Gara
Gara necesita que 10.000 suscriptores eviten su quiebra.

El 18 de noviembre de 1994 el Tribunal Supremo sentenció que el Gobierno de España discriminó al periódico ultraconservador El Alcázar, al que la compensación de 18 millones de euros no le hizo recobrar la vida tras siete años sin editarse.

Este es solo un ejemplo de las dificultades de subsistencia que han sufrido algunos medios que han sorteado el consenso socialdemócrata de las siete últimas décadas. Otro de los ejemplos, en las antípodas ideológicas de El Alcázar, es Gara.

El periódico abertzale acaba de celebrar en Donosti sus primeros veinte años de vida. Cierto es que la sombra de la quiebra ha evitado cualquier tipo de fiesta. La editora del periódico tiene una deuda superior a los tres millones de euros con la Seguridad Social, agujero que curiosamente ellos no produjeron.

EGIN Y GARA

En julio de 1998 Baltasar Garzón ordenaba el diario de Egin, discriminado pubicitariamente por el Estado al igual que El Alcázar (tal y como demostró el periodista Luis Santos en la obra ‘La prensa que se vendió’).

El magistrado sentenciaba que Egin dotaba de recursos económicos a la banda terrorista ETA y que le ayudaba en “la difusión de su estrategia”. En junio de 2009 el Tribunal Supremo reconocía que el cierre del periódico fue ilícito. Para entonces Jabier Salutregi, su último director, había sufrido siete años y medio de prisión.

Egin
Baltasar Garzón cerró Egin y el Tribunal Supremo le rectificó.

Tras el cierre de Egin, la órbita de la izquierda abertzale consiguió el apoyo de 10.000 personas, que aportaron 100.000 pesetas para lanzar Gara, que arrancó con un capital social inicial de 1.000 millones de pesetas (alrededor de 6 millones de euros).

Gara no ha podido alcanzar la fuerza que logró Egin, pero aun así sigue siendo el medio de referencia para la izquierda abertzale, que ha apostado por una estrategia mediática de ‘guerra de guerrillas’ locales con un sinfín de periódicos, digitales, revistas, editoriales, televisiones y radios de pequeña estructura que funcionan con un sistema cooperativista.

UNA PESADILLA QUE DURA QUINCE AÑOS

El cierre de Egin fue el comienzo de la pesadilla que continuó para Gara, que en 2003 sufrió otra sentencia de Garzón: debían abonar la deuda de 5,1 millones de euros que debía Egin a la Tesorería General de la Seguridad Social.

Gara, segundo en los kioskos gipuzkoanos, anunció hace unas semanas que han llegado a un acuerdo con la Seguridad Social “dos décadas después de cerrar Egin y quince años después de que Baltasar Garzón intentase hacer lo mismo con nuestro medio de comunicación, endosándonos la deuda del periódico que él clausuró ilegalmente”.

El periódico deberá abonar medio millón de euros cada seis meses durante los tres próximos años. ¿La razón? Los tribunales estiman que hay “sucesión ideológica de empresas”, figura exótica en el sistema judicial europeo.

Gara ha denunciado el “expolio” y creen que la sentencia esconde “un ataque a la libertad de prensa” tras haber sufrido quince años en suspensión de pagos por esta medida. Los tres millones de euros que deben abonar son “más dinero que la masa salarial completa de todo un año, es decir, los sueldos de todos nuestros trabajadores y trabajadoras”, explican.

EL FUTURO

Iñaki Soto dirige Gara desde 2011 y afirma que en el proyecto han realizado “una reconversión a pulso, sin ayudas. Ningún medio de nuestro entorno podría soportar un golpe así. Ninguna empresa de nuestro entorno es perseguida así. Esto es un expolio”.

Soto agradeció “a las instituciones, organizaciones y personas que nos han ayudado a abrir una vía de solución” y recordó que siguen “necesitando su apoyo para lograr cerrar este triste episodio. Tal y como les hemos transmitido, hemos llegado a él para garantizar la viabilidad de nuestros medios de comunicación”.

“Creemos en nosotros y nosotras mismas. Hemos hecho la transición digital con éxito, hemos implantado un modelo que conjuga las suscripciones con la idea de una comunidad comprometida. Hemos soportado la discriminación y nos hemos hecho valer“, añadió.

Soto explicó que solo “una minoría autoritaria y marginal puede querer el cierre de medios de comunicación o la quiebra forzada de una empresa que da trabajo de manera directa e indirecta a más de 200 trabajadores”.

UNA SENTENCIA CON UN REGUSTO AMARGO

Eduardo Inda ganó el mes pasado en los tribunales su pulso contra Gara. El periódico se había querellado contra él por decir que “Gara es ETA” en una tertulia en la que el director de OK Diario criticó a Pablo Iglesias.

El Juzgado de lo Penal número 17 de Madrid sentenció que “es evidente que GARA y ETA son claramente realidades diferentes”, pero amparó al tertuliano a la hora de expresarse de este modo porque “las expresiones deben enmarcarse en el contexto en el que fueron realizadas: un programa de entretenimiento, de debate y de opinión”.

APOYO PERIODÍSTICO

400 periodistas han firmado un manifiesto de solidaridad con Gara. El texto señala que “lo que no debería ser objeto de preocupación en pleno 2019 es el riesgo de quiebra de un periódico como consecuencia de una persecución judicial que se ha alargado durante dos décadas”.

Los firmantes recuerdan que “Egin fue cerrado de manera ilegal en 1998, según lo reconoció años después hasta el Tribunal Supremo. Consideramos que endosar ahora su deuda con la Seguridad Social a Gara es absurdo y castiga injustificadamente a ese medio y a sus trabajadores”.

John Carlin (La Vanguardia), Luis R. Aizpeolea (El País), Vicent Sanchís (TV3), Joseba Santamaría (Diario de Noticias), Neus Tomàs (El Diario), Ana Pardo de Vera (Público), Javier Gallego (‘Carne cruda’) o Mònica Terribas (Catalunya Ràdio) pusieron su rubrica al manifiesto.

GARA TIENE UN PLAN

Gara nació con 10.000 apoyos y necesita igualar la cifra para evitar la quiebra. El director del periódico explica que ellos surgieron “por crowdfunding cuando no existía esa palabra” ya que “Gara se fundó con decenas de miles de personas y empresas que pusieron dinero a fondo perdido para crear medios que controlen al poder desde abajo”.

Gara
El Tribunal Supremo dejó claro que el cierre de Garzón fue ilícito.

El próximo 2 de marzo el Kursaal de Donosti acogerá una asamblea que ha sido convocada con la intención de buscar a los suscriptores que eviten el cierre del periódico más cercano a la izquierda abertzale.

¿Saltará Gara el muro de pago más complicado o se estrellarán con él? El tiempo dejará ver si se convierten en el periódico español con más suscriptores digitales o si la deuda de Egin acaba con ellos. O The New York Times a la vasca’ o cierre por una decisión judicial llena de sombras.