Las aseguradoras se mueven al ritmo de la economía y las rentas de las familias. Sin embargo, las crisis suelen impactarles “un poco menos” y “más tarde”, lo mismo ocurre con la recuperación. Así lo explica la presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos, en una entrevista con MERCA2, donde destaca que el sector asegurador no ha solicitado ninguna ayuda a pesar de que se han visto afectados algunos ramos como el seguro de asistencia en viajes. Tampoco estas empresas han aplicado un ERTE.

Donde sí ha habido problemas es con el seguro de crédito. No por parte del sector, sino de las empresas españolas, que han solicitado apoyo público al verse afectadas. “Desde el lado asegurador consideramos que la respuesta del Gobierno no ha sido la idónea”, comenta.

El seguro de crédito cubre las operaciones comerciales entre empresarios. Cuando una empresa vende un bien o un servicio a otra empresa a plazos, el seguro de crédito garantiza que, al vencimiento de estos plazos, el vendedor cobre incluso si la otra empresa (la que lo ha comprado) no está en condiciones de atender la factura. Pero en unas circunstancias como las del confinamiento, donde toda la actividad económica quedó paralizada, se ha producido una avalancha no solo de créditos impagados sino también de insolvencias por parte de algunas empresas.

NO PUEDE ASUMIR MÁS RIESGOS

El seguro de crédito “que nunca había contado con que tendría que enfrentarse a una situación similar”, lo que hace es reducir capacidad. Es decir, “no puede seguir asumiendo riesgos porque entonces pone en riesgo su propia existencia”. Y además, no puede contar con el reaseguro internacional porque esta pandemia está afectando a todo el mundo.

Ante esta situación, el sector pidió al Gobierno un procedimiento equivalente al que se ha establecido en otros mercados de la Unión Europea que permitiera seguir garantizando operaciones comerciales entre las empresas. Pero la respuesta del Gobierno fue un mecanismo de Reaseguro de Cuota Parte a través del Consorcio de Compensación de Seguros, que los aseguradores “no consideraron que fuera una fórmula eficaz y con carácter general parece que no se va a usar”.

No solo la patronal del seguro muestra su descontento, Mapfre o Mutua Madrileña ya han comentado la importancia de estos seguros, que ofrecen financiación a corto plazo, protegen a las empresas de los impagos y facilitan la continuidad de los negocios. Además, entienden que la recuperación de las pymes será mucho más complicada sin ellos.

UNA LEY DESFASADA

En otro orden de cosas, González de Frutos habla de las dificultades a las que se enfrentan si no hay actualización de la Ley de Contrato de Seguro que cumple ya 40 años y deja atrás la contratación de productos a través de redes digitales. En concreto, las nuevas formas de contratación y de relación con los clientes. Algo que “está claramente desfasado en este momento”.

Para avanzar más y mejor, “el sector se debe alinear con el supervisor y el regulador”, subraya. Este texto legal (que data de 1980) necesita una revisión porque prioriza la forma escrita en papel frente a cualquier otro medio de comunicación con el cliente.

La presidenta de la patronal del seguro también habla del covid-19 y el debate que rodea a las empresas de este sector: la cobertura del riesgo de pandemia. Un evento que tiene “muy baja frecuencia, pero una altísima intensidad de daño” y rompe el principio de mutualización de riesgos, que es la base del seguro. Por eso, hasta ahora, no solo no había coberturas en los mercados, sino que existían con carácter general “exclusiones”.

PONER PRECIO A UNA PANDEMIA

En casos de pandemia “todos estamos sometidos a riesgo a la vez, con lo cual no se puede mutualizar este riesgo y no se le puede fijar un precio”, explica. Pero como los efectos del coronavirus en las familias y empresas “son tantos y tan elevados”, se han abierto vías de análisis sobre posibles soluciones desde una base de colaboración público-privada.

“El sector asegurador puede poner su expertise, conocimiento, estructura, la gestión de los riesgos … pero eso no es suficiente para poder cubrir un riesgo como este porque la probabilidad de pérdida supera la capacidad financiera, no del seguro español sino del seguro mundial”, asegura.

Dado que “no hay capacidad ni siquiera con recursos públicos para cubrir todos los riesgos”, es importante que el ámbito público se plantee cuál es el principal interés a cubrir. “La salud de los ciudadanos, el no deterioro de la economía con carácter general, cubrir a las familias, las empresas…”. Cuestiones necesarias para intentar poner en marcha algún tipo de respuesta. Aunque reconoce que el debate “está más abierto ahora mismo a nivel europeo” que en España.

LA IMPORTANCIA DE LA SANIDAD PRIVADA

También en esta crisis ha quedado más claro que nunca la importancia del seguro de salud, por eso desde Unespa no ven con buenos ojos la posibilidad de que en los presupuestos de 2021 se pudiera derogar la exención del IVA que en este momento tienen la educación y sanidad privada.

Por una parte, porque se trata de un impuesto europeo y tiene una norma básica de regulación que establece ciertas limitaciones a los estados a la hora de modular el IVA.  Pero además, porque “si es un error con carácter general, en este momento mucho más”, asegura.

Ya que forzaría a una buena parte de los ciudadanos a dejar de usar la sanidad privada para irse a la pública y si a los servicios públicos de salud, que vuelven a estar con un nivel de colapso bastante alto, les trasvasas parte de la parte privada “parece poco oportuno”. Además, de acuerdo con la propia Airef podría incrementar el gasto público más que la recaudación del IVA.

“SOMOS PARTE DE LA SOLUCIÓN”

Pilar González de Frutos alaba el papel que está desempeñando el sector asegurador en esta crisis, “tal y como ha ocurrido en ocasiones anteriores”. “Somos parte de la solución, no hemos sido en ningún momento parte del problema” defiende.

La voluntad del sector asegurador es seguir dando continuidad a su negocio, garantizando un buen nivel de calidad a los clientes en la prestación de los servicios y acomodarse a las nuevas circunstancias.

Si la economía tuviera una recuperación rápida, el sector empezará a mostrar mejores datos a lo largo del 2021, pero si se vuelve a ralentizar la actividad económica, “tal vez tendremos que esperar a 2022”, concluye.