Bankia
José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia

No se moja y no quiere llevarse mal con nadie, mucho menos con el actual Gobierno. El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, es fiel a todas las empresas en las que ha trabajado y por ello está tan bien valorado en el sector financiero. No ha hablado de su paso por BBVA, no hace mención al desastre que se encontró en 2012 cuando llegó a Bankia para salvarlo de los excesos de sus predecesores –Blesa y Rato–…

Tampoco se le ve un mal gesto hacia Podemos. Consigue sus objetivos y espera paciente el futuro sobre la entidad. Pase lo que pase, seguirá dando la talla. Goirigolzarri sabe que el banco que preside está en una situación complicada. El Estado posee a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) un 61% de la entidad.

En teoría esto se debería haber vendido y la fecha límite era diciembre de 2017. Pero después el plazo se amplió a diciembre de 2019 y finalmente a diciembre de 2021. Entre tanto, los partidos de izquierda (Unidas Podemos el que más) piden desde hace años que Bankia se convierta en una banca pública y en consecuencia que Goirigolzarri deje la entidad. Y ahora, con Pablo Iglesias de vicepresidente del Gobierno podría ser real.

Al banco, tampoco le ha ido bien en la Bolsa española. Cerró 2019, como el segundo peor valor del Ibex al caer un 25% y en lo que va de ejercicio, repite con una caída de más del 12%. Pese a todo, Goirigolzarri muestra un compromiso “absoluto” con el banco y defiende su sillón “me veo dentro de un año presentando los resultados en esta casa”. Así lo explicaba durante la presentación de sus cuentas anuales.

MANTENER EL PERÍMETRO

Según comentaba, trabaja dentro de su plan estratégico 2018-2020 y no contempla fusionarse con ninguna entidad “no hay operaciones encima de la mesa, ni debajo ni en el cajón” insistía. Aclaraba también que su objetivo es “mantener el perímetro” porque cambiarlo implica “pasar de las musas al teatro”, es decir que “tiene que tener lógica financiera y la disposición de las partes”.

Y en este sentido, el presidente de Bankia opinaba que es más importante que su equipo se focalice en el cumplimento del plan estratégico y no en pensar en fusiones porque “cualquier comentario de ese tipo tiene impactos internos y externos”.

También se pronunció sobre la privatización de la entidad “mi recomendación ahora es no hacer nada, no aporta valor y hace ruido”. Por ello, no decidirán nada este año, lo harán en 2021. “Es una decisión del FROB y del Gobierno, nosotros tenemos que gestionarlo de forma independiente y profesional. El cómo y el cuándo se privatice es decisión del accionista”.

AFABLE

El presidente de Bankia es afable y mide sus palabras. Preguntado por los posibles impuestos a la banca que ha planteado Podemos en varias ocasiones y sobre los que la consejera delegada de Bankinter ha mostrado varias veces su rechazo, Goirigolzarri se mostraba prudente.

“No espero subidas de impuestos” respondía antes de añadir, “es lo que tengo que decir desde esta silla. Si dices que vas a subir los impuestos mala cosa”. Y sin dejar claro si le parecían suficientes los que ya pagan, continuaba “yo puedo contar lo que nosotros pagamos”. O lo que es lo mismo, que cada uno saque sus conclusiones.

Un tipo efectivo del impuesto de sociedad del 29% desde el 24,7% del año pasado, 54 millones en pagos fraccionados y aval del Estado de 97 millones. Además de un impuesto de casi 40 millones al Fondo de Garantía de Depósitos. Y este año el 40% del impuesto del AJD (Actos Jurídicos Documentados).

“Y esto sin incluir las contribuciones a la Seguridad Social, es una exposición razonable teniendo en cuenta la situación de la banca”. Hablando de esa “situación de la banca” puntualizaba, la banca europea “está sumamente penalizada, probablemente no sea el momento adecuado para una privatización”.

Desde Bankia esperan que esto cambie cuando los tipos de interés repunten. “No hace falta muchísimo, con qué sean positivos y bajos nos manejamos muy bien. No necesitamos tipos altos si no normalización de tipos de interés”.

CORDIAL CON LOS POLÍTICOS

José Ignacio Goirigolzarri también presumió de tener “relaciones excelentes” con todos los miembros del Gobierno y “no tener crispación”. Reconocía que no ha hablado con ellos, pero en los próximos meses coincidirá en distintos actos y se mostraba “encantado”.

Con el PSOE mantiene una relación “magnifica, sin injerencias políticas” y no sabe por qué tiene que cambiar de cara al futuro. De la misma manera, señalaba que se han relacionado bien con todos los ministros y esto va a seguir así. “No veo razón para pensar en negativo por afición. Lo razonable es pensar que todo continuará igual”.

Más rotundo se mostraba que en lo que respecta a su sillón en el banco. “No me tienen que refrendar, quien lo tiene que hacer es el consejo de administración, algo que de momento tampoco han hecho”.

SENSIBLE

Durante la presentación de sus resultados, Gorigolzarri habló de su preocupación con la evolución de la acción. “Está referida a los tipos de interés y casi al 100% con el bund alemán” justificaba.

Aunque a su parecer, “es lógico” porque son muy sensibles a los tipos de interés “para lo bueno y lo malo”. Son un indicador adelantado” por la estructura que tenían y que ahora están cambiando. “Pero cuando esto se dé la vuelta veremos lo bueno” apuntaba.

Sin embargo, no ve correlación en que la acción caiga como consecuencia de un castigo de los inversores ni mucho menos “como aviso para la consolidación”. Simplemente considera que deberían subir los tipos antes de 2021.

“Los tipos bajos con el tiempo crean efectos no deseables, más contrarios que positivos”. Además, defendía que los tipos de interés “es una variable exógena” pero hay otras que dependen del banco (como reducir costes) y esas las han cumplido todas.

Bankia “seguirá siendo un valor sensible” al entorno de tipos de interés. Y requiere tiempo que se vean los frutos de los “grandes cambios” que ha acometido la entidad. Goirigolzarri entiende que desde el punto de vista orgánico, en 2020 se empezarán a ver.