Gran Hermano no se caracteriza precisamente por la modosidad de sus participantes. Sí, es cierto que estar encerrado en una casa con personas que no conoces de nada o que ya de antemano te caían mal no debe ser fácil. No obstante, en este programa se tiende a perder los papeles un poco más de la cuenta.

Hay algunas broncas que de no estar vigiladas por cámaras no hubiesen terminado nada bien. El problema es que, si sabiendo que los están monitorizando y que tienes a millones de personas viéndolos, incluso en directo, son capaces de tener esas salidas de tono; cuando no los observan miedo da cómo se pueden llegar a comportarse.

En algunos de los casos que se ven a continuación la educación, el saber estar y la capacidad de raciocinio brillan por su ausencia. No se sabe bien si la culpa de que la televisión muestre este tipo de comportamientos es porque la organización de Gran Hermano no ha escogido bien o eso es exactamente lo que buscan.

Por otro lado, que los telespectadores sigan aumentando las audiencias de estos programas, en los que en las últimas ediciones la mayoría de los participantes son “vive la vida” sin aspiraciones ningunas, es un claro ejemplo de que cada vez se le da menos valor al trabajo y al esfuerzo. Al contrario de lo que cabe esperar de un país desarrollado como es España, con esas audiencias se demuestra que se premia el analfabetismo y el morbo.

Yoyas y Mercedes Milá fuera de Gran Hermano

Yoyas y Mercedes Milá fuera de Gran Hermano

El exparticipante de Gran Hermano con el honor de ser el primer invitado a abandonar el programa por su comportamiento ha demostrado en muchas ocasiones que lo mejor que les pudo pasar a sus compañeros es que lo echasen de la casa.

Gilda Santana presentó el 24 de febrero del año 2012 el libro “Diez años de Gran Hermano”. Al evento acudió Mercedes Milá, pero también estuvo allí el Yoyas quien hizo uso de la palabra en medio de la presentación y arremetió contra la presentadora, productora y Telecinco. Su acusación con Zeppelin Tv decía que los participantes no estaban dados de alta en la Seguridad Social y que las cláusulas de los contratos eran ilegales al igual que abusivas.

La periodista Mercedes Milá ha demostrado en mil ocasiones tener tablas suficientes para enfrentarse con este tipo de problemas y consiguió quitarle la palabra no sin antes amonestarlo por quitarle protagonismo a lo que importaba ese día. Carlos no tuvo más remedio que marcharse no sin antes gritar: “Estafadores, que sois unos estafadores”.