La próxima década la sociedad vivirá un cambio radical. El consumo, la tecnología y los nuevos hábitos de vida moldearán ecosistemas muy diferentes a los actuales. En este sentido, la energía también jugará un papel clave. En dicho papel, el capital humano se mantendrá como un activo fundamental.

Así, aunque las tecnologías que hacen posible la energía cambien, surgido por la necesaria descarbonización, otras tendrán que dar un paso adelante, como es el caso del gas natural. Por ello, en lo que afecta al compromiso de las empresas con el empleo, se asume que el gran objetivo será reconducir las nuevas necesidades para que nadie quede descolgado.

Así se muestra en un nuevo análisis de ‘Gas for Climate’ preparado por Navigant, perteneciente a la empresa Guidehouse. En el informe se muestra que el incremento de los gases renovables en la Unión Europea (UE) puede crear entre 1,7 millones y 2,4 millones de puestos de trabajo antes de 2050, de los cuales, entre 600.000 y 850.000 serían empleos directos. Se espera que la descarbonización total del sector del gas de la UE sea una contribución importante a los objetivos del Pacto Verde de la UE y del próximo paquete de descarbonización.

Ante este escenario, los gases renovables y de baja emisión de carbono, combinados con grandes cantidades de electricidad renovable, son esenciales para lograr en la UE un sistema energético de neutralidad climática. La producción de gases renovables y de gases bajos en carbono ya está creando puestos de trabajo actualmente.

IMPORTANCIA DEL GAS RENOVABLE

Según el análisis, este sistema de energía renovable tendrá importantes beneficios en la creación de oportunidades de empleo, especialmente en las zonas rurales, donde estas suelen ser escasas. Se espera que surjan empleos técnicos altamente cualificados en sectores relacionados con la fabricación, instalación y operación de plantas de biometano e hidrógeno verde, así como en el sector de generación de electricidad renovable para producir hidrógeno.

El informe ‘Job creation by scaling up renewable gas in Europe’ se ha publicado como continuación del estudio ‘Gas for Climate’ de marzo. Este estudio demostró que para descarbonizar Europa al menor coste posible se necesitan 2.900 TWh de biometano e hidrógeno verde. El estudio también mostró que el uso de este gas en la infraestructura de gas existente podría suponer un ahorro de casi 217.000 millones de euros en costes anuales en comparación con el logro de la neutralidad climática sin la participación del gas.

EL IMPULSO DESDE LA EMPRESA

En la parte pragmática, hay casos concretos como el de Enagás. Desde la gasista española impulsan el desarrollo de gases renovables, como el hidrógeno y el biometano, como nuevas soluciones claves en el proceso de la ya mencionada descarbonización y en el desarrollo de una economía circular. Las infraestructuras gasistas existentes están preparadas para el transporte y el almacenamiento de estas energías renovables no eléctricas.

Bajo este contexto, el hidrógeno verde, que se obtiene de los excedentes de energía eléctrica renovable, es un vector energético de futuro y una solución clave para el almacenamiento energético de origen renovable. Además, puede transformarse en varias formas de energía (electricidad, gas sintético o calor) y cuenta con múltiples aplicaciones (industria, movilidad, doméstico-comercial y generación eléctrica).

El biogás-biometano cumple un papel fundamental para el impulso de una economía circular, ya que su origen está en los residuos sólidos urbanos, aguas residuales y residuos agrícolas, ganaderos y forestales. Tras un proceso de limpieza y separación del CO2, el biogás se convierte en biometano, un gas totalmente renovable y apto para ser transportado por los gasoductos. La planta de Valdemingómez, en Madrid, constituye el primer ejemplo en España de este tipo de aprovechamiento con inyección en la red gasista, en este caso, de Enagás.