gas renovable

La sociedad evoluciona y, para ello, cada vez necesita consumir más energía. No sería un problema si no fuera porque dicha cantidad empieza a estar descontrolada y eso afecta al medio ambiente. Por lo tanto, hay que tomar cartas en el asunto cuando antes. Una de las soluciones es apostar por el ingenio asociado a la innovación. Así surge el gas renovable.

Si producimos una gran cantidad de deshechos, cada vez más, por qué no aprovecharlos. Esa es la lógica sobre la que el gas renovable sienta su base. Sobre todo porque su uso sirve para el transporte de todo tipo: coches, autobuses, motocicletas; del mismo modo que también se puede utilizar en los hogares, las empresas y las grandes industrias.

¿Pero qué distingue al gas renovable del que tradicionalmente se conoce? Todos tiramos desechos a la basura. Pues bien, éstos son recogidos por camiones y transportados a los vertederos municipales, donde una parte de los desechos (cartón, vidrio, papel…), sabemos que se recicla.

Pues resulta que gracias al reaprovechamiento de estos residuos pueden recuperarse y dar lugar a nuevos materiales e incluso a nueva energía, lo cual es beneficioso para el medio ambiente y  pone de manifiesto el concepto de “economía circular”.

El proceso sería el siguiente. Los residuos orgánicos, cuando se encuentran en los vertederos, comienzan a degradarse naturalmente, a descomponerse, y esto genera un gas renovable, que puede utilizarse para producir energía. Posteriormente, este gas renovable se somete a un proceso de limpieza y enriquecimiento.

De este modo llega a alcanzar características similares a las del gas natural. Es por ello, que habitualmente se alude a él como “gas natural renovable”, porque es muy respetuoso con el medio ambiente.

CUMPLIENDO OBJETIVOS

El único “pero” que se puede poner a la producción de gas renovable es que depende de la cantidad de residuos orgánicos que almacenan los vertederos, de la calidad de los mismos o de la calidad de los procesos de extracción o de transformación. Por eso es importante el desarrollo de un tejido industrial para el desarrollo y producción.

No obstante, merece la pena. Su papel en la reducción de gases de efecto invernadero (calentamiento global de la Tierra) generadas por residuos, la ganadería y la agricultura, como el metano, que en 2016 tuvieron un volumen equivalente a 34,4 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) es fundamental.

La utilización de gas renovable para cumplir con los objetivos climáticos del acuerdo de París permitiría un ahorro de unos 140.000 millones de euros anuales a partir de 2050, comparado con un hipotético escenario energético futuro en el que no esté presente el gas, según un estudio publicado por la iniciativa Gas for Climate.

CÓMO AVANZA EL GAS RENOVABLE

Como la transición energética se debe afrontar cuanto antes, todos los países deben estar involucrados. Por este motivo, en Europa -actualmente- hay más de 350 plantas en operación de obtención de biometano a partir de gas renovable. El país con mayor grado de implantación es Alemania, seguido de Suecia y Reino Unido. Las plantas utilizan gas renovable de diferentes fuentes (vertedero, plantas de tratamiento de agua) y para distintas aplicaciones: inyección a la red, combustible vehicular.

El gas renovable reduce, además, la dependencia energética del exterior y, entre sus beneficios está la creación de empleo y su contribución neta al PIB, con 16.000 empleos y una aportación al PIB estimada en 226 millones de euros al año en Europa, según Sedigas.

España cuenta actualmente con más de 20 plantas de gas renovable procedente de residuos sólidos urbanos y más de 40 de gas renovable procedente de residuos agroganaderos. Esto le sitúa como el séptimo productor europeo de gas renovable según los datos del barómetro Eurobserver.

Y uno de los datos más sorprendentes lo aporta la patronal gasista Sedigas. Considera que la mitad de la demanda doméstica de gas podría ser cubierta hacia 2030 con gas renovable dado el volumen de residuos existente, aunque habría que apoyar esta tecnología para que haya las inversiones necesarias que abaraten su producción.

QUIÉNES JUEGAN UN PAPEL IMPORTANTE

El concepto teórico y las cifras están muy bien. Pero todo esto hay que ejecutarlo. Uno de los notables casos de éxito lo está llevando a cabo Gas Natural Fenosa, que tiene múltiples proyectos abiertos sobre gas renovable.

Uno de ellos es Methamorphosis. Se trata de un proyecto de demostración de tecnologías englobado en el programa LIFE+, cuyos objetivos principales son la mitigación del cambio climático gracias al incremento de energía renovable y, en particular, del biometano procedente de plantas de tratamiento de residuos, que favorece la reducción de gases de efecto invernadero frente a otros combustibles.

Concretamente, la compañía ha desarrollado Methagro para la producción de biometano de alta calidad a partir de residuos agroindustriales y otros residuos orgánicos. El biogás es pretratado para eliminar el agua y los productos contaminantes y posteriormente es comprimido para poder separar el dióxido de carbono (CO2) del metano (CH4) en las membranas de la planta de upgrading.

Otro de los más destacados es Arazuri. En 2017 se finalizó con éxito este proyecto piloto para la producción de biometano en la estación depuradora de aguas en el municipio de Arazuri (Navarra) con la empresa Hera. Con el combustible generado se alimentaron tres autobuses en diversas líneas de la red comarcal de Pamplona y dos camiones de recogida de residuos.

También hay que destacar Smart Green Gas. Este proyecto, que se prolongará hasta finales de 2018, evalúa en la EDAR (Estación Depuradora de Aguas Residuales) de Jerez de la Frontera (propiedad de FCC) tecnologías de depuración del biogás obtenido en las plantas de tratamiento de residuos y una tecnología propia de FCC para convertir este biogás en biometano. El biometano producido se ha utilizado como combustible de automoción y se ha evaluado su calidad para determinar si se puede inyectarlo en la red de gas (al tener un 95% de concentración de metano).

Proyecto Elena

Con nombre de mujer está Elena. Este proyecto de aprovechamiento de gas de vertedero consiste en procesar este biogás mediante un proceso de depuración y separación del CO2 para obtener biometano y realizar su inyección en la red de media presión de gas natural. Está previsto que el proyecto empiece este verano y entre en operación a principios de 2019. Se estima una producción de 199 GWh en 20 años.

En otro continente se encuentra Farfana. Esta planta, puesta en marcha en mayo de 2017, forma parte de la depuradora aguas residuales de La Farfana, en Santiago de Chile, y en ella se procesa el biogás producido en los digestores de lodos. La capacidad de producción de biometano es de 2.100 Sm3/h, para su posterior inyección a la red de distribución de gas natural.

Finalmente, con el objetivo de buscar soluciones a los retos y necesidades identificados en este área, Gas Natural Fenosa participa además con entidades e instituciones del entorno tecnológico, como por ejemplo AGA (America Gas Association) con la que se han realizado diferentes visitas a plantas de biogás y upgrading en Alemania y Estados Unidos para conocer más de cerca esta tecnología y los retos a los que se han enfrentado.

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