Vodafone
Antonio Coimbra

Las piezas del puzle encajan. Hace unas semanas el CEO de Vodafone España, Antonio Coimbra, pedía al Gobierno en el marco del DigitalEs Summit que se destinasen más de 2.000 M€ a impulsar el 5G. Y justo la semana pasada, el comisario europeo de Mercado Interior, Thierry Breton, confesaba que existe un retraso evidente en el despliegue de esta tecnología.

Esas palabras las pronunció durante la presentación de un documento con recomendaciones que se adhieren al Plan de Acción 5G de la Comisión Europea. En dicho documento, precisamente, se asume la necesidad de meter una velocidad más al desarrollo y evolución de esta conectividad móvil ultrarrápida.

Entre las exigencias por parte de Bruselas a los distintos Estados miembro para acelerar la implementación del 5G, que lleva retraso según los planes previstos, estarían los incentivos favorables directos para la inversión. En este punto, la Comisión no aclara si se trata de retraer cargas impositivas sobre los operadores de telefonía, o como advertía el máximo responsable de Vodafone en España, de generar líneas de liquidez directa para desarrollar las redes e infraestructuras que requiere el 5G.

De igual modo, desde Bruselas quieren que la burocracia que rodea a los operadores de telefonía, los distintos organismos públicos y los regulares sea mucho más ágil. Buscan, por ejemplo, que haya una simplificación en los procedimientos de concesión de permisos, incluidos procedimientos aceleradores o exenciones en la implementación de redes. De igual modo, piden otorgar a los operadores el derecho a presentar por medios electrónicos y a través de un único punto de información, toda la documentación requerida en los procesos burocráticos para la gestión de infraestructura.  

Lógicamente, el principal asunto debe ser la facilitación de frecuencias, algo que todavía debe hacerse esperar por el pertinente retraso provocado por la pandemia. Así, la Comisión advierte de que se debe brindar el acceso oportuno al espectro de radio y de la manera más rápida posible.

Por último abordan dos mandatos -o recomendaciones como prefieren denominar- que tiene que ver con una mayor coordinación transfronteriza entre países, sobre todo para el desarrollo del transporte conectado y autónomo. Así como un desarrollo sostenible y lo más ‘verde’ posible en el despliegue de redes. Algo que, sugieren, debe ser recompensado desde los organismos públicos.

EL DINERO QUE PUEDE EXISTIR

En cuanto a la parte pragmática, como se ha indicado anteriormente, el directivo portugués de Vodafone ha sido uno de los primeros en señalar de dónde se pueden sacar esos incentivos favorables a la inversión.

En concreto, el consejero delegado del operador rojo ha pedido al Gobierno que destine “como mínimo” el 10% de los fondos que contempla el plan España Digital 2025, presentado el pasado mes de julio por Ejecutivo, a impulsar el despliegue del 5G, lo equivale a aproximadamente 2.000 millones de euros.

“Hay que dedicar como mínimo el 10% de los fondos públicos –de este plan– a construir rápidamente las infraestructuras que van a potenciar el 5G”. El Plan España Digital 2025 tiene como objetivo movilizar 140.000 millones de euros de inversión, tanto pública como privada, de los que 70.000 millones de euros corresponden a los tres primeros años. La inversión pública será de 20.000 millones de euros en esos primeros tres años, de los que 15.000 millones de euros procederán de los fondos europeos de reconstrucción

Coimbra señaló que el despliegue del 5G requerirá una fuerte inversión por parte de los operadores, ya que, por ejemplo, se necesitan solo 5.000 millones de euros para lograr la misma cobertura de 5G que tiene actual el 4G, y ha incidido en la urgencia de este proceso, que debe llevarse a cabo “ahora”.

Por ello, defendió que, para acelerar el proceso en los próximos tres años, sería positivo que, de los 20.000 millones de anunciados para la digitalización, se destinaran 2.000 millones de euros al despliegue de la nueva tecnología móvil, mientras que otros 3.000 millones de euros procederían de la propia industria.