conscientes de que necesitan una inyección de sangre en las venas financieras del club. Dinero holandés para salvar a un histórico del baloncesto y de la Liga Endesa.