Puigdemont
Ramón Rovira, mano derecha de Godó. Foto: La Vanguardia.

La Generalitat sigue dando vía libre al dispendio belga y acaba de fichar como secretaria del expresident a Glòria Salas Ribas, funcionaria del departamento de la presidencia de la Generalitat y adscrita a la secretaría personal de Puigdemont desde hace unos días.

Este nuevo fichaje contará con una retribución anual de 26.802,08 euros como funcionaria de nivel C y con un complemento de 9.946,48 euros. Aunque no se puede soslayar la circunstancia más jugosa: Glòria Sala Ribas es la mujer de Ramón Rovira, mano derecha de Javier de Godó.

Esta funcionaria se incorpora “como personal eventual del Departamento de la Presidencia” y tiene como tareas “prestar apoyo a la Oficina del ex presidente en el desarrollo de sus funciones”, “ejecutar las tareas que se deriven del funcionamiento de la Oficina del ex president”, “colaborar y apoyar en la organización de la agenda, de los actos y/o de las visitas del ex presidente de la Generalitat y del responsable de la Oficina” y “cualquier otra función análoga que le pueda encargar su superior”.

RAMÓN ROVIRA, LA SOMBRA DEL CONDE

Ramón Rovira no para de recibir alegrías laborales en su seno familiar: su mujer, Glòria Sala Ribas se marcha a la mansión de Waterloo. Y él mismo fue ascendido hace tres meses como adjunto a la presidencia del Grupo Godó y director de Relaciones Institucionales de la misma compañía.

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Javier Godó junto a su hijo Carlos. Foto: La Vanguardia

Este veterano periodista gerundense ha desarrollado su carrera en la prensa catalana: comenzó a finales de los setenta en El Punt y más adelante se convirtió en hombre fuerte de la TV3 pujolista, donde ejerció como jefe de sección de Cataluña y Política, como corresponsal en Washington y como jefe de informativos hasta la llegada del tripartito.

En 2017 Rovira fichó por el Grupo Godó para encauzar la controvertida área audiovisual del holding privado: el Conde necesitaba que 8tv dejase de ser una ruina y que RAC-1 moderase su línea editorial pro-independentista.

No logró ni lo uno ni lo otro. Pero su imagen, curiosamente, salió reforzada porque el Conde necesitaba retomar puentes con unas élites empresariales que, o bien habían dejado Cataluña, o habían advertido con disgusto la deriva secesionista de La Vanguardia.

En febrero el Conde lo ascendió a adjunto a la presidencia y dejó a su su hijo Carlos escoger a otro histórico de los medios públicos catalanes, Jaume Peral (otro exdirector de los servicios informativos de TV3), como máximo responsable de su televisión y sus radios.

GODÓ Y LOS HEREUS DE CIU

La cercanía entre el Grupo Godó y Convergència i Unió viene de lejos, pero tampoco fue un camino de rosas. El Conde y Pujol se entendieron a las mil maravillas en los años ochenta, década en la que el nacionalismo fraguó las bases de su poderío mediático, cultural y económico.

Pero en 1990 el feeling se enfrió y Lluís Prenafeta, exsecretario general de la Presidencia catalana, apadrinó el nacimiento de un rival de La Vanguardia, el fallido El Observador. Prenafeta recordó el proyecto en una comisión de investigación: “Yo estaba enfadado, porque percibí que había algunos parásitos en el entorno mediático”.

Para este proyecto Prenafeta fichó a dos directivos de La Vanguardia, Alberto Garrofé y Carlos Fajardo. El periódico pujolista apenas tuvo recorrido: comenzó a publicarse un 23 de octubre de 1990 y cerró tres años después por su incapacidad de cuadrar sus cuentas.

El Conde recordaba así el divorcio en una entrevista con Pilar Rahola: “Es pura ficción intentar dominar los medios de comunicación. Y eso intentó hacer Pujol influido por Prenafeta; intentó dominar a la prensa. ¡Qué error! Me costó mucho entenderlo porque era evidente que ese proyecto iba dirigido a la proa de La Vanguardia. Fracaso periodístico y error político”.

LAS BUENAS RELACIONES ENTRE LA GENERALITAT Y GODÓ

En los años más duros de la crisis el Grupo Godó capeó el temporal gracias a la Generalitat, que a través de publicidad institucional y subvenciones metió en el bolsillo de su grupo mediático más afín 25,3 millones de euros entre 2011 y 2016.

Puigdemont
Puigdemont refuerza su oficina de Waterloo.

A nadie le extrañó que Eduard Pujol, director de la emisora líder en Cataluña, RAC-1, fuera captado por Carles Puigdemont para convertirse en el portavoz oficial de Junts per Catalunya en noviembre de 2017 después de haber sido durante años el portavoz oficioso.

La Generalitat catalana no ha tenido reparos en cebar a través de sus medios a los de la competencia privada: TV3 desembolsó 2,1 millones de euros anuales entre 2014 y 2018 por una señal en alta definición perteneciente a 8tv y la televisión pública catalana acaba de fichar como presentador de un espacio en prime-time a Jordi Basté, líder de las mañanas radiofónicas en RAC-1, que supera a la pública Catalunya Ràdio.

LA GRAN VIDA DE CARLES PUIGDEMONT

Glòria Sala Ribas se ha incorporado al equipo de Carles Puigdemont, que además cuenta con tres asesores que paga la Generalitat. El responsable de la oficina del expresident es Josep Lluís Alay, que tiene un sueldo anual de 101.074 euros.

Joan Maria Piqué es es coordinador internacional de Comunicación a cambio de 76.436 euros. Y Jordi Finestres ejerce de técnico de prensa por 45.000 euros. Ellos cuatro trabajan en una mansión de 550 metros cuadrados situada en la localidad belga de Waterloo que tiene un coste mensual de alrededor de 4.400 euros mensuales.