agua

Cada tres años, el Instituto Nacional de Estadística (INE) elabora una encuesta sobre el consumo de agua que a diario realizamos los españoles. La última fue de 2017, aunque con datos de 2014. Y en la misma se decía que el consumo medio por persona y día es de 132 litros.

¿Cómo es posible, si en beber no llegamos a los dos litros que se recomiendan? La ducha, el lavavajillas, hacer la comida… gestos cotidianos que conllevan un consumo de agua y que, de manera mecánica, realizamos sin saber muy bien cuánta agua estamos utilizando. Dicho de otra forma, malgastamos un bien preciadísimo como es el agua. A la par, se incrementa el coste de la factura.

Sin embargo, parece un tema baladí si lo comparamos con el coste de la factura de la luz. De hecho, somos el segundo país de la Unión Europea con el coste más barato de la factura de agua. Según Funcas, Así lo avala el último número de Papeles de Economía Española editado por Funcas, el precio unitario de un metro cúbico de agua en España es un 35,3% más barato que el de la media europea.

Hagamos números: en España se pagan 2,18 euros por metro cúbico de agua. De ellos, 1,14 euros corresponde a abastecimiento, 0,83 euros al saneamiento y 0,22 euros son impuestos. ¿Y en Europa? Dinamarca es el país más caro (7,32 euros).

Todos somos conscientes de que tenemos que ahorrar agua. Sin embargo, el llamado cambio climático ha producido la extinción de los recursos, la escasez de lluvia y la destrucción de las zonas verdes. España ha vivido uno de los periodos más extensos de sequía de su historia.

DERROCHE DE AGUA A DIARIO

Para ahorrar dinero en la factura y, al mismo tiempo, ayudar a disminuir la sequía, hay que prestar atención a unos gestos cotidianos y seguir estos sencillos consejos de Smartwater.

Cuando nos lavamos los dientes. Este es un gesto que hacemos a diario y en el que de manera inconscientemente desperdiciamos mucha agua. Para ahorrarnos este gasto innecesario podemos utilizar un vaso de agua para el enjuague, con el que sólo gastaríamos un poco más de medio vaso, entre 150 y 200 ml aproximadamente. Sin embargo, al abrir el grifo, aunque sólo sea durante dos minutos de media, se dejan correr 6 vasos de agua. De esta forma, si vivimos en una vivienda con 3 personas y hacemos una media de dos cepillados diarios, se desperdiciarían unos 2.600 litros de agua al año.

Cuando nos lavábamos las manos. Otro gesto rutinario en el que derrochamos mucha agua es a la hora de lavarnos las manos. La mayoría de la gente no cierra el grifo cuando se enjabonan las manos, y durante este momento gastamos de media 0,5 litros de agua. Asimismo, este gesto lo repetimos varias veces a lo largo del día, especialmente si se tienen niños, por lo que el gasto innecesario de agua es muy grande durante esta acción.

cerveza

Las entrañas de una caña de cerveza al desnudo

Detrás de una cerveza hay un trabajo ingente que abarca desde el campo hasta elevados presupuestos en innovación y sostenibilidad

Cuando tiramos de la cadena. La cisterna también es fuente de gran desperdicio de agua pues están diseñadas según la estética de la abundancia en una época en la que no se pensaba en la sequía ni en el uso responsable de los recursos naturales. Si se tiene en cuenta que la mayoría de las utilizaciones se debe a residuos líquidos, con apenas un litro y medio bastaría para eliminarlos. Sin embargo, las cisternas tienen una capacidad pensada para los residuos sólidos y aunque la mayoría ya cuenta con dos alternativas de uso, se siguen utilizando de media 1,5 litros en exceso con los residuos líquidos.

Cuando nos preparamos para entrar a la ducha. A la hora de meternos en la ducha y esperar a que salga el agua caliente, se tira por el sumidero una media de 12 litros de agua potable. Un gesto que muchas veces hacemos de forma mecánica y sin darnos cuenta y en el que hacemos un uso innecesario del agua. De esta forma, esta agua que tiramos en estos momentos es tal, que representa el 40% del agua consumida diariamente por una persona. Este también es un desperdicio de los más difíciles de controlar pues es inevitable que existe cierta distancia desde el punto donde se calienta el agua hasta los puntos de utilización del agua caliente.

Ahora que ya conocemos los gestos en los que más se desperdicia agua, tenemos que aprender a eliminar estas malas costumbres de nuestra vida diaria, porque el agua es vida, y ¡no debemos desperdiciar ni una gota!

 

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