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La compra de Air Europa por Iberia, a priori, el más valioso legado que iba dejar el traspaso de poderes de Juan José Hidalgo, ahora presidente de Globalia, a su hijo y sucesor al frente del imperio empresarial, el actual CEO, Javier Hidalgo, se ha convertido -con el devenir de los acontecimientos- en uno de los principales quebraderos de cabeza de la familia.

Y pese a la previsión de su antecesor, la evolución de las diferentes marcas del holding turístico -pandemia de por medio incluida- ha enrevesado aún más el que se preveía como un proceso sucesorio sosegado, iniciado en 2016 cuando Javier Hidalgo asumió la gestión del grupo. Pero nada más lejos de la tranquilidad. El negocio de las aerolíneas, de las agencias, los hoteles y la incursión en Brasil, otrora sujetos a una estrategia sólida y definida, oscilan ahora a merced de los vaivenes del coronavirus.

Se podría decir que el covid-19 ha desbaratado la hoja de ruta de los Hidalgo. Si la adquisición pactada en noviembre de la aerolínea de Globalia por parte de Iberia (IAG) sigue generando más rumores que certezas, otros de los negocios del grupo empresarial perviven también rodeados de incertidumbre.

En lo relativo al segmento de las agencias, de momento, y “hasta que se normalice la situación”, la fusión entre los grupos de agencias de viajes Halcón Viajes (Globalia) y Avoris (Barceló), que estaba prevista se culminara este año, se ha paralizado. Los directivos de ambas compañías decidieron suspender temporalmente la anunciada fusión con el objetivo de poder retomarla “en cuanto la situación de la pandemia esté más controlada”, la actividad se reanude con normalidad, y se pueda valorar mejor la situación de los negocios que han permanecido tres meses cerrados.

Ambos grupos se encuentran a la espera de ver cómo evoluciona el mercado turístico y las ventas que se registren en los próximos meses. El citado aplazamiento concede una tregua antes de activar una fusión que sumaría unos 1.500 puntos de venta y una facturación conjunta de 3.700 millones de euros, según la cifra estimada con carácter previo al impacto de la crisis desatada por el covid-19.

Entretanto, también se suceden las maniobras empresariales en el sentido opuesto. Y es que, al tiempo que se suspenden unas fusiones, se planean otras. La división hotelera de Globalia, Be Live Hotels, y la cadena BlueBay Hotels estudian fusionarse para crear una compañía líder en el sector con “fuerte vocación de expansión internacional”, un proceso que está siendo acompañado por Ernst & Young y PwC.

Según comunican ambas compañías, el grupo resultante gestionaría un inventario de cerca de 100 hoteles y más de 21.000 habitaciones distribuidos en más de 15 países. Así, Globalia tendría implantación en los primeros destinos vacacionales de España, República Dominicana o México además de en otros países como Cuba, Portugal, Marruecos o Colombia, entre otros. Eso sí, hablamos en todo momento de un proyecto en fase a estudio, todavía sin formalizar.

PLANES EN BRASIL, SUSPENDIDOS

Otros de los planes que se han quedado, como mínimo, a la espera de tiempos mejores, ha sido la línea aérea low cost proyectada para operar en Brasil. Si en mayo de 2019 se oficializaba el anuncio por parte de Globalia, justo un año después se suspendían los trámites. Lo comunicaba la Agencia Nacional de Aviación Civil de Brasil (ANAC) que incidía en que la compañía habría solicitado únicamente la suspensión del procedimiento administrativo, que no ha sido cancelado, ante la crisis provocada por el coronavirus.

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Con su incursión en país carioca, Globalia aspiraba a convertirse en la primera compañía de capital 100% extranjero en operar vuelos domésticos en Brasil, a través de una filial brasileña, tras el cambio legislativo acometido en el país que lo permite. La intención de Javier Hidalgo, era empezar a operar “antes de fin de año”, antes de que la pandemia diera al traste con sus planes.

RECONSTRUIR EL TURISMO

La situación a la que se vio abocada Globalia tras la irrupción del coronavirus la obligó a aplicar, a mediados de marzo, varios expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) para los 16.000 empleados de todas sus empresas, entre ellas Air Europa, Halcón Viajes, Viajes Ecuador y Travelplan.

El propio fundador y presidente de Globalia remarcaba, en la cumbre ‘Empresas españolas liderando el futuro’ organizada por la CEOE, la situación de debilidad del sector en el contexto actual: con la crisis del coronavirus “todo se ha derrumbado” y va a ser “muy difícil” reconstruirlo porque la gente “sigue con miedo” a viajar, manifestaba el máximo responsable de Globalia.

Hidalgo, reclamaba el respaldo público al sector, y aseguraba que, “sin ayuda” el sector turístico “va a durar menos de un telediario” porque no va a poder “pagar todas las cargas”. Por ello, indicaba que les tienen que “echar una mano forzosamente” porque las empresas del sector “no pueden continuar si no ingresan”.

Era del todo imprevisible que una pandemia, algo que ocurre una vez por siglo, coincidiera con los primeros años del ejercicio de Javier Hidalgo como CEO de Globalia, tras retornar de su periplo empresarial fuera del paraguas familiar. Sobrevenida la tempestad, la nave se verá arrastrada a la deriva, al menos hasta que amaine el temporal.

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