La transición energética se ha convertido en prioridad para todos los gobiernos. Como eje vertebrador, las energías renovables; pero hasta que se solucione el pequeño inconveniente de su producción y almacenamiento se necesita un aliado. El consenso de los más y menos contaminantes asume que el gas puede ser el mejor colaborador, aunque las políticas públicas no ayudan.

Y es que en las últimas semanas el sector gasista no sale de su sorpresa por las circulares de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que rebajan la retribución al negocio regulado de la electricidad y el gas. De este modo, las compañías, sobre todo que trabajan con gas, verán un garrotazo en sus cuentas. Eso, ya advierte el sector, se reflejará en las inversiones.

Por este motivo desde Sedigas, la Asociación Española del Gas, ha expresado su disconformidad y preocupación con el contenido del borrador de circular de retribución publicado por el ente regulador ya que supone un desincentivo para todo el sector en su objetivo de impulsar la transición ecológica a través del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec) y se aleja de las orientaciones en política energética marcadas por el Ejecutivo.

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En el texto del Pniec, que es un proyecto ambicioso y ha sido alabado por la Comisión Europea, se cuenta con el gas, hasta el 2025 a plena capacidad, y se le otorga un rol muy relevante en el uso final de la energía de un 40-45% en el horizonte de 2030. Sin embargo, en el nuevo entorno regulatorio propuesto, el gas no va a llegar a cumplir el papel que se le pide. Con una baja o nula inversión en redes, el gas no va a poder sustituir los combustibles más contaminantes y de esta forma contribuir a reducir emisiones rápidamente.

El Pniec reserva así un papel muy relevante a alternativas como el gas, especialmente en el medio plazo, llamado a sustituir a combustibles altamente contaminantes como el carbón. Por ello, es importante que la regulación del mercado energético sea coherente con dicho planteamiento, y acompase la transición.

Asimismo, para el desarrollo del Pniec se requerirá de más de 235.000 M€ de inversión. Difícilmente podrá alcanzarse este volumen de inversión con las señales económicas contenidas en las circulares de la Comisión Nacional de Mercados y de la Competencia que desincentivarán la entrada de capital extranjero.

EL GAS Y LOS PRECIOS

Por otro lado, la CNMC esgrime que el recorte es necesario para beneficiar al consumidor. Sin embargo, los números no lo avalan. Esta propuesta en retribución sólo se podría llegar a traducir en bajada de coste para el consumidor en el caso que el déficit acumulado del sistema se enjuagara en un escenario de crecimiento de la demanda, acorde a lo establecido en el Real Decreto-ley 8/2014, de 4 de julio, de medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia.

Por otra parte, durante el periodo regulatorio que marcan las circulares de la CNMC (2021-2026), hecho que acentúa el desalineamiento de la nueva política retributiva, las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía apuntan a un incremento en el consumo del gas por las siguientes razones: se incrementarán entre un 1-2% los puntos de suministro de gas y se mantendrá el peso del gas en el mix térmico de los sectores industrial y de servicios. Igualmente, el gas seguirá siendo uno de los combustibles más relevantes en el sector del transporte de larga distancia debido a su escaso impacto medioambiental. En el mismo sentido, el gas seguirá aportando firmeza y respaldo a la red eléctrica, y actúa como sumidero de CO2, además de una fuente de energía almacenable que garantice el suministro energético.