tabaco

Es mucho lo que se habla sobre los “daños” del tabaco. Las cajetillas llevan impresas imágenes que te evocan, como mínimo, sentimiento de culpa al fumar. Pero es poco lo que se habla sobre los beneficios de dejar de fumar. A veces hay que ver la parte positiva para lanzarte a intentarlo.

Los estudios realizados revelan que, al abandonar el tabaco, los pulmones tienen la capacidad de regenerar parte del daño que ha sufrido.

Al principio los “exfumadores” pueden notar que tosen más, pero eso significa que tus pulmones están comenzando a limpiarse. Está demostrado que para una persona que lleve diez años sin fumar el peligro de sufrir cáncer se reduce a más de la mitad.

Son muchas las personas que dicen que si dejas de fumar con el dinero que ahorres puedes comprarte un “coche nuevo” o “irte de viaje” a donde quieras. Sin embargo, realmente esas son cosas superficiales en comparación con los beneficios que acarreará a tu salud dejar este mal hábito.

Sistema circulatorio

El tabaco es el responsable de más de 25 enfermedades y la causa del 85 % de los casos de cáncer de pulmón. La enfermedad “cardiovascular” es la principal causa de muerte en todo el mundo, siendo la segunda causa que lo provoca el consumo de tabaco.

¡¡Dejar de fumar podría reducir un 15% las enfermedades del aparato circulatorio!!

Pero como he dicho, no está todo perdido. A las 24 horas después de ese último cigarrillo el riesgo de sufrir un ataque cardíaco baja considerablemente. A las tres semanas, la circulación mejora y padecer una cardiopatía coronaria se reduce a la mitad de posibilidades. Por lo tanto, después de 5 o 10 años sin fumar se puede decir que tus riesgos son los mismos que los de un NO fumador.

Tras cinco años sin fumar, mes arriba mes abajo, se puede decir que la circulación sanguínea se ha recuperado por completo.