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Gran Hermano no se caracteriza precisamente por la modosidad de sus participantes. Sí, es cierto que estar encerrado en una casa con personas que no conoces de nada o que ya de antemano te caían mal no debe ser fácil. No obstante, en este programa se tiende a perder los papeles un poco más de la cuenta.

Hay algunas broncas que de no estar vigiladas por cámaras no hubiesen terminado nada bien. El problema es que, si sabiendo que los están monitorizando y que tienes a millones de personas viéndolos, incluso en directo, son capaces de tener esas salidas de tono; cuando no los observan miedo da cómo se pueden llegar a comportarse.

En algunos de los casos que se ven a continuación la educación, el saber estar y la capacidad de raciocinio brillan por su ausencia. No se sabe bien si la culpa de que la televisión muestre este tipo de comportamientos es porque la organización de Gran Hermano no ha escogido bien o eso es exactamente lo que buscan.

Por otro lado, que los telespectadores sigan aumentando las audiencias de estos programas, en los que en las últimas ediciones la mayoría de los participantes son “vive la vida” sin aspiraciones ningunas, es un claro ejemplo de que cada vez se le da menos valor al trabajo y al esfuerzo. Al contrario de lo que cabe esperar de un país desarrollado como es España, con esas audiencias se demuestra que se premia el analfabetismo y el morbo.

El comportamiento del Yoyas en Gran Hermano

El comportamiento del Yoyas en Gran Hermano

Ya en la primera edición de Gran Hermano vaticinaba que los premios nobel no serían los que entrarían precisamente en la casa de Guadalix. Sin embargo, lo que nadie intuyó fue que tuviesen que echar a uno de los concursantes para “prevenir” males mayores en las siguientes ediciones,

Carlos Navarro es de todos los participantes de Gran Hermano el que más ha dado que hablar por sus salidas de tono tanto dentro como fuera del programa.

En un principio se le invitó a abandonar el programa después de varios encontronazos con compañeros. A eso se le sumó una “presunta” agresión a Fayna, concursante con la que mantenía una relación de amor odio. No le dicen el “Yoyas” por nada, la mítica frase de: “¿A que te doy dos yoyas?” fue la que más salió de los labios de Carlos en su breve estancia.