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Buenas palabras, pocos hechos y ninguna decisión. El Gobierno responde a los veterinarios con un elegante: “no gracias, ya veremos más adelante”. En concreto, el Gabinete de la Presidencia ha respondido en nombre del jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, al escrito remitido por la comunidad veterinaria para integrar el pensamiento sanitario de los profesionales de la salud animal en la gestión de la crisis del Covid-19, habida cuenta del origen animal de la pandemia y de la dilatada y probada experiencia de estos profesionales en los procesos infecto-contagiosos que afectan a las colectividades.

La Federación Estatal de Sindicatos Veterinarios (FESVET) agradece las palabras del presidente Sánchez y su reconocimiento por la “especial gratitud y ánimo de colaboración”, además de “la entrega y la labor fundamental de los veterinarios” durante estos días de emergencia sanitaria. Sin embargo, los representantes veterinarios manifiestan su “indignación” por “la laguna en el conocimiento que demuestra el Gobierno de España de las funciones realizadas por la profesión veterinaria”.

Ante los “oídos sordos” del Ministerio de Sanidad, “minusvalorando las aportaciones que desde la profesión veterinaria se habrían podido llevar a cabo para asesorar como parte del Comité científico técnico” creado para afrontar la crisis del covid-19, FESVET decidió trasladar por escrito su ofrecimiento a Presidencia del Gobierno. Llegado este punto, en el que ya se vislumbra la desescalada, “de nuevo nos hemos puesto en contacto con Pedro Sánchez” para “ponernos a disposición del Sistema Nacional de Salud y colaborar en todo aquello que podamos aportar al servicio asistencial y de salud pública del mismo”, reza la carta.

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En la misiva, se recordaba que los veterinarios “han cedido sus equipos de trabajo y protección a los sanitarios asistenciales, siguen cuidando a los animales de compañía, de recreo y de trabajo, siguen cumpliendo con sus labores de campo prestando asistencia a los ganaderos para el bienestar y sanidad de sus rebaños, siguen vigilando los movimientos sanitarios de los animales de abasto, siguen inspeccionando en los mataderos y en todos los centros de producción para que los alimentos lleguen al consumidor final con todas las garantías de seguridad alimentaria, siguen impartiendo docencia presencial y virtual en las Universidades, Institutos y Colegios de todo tipo, siguen investigando, siguen cuidando los ecosistemas, en definitiva, siguen trabajando” en un innumerable etcétera pese a la crisis.

“Por eso nos ha sorprendido que no se haya atendido a ninguno de los requerimientos presentados por escrito, y a través de los medios de comunicación, y que el Gobierno no cuente en absoluto con los veterinarios en la gestión de esta inmensa crisis sanitaria” prosigue el texto, en el que se recuerda además, que la decisión de España de ignorar a estos profesionales y sus aportaciones ante la pandemia no es, ni mucho menos, una práctica extendida en otros países.

“No sabemos si será casualidad, pero lo cierto es que en la resolución de la crisis y desescalada de los países con menores resultados de tasas de infección, y menos fallecidos por habitante, están participando reputados veterinarios”, argumentan estos profesionales españoles que ponen por ejemplo la presencia de prestigiosos expertos de la salud animal como el Dr. Debes Christiansen en las Islas Feroe, el Dr. Lothar Wieler –el Fernando Simón, alemán– en el país germano y el Dr. George Gao en China.

La también veterinaria Marion Koopmans, miembro del recientemente establecido grupo asesor de la Comisión Europea sobre covid-19 y coordinadora del proyecto VEO (Observatorio Versátil de Enfermedades Infecciosas Emergentes), aseguraba que “tenemos que repensar la detección de enfermedades para adelantarnos a nuevos brotes después del coronavirus”, según recoge en una entrevista el Diario Veterinario.

Asimismo, la carta de FESVET recuerda “la realidad” de algunas comunidades autónomas españolas, en las que “afortunada y atinadamente, ya se ha contado con veterinarios en sus comités desde el primer momento (Andalucía), les han incorporado posteriormente (Castilla y León) o esperemos en el futuro se incorporen (Galicia)”, hechos que “vienen a demostrar que la experiencia y conocimientos que tiene la profesión, es crucial en los informes y pronunciamientos que se están llevando a cabo” en estos territorios.

“TOMAMOS NOTA DEL OFRECIMIENTO”

Tras reiterados agradecimientos por “la disponibilidad y la labor en la gestión de esta crisis” la carta de respuesta del Gabinete de la Presidencia recuerda que “el comité científico técnico del covid-19, quedó constituido formalmente el pasado 21 de marzo y está integrado por seis técnicos de prestigio nacional e internacional a cuyo frente se encuentra el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón”.

No obstante, prosigue la carta firmada por Iván Redondo, “le comunico que hemos tomado nota en este Gabinete de su ofrecimiento para incorporarse en algún momento a él o al grupo de desconfinamiento progresivo” cuando se cree. De igual manera, “le informo de que doy remisión de su carta al Ministro de Sanidad, autoridad competente delegada para la toma de decisiones en el estado de alarma decretado por el Gobierno”, concluye el escrito.

La familia sanitaria veterinaria cuenta con más de 30.000 efectivos en España. FESVET representa a unos 6.300 profesionales que trabajan al servicio del Estado en “el ámbito propio de la Veterinaria de Salud Pública en relación con el control de higiene, la tecnología y la investigación alimentarias, así como la prevención y lucha contra la zoonosis y las técnicas necesarias para la evitación de riesgos en el hombre debidos a la vida animal o a sus enfermedades”, tal y como describe el artículo 8 de la Ley 14/1986 General de Sanidad, de 25 de abril.

La Organización Mundial de la Sanidad Animal (OIE) se aproxima a los 100 años de vida. La OIE se creó en 1924, es decir, 24 años antes que la Organización Mundial de la Salud (OMS), precisamente con el objetivo de luchar contra una gran epidemia de peste bovina que asolaba Europa y que estaba creando un importante desabastecimiento de la población. En 1928 “los veterinarios ya habíamos establecido las bases de una policía sanitaria internacional para luchar contra las enfermedades contagiosas transfronterizas, lo que permitió comenzar con la erradicación de muchas enfermedades; la medicina humana, entonces, ni siquiera se lo planteaba”, recuerda en un artículo en Diario Veterinario, Antonio Arenas, presidente del Colegio de Veterinarios de Córdoba.