El mes de agosto es propicio para leer, ver películas y series, escuchar música o echar un rato delante del televisor. Desde MERCA2 vamos a recomendar a los principales directivos de las empresas que operan en España algunas sugerencias para tener un verano más entretenido. En algunos casos, incluso, pueden extraer buenas ideas para el futuro…

En una de sus más reivindicativas proclamas, el nobel de la literatura hispana Mario Vargas Llosa exclamó en su día que “el principal enemigo de la libertad es el poder”. Una formulación que los hambrientos de dicho delirio de dominación siempre le han aplicado la propiedad conmutativa: “El principal enemigo del poder es la libertad”. Por ello reducirla hasta su mínima expresión es condición sine qua non para alcanzar la supremacía. Y, no existe mayor yugo para someterla que el control ocular y de la información, como señaló de forma tan clarividente como certera George Orwell con su clásico ‘1984′, y que sirvió de inspiración, parece, a Francisco González y su presunto ejecutor el excomisario Villarejo.

La obra de Orwell, cuyas más profundas raíces provienen de la España de la Guerra Civil, se articuló (intencionadamente por Estados Unidos) con un enorme acento político. En verdad, muchos de sus ingredientes remiten a la historia de la URSS: la falsificación sistemática del pasado, la similitud del pistachudo (bigotudo) Gran Hermano con Stalin, las coincidencias del opositor Emmanuel Golsdetein con Trotsky o la severa reeducación de los disidentes. También muestra elementos comunes al nazismo. Pero circunscribir ‘1984′ solo al ámbito de la política de Estado es un error que no hace justicia al autor, dado que su defensa más acérrima es que los totalitarismos, los enemigos de la libertad, se dan en cualquier estructura, ya sea un Gobierno estatal o una empresa.

Un escenario que ejemplificó a la maravilla otra de las grandes mentes del siglo XX, Umberto Eco, que en el prólogo de la obra italiana acuñada por Lumen (que posteriormente llegó a España): “Orwell anticipó (…) que la guerra no es algo que estallará, sino algo que estalla todos los días, en áreas determinadas, sin que nadie piense en soluciones definitivas de modo que los grandes grupos en conflicto puedan lanzarse advertencias, chantajes e invitaciones a la moderación”. Cómo no recordar las pugnas (también la eliminación sistemática de adversarios, como Goirigolzarri o Ángel Cano) por dominar la entidad bilbaína entre FG, como se le conoce, y el clan Neguri, el intento de asalto por parte de Luis del Rivero o los últimos intentos por apartarle del poder.

José Ignacio Goirigolzarri: el ‘Top Gun’ de la banca

El mes de agosto es propicio para leer, ver películas y series, escuchar música o echar un rato delante del televisor. Desde MERCA2 vamos...

El primer gran cometido de González, una vez fusionada la entidad bilbaína con la pública Argentaria (en la que le colocaron a dedo entre Aznar y Rodrigo Rato), fue el de tomar el poder, erigirse baluarte del banco y eliminar todo rastro de sus predecesores, y es que: “Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado”. La reveladora frase forma parte del tema ‘Uprising‘ de la banda británica de rock Muse y está íntimamente ligado a la obra de Orwell, dado que el disco ‘The Resistance’ estaba inspirado en la misma novela. Ahora, la pregunta es: ¿Cuántos recuerdan como gran figura del banco bilbaíno (verdadero padre de la entidad) a Emilio Ybarra y Churruca?

Por todos es conocido, como el banquero (que llevó al BBVA a ser el mejor banco del mundo en el 2000, según la revista Forbes) fue condenado por la Audiencia Nacional el 25 de noviembre de 2005 por apropiación indebida. Por el contrario, muy pocos conocen que un año después el Tribunal Supremo lo exculpó de todos los cargos, el Ministerio de la Verdad de BBVA ya había hecho su trabajo. Era demasiado tarde para el vizcaíno. El gran ojo de González, José Manuel (ese es su nombre) Villarejo, ya había actuado años antes para frenar el asalto al banco que habían preparado Luis del Rivero (a través de Sacyr) y el propio Ybarra entre otros y que le granjeo, definitivamente su enemistad.

-¿Cuántos dedos estoy mostrando, Winston?
-Cuatro.
¿Y si el partido dice que no son cuatro, sino cinco, entonces cuántos hay?
-Cuatro.

La palabra terminó con un jadeo de dolor. (…)

-Aprendes muy despacio, Winston —dijo O’Brien con suavidad.
-¿Cómo puedo evitarlo? —sollozó. —¿Cómo puedo evitar ver lo que está frente a mis ojos? Dos y dos son cuatro.
-A veces, Winston. A veces son cinco. A veces son tres. A veces son todo eso a la vez. Debes esforzarte más. No es fácil alcanzar la cordura.

Redacta Orwell en uno de sus pasajes más reconocidos de la novela, en el que, además, desvirga literariamente el lavado de cerebro, tal y como lo conocemos. El pasado pertenece a los vencedores, se suele decir, y González logró borrar del mapa la imagen del vizcaíno, ahora ya enemigo acérrimo, gracias a su control de la entidad o acaso ¿alguien ha visto algún homenaje de la entidad a una figura del calado (estuvo muchas décadas en la entidad) de Emilio Ybarra y Churruca?

El principal enemigo del poder es la libertad, y la mejor manera de atacar la libertad es a través de su control visual, como demostró, ‘1984’. Por ello, FG utilizó a Villarejo para liderar BBVA

Otra de las características de los regímenes totalitarios, y de aquellos que se sientan sobre ellos, es que no hay nada más importante que extender su poder: Franco murió en la cama con su poder intacto, Stalin mientras todavía era capaz de saber si algo se movía en su territorio a miles de kilómetros de su alcoba o Hitler que prefirió suicidarse a ver como su poder se hundía. Así, FG ni se inmutó cuando a los 67 años comunicó a los suyos que iba a cambiar los estatutos de la entidad para ocupar el puesto hasta los 75 años, ni tampoco lo hizo mientras batallaba con el BCE para proseguir en él, aceptando finalmente una retirada con honores sin perder un ápice de poder. Incluso en 2017, mientras ya sobrevolaba su retirada, no levantó su Gran Hermano sobre los directivos y consejeros críticos.

En el apartado económico, la ley de hierro de González fue más en contra de los accionistas que a su favor, quizás por eso temía tanto ser apartado del cargo. La historia ha mostrado una de las leyes más insoldables de todas cuantas se conocen y es la relación inversa entre el grado totalitario de un Gobierno, también el de una empresa, y el desarrollo y la prosperidad económica obtenida. De la mano del de Chantada, el BBVA se ha convertido en lo que el padre de la inversión, Benjamin Graham, denominaba “empresas bulímicas”, que son aquellas que engullen grandes adquisiciones para luego “vomitarlas“, como son China o los múltiples problemas que le ha ocasionado ya Turquía. Además, de que su gran acierto Bancomer en México la hizo el propio Ybarra.

FG acaudilló el banco con el propósito de convertirse en el último hombre en el BBVA. Un título que, curiosamente, sería idéntico al que el propio Orwell se le ocurriría en primera instancia para su obra: ‘El último hombre en Europa‘.