Telefonica Caixabank

¿Cuanto dinero en efectivo llevas encina? Posiblemente poco. Es normal. El dinero en efectivo tiende a desaparecer. Hoy el dinero ya no está en las carteras -o bajo el colchón- de los españoles. El dinero se mueve en las redes, y el gran propietario de las mismas en nuestro país es Telefónica.

Tal vez es por ello, porque la tecnología más que volar nos teletransporta y algunas asociaciones que hace unos años nos parecerían imposibles empiezan no solo a ser reales sino que cobran todo el sentido. Entre ellas las relacionadas a la vinculación, cada día mayor, del mundo financiero y las telcos empujadas por los continuos informes que las posicionan de la mano y a la cabeza de los sectores que mayor inversión realizan en digitalización.

La banca teme a la irrupción en su negocio de los Amazon, Google o Facebook, y se vuelca en el desarrollo de aplicaciones móviles, ecommerce y cada vez más en comprender y analizar ese incomprensible Big Data que transformará nuestra economía. Para las operadoras de telecomunicación, sobre todo hablamos de datos, en un entorno agresivamente competitivo cuyos clientes cambian con rapidez y exigen cada vez más personalización.

El valor de los datos y de su explotación es por tanto vital para ambos sectores, y por ello las alianzas para invertir en complejos sistemas de almacenamiento y análisis parecen el primer paso para uniones más significativas.

Desde hace años los acuerdos y pequeñas incursiones entre la gran banca tradicional y las grandes operadoras han sido un hecho. Esta es una tendencia creciente nació en nuestro país de acercamientos accionariales, como en el caso del BBVA y Telefónica, hace casi dos décadas. El banco que presume de vocación más digital, aportó estabilidad y además buscaba acuerdos de interés mutuo en el desarrollo de internet, comercio electrónico y plataformas de servicios móviles, entre otras cosas.

Más recientemente, otras entidades como CaixaBank o el Santander se unían a la operadora para realizar una gran alianza entre banca y telecomunicaciones en Europa para desarrollar negocios digitales.

Estos primeros acuerdos que apostaban sobre todo por los proyectos de innovación y los negocios digitales partían de objetivos potenciales importantes, que sólo en España superaban los 700.000 comercios. Análisis, fidelización y herramientas de pago a través del móvil fueron hace muy poco lo que unió a telcos y banca para caminar juntos.

PRIMEROS PASOS DE DOS SECTORES CONDENADOS A CONVERGER

Hace apenas unos meses BBVA y Telefónica daban un paso más y firmaban un acuerdo estratégico por el cual la operadora española pasará a ser la compañía de telecomunicaciones del banco y sus empleados en España.

Como señalaba en su comunicado la responsable de BBVA España, Cristina de Parias, “es la primera vez que un socio aúna todos los servicios de telecomunicaciones”. El objetivo de este acuerdo es ganar en eficiencia y aprovecharse de su potencial tecnológico (que se desarrolla en sus propios centros de trabajo), pero sobre todo sigue avanzando cada vez más rápido a modelos de colaboración donde las fronteras se desdibujan.

Por su parte, Telefónica logra el monopolio de la comunicación de la red de oficinas del banco que se mejorará para ofrecer experiencias más ágiles y seguras a clientes y empleados.


Las ventajas de estas uniones para la banca parecen muy evidentes. Contar con una operadora que provea los servicios de voz y datos es fundamental para un desarrollo de banca tecnológica. La intermediación tradicional de las oficinas bancarias cada día es menos necesaria. El teléfono móvil es la clave y los servicios de telecomunicaciones, el famoso Internet de las Cosas (IoT), las soluciones audiovisuales más innovadoras y hasta los contact center serán mejores y más eficientes de la mano de un gigante de las telecomunicaciones.

Movistar hace años que ofrece servicios financieros de consumo a sus clientes. Orange fue pionero en Francia

Además, en el caso de la alianza de Telefónica con BBVA la primera garantiza a la entidad las nuevas necesidades de ancho de banda que exigen los entornos en la nube y el incremento exponencial de las transacciones, propio de los servicios de banca digital.

Pero ya hace un par de años que Movistar empezaba a testear alianzas comerciales para generar incursiones en el mercado financiero. Y lo hacía ofreciendo créditos a los clientes que habían adquirido un teléfono móvil a través de su filial, Telefónica Consumer Finance.

Se trata de los llamados “préstamos exprés” para los que no es necesario aportar más documentación que la que tiene la compañía por ser cliente y que aparecen bajo la marca Movistar Money. Estos préstamos preconcedidos se pueden solicitar hasta 4000 euros en 24-48 horas y elegir si devolverlos en un plazo de uno a tres años.

DE ORANGE A SOFTBANK

En un entono de reagrupación financiera en el que el Banco de España ya ha dicho que sólo aprobará fusiones si estas son verdaderamente rentables, es bueno valorar otro tipo de hermanamientos.

Uno de los casos que están ya sobre la mesa es el de Orange, que el pasado mes de abril logró que el Banco de España le diera la autorización para operar en España con sus servicios financieros.

La entidad naranja –Orange Bank– podrá emitir tarjetas, captar depósitos y dar créditos. Y es que la operadora espera que su sucursal española esté en funcionamiento a final de año.

El grupo francés de telefonía decidió comprar el 65% de Groupama Banque para utilizar esta entidad como plataforma para sus servicios financieros. Y así lleva haciéndolo desde 2017 en el país vecino, donde ofrece sus servicios financieros a través del móvil.

El lanzamiento del banco móvil en Francia logró que más de 30.000 personas abrieran cuentas corrientes en las primeras semanas. Con unos objetivos ambiciosos de conseguir más de dos millones de clientes en 10 años, hoy este banco ya permite en Francia tener depósitos, comercializar créditos al consumo y desde luego realizar pagos con tarjetas y teléfono.

Uno de los principales objetivos estratégicos de Orange, participado en un 29% por el Estado francés, es aprovechar su acceso a millones de clientes en varios mercados para convertirse en una plataforma que facilite diversos servicios, más allá de las telecomunicaciones.

Además de la banca, la compañía quiere lanzar productos de conectividad en los hogares y entrar así en una competencia más con el gran Google. Y es que ahí parece estar la clave una vez más, cómo llevar la conectividad a los hogares y gestionar los datos personales.

A la espera de ver cómo se da esto de Pirineos para abajo, parece que el marco legal beneficiaría a la operadora. En su primer año de actividad, el banco de Orange captó más de 200.000 clientes en Francia, de los que entre un 30% y un 40% son usuarios activos. Además, la tasa de crecimiento de su base de clientes fue superior al 60% en 2018.

La aplicación móvil será clave también en el proyecto bancario en España, aunque Orange Bank contará con una red física para comercializar sus productos. La operadora cuenta con más de 1.000 puntos de venta en forma de franquiciados y los responsables del proyecto estiman que una parte de los mismos podrán colaborar en las ventas del nuevo banco.

TELEFÓNICA: DOS BANCOS Y UN DESTINO

Telefónica y BBVA son socios históricos en múltiples ámbitos, empezando por el intercambio de acciones. Así, el banco es uno de los accionistas de referencia con algo más del 5% del capital, y cuenta con dos representantes en su consejo de administración. A su vez, Telefónica, posee cerca de un 0,7% del capital de la entidad. Esta ha sido una inversión histórica y en estos momentos vender representaría una fuerte minusvalía para la entidad que preside Carlos Torres.

Mucho más recientemente, CaixaBank ha puesto sus ojos en la compañía presidida por José María Álvarez-Pallete. Pese a compartir sector son muchas las diferencias estratégicas entre estas dos entidades. BBVA quiere conseguir las mejores aplicaciones y ser el banco más digital. CaixaBank tiene vocación industrial a largo plazo, quieren ser los dueños del canal por donde se mueve el dinero, su negocio. Y esto son las redes de telecomunicaciones, lo que les lleva directamente al corazón del negocio de Telefónica. Aunque el BBVA no tuviera vocación estratégica de permanencia, debería encontrar el momento adecuado de deshacer su inversión para no asumir importantes minusvalías.

Comprando a mucho mejor precio, ya que han sido varias operaciones y mucho más recientes, irrumpió el interés de Isidro Fainé en la telco española. Entre CaixaBank y Criteria, hoy el banco controla cerca del 5% de Telefónica, y parece no sólo tener vocación de permanencia sino de dar estabilidad y ampliar esa participación que cada día parece más estratégica que meramente financiera. 

Pero no sólo BBVA y CaixaBank, otras entidades bancarias en menor medida son también accionistas de Telefónica.

BBVA -> 5,28%
Criteria (CaixaBank) -> 5,01%
Blackrock -> 5,08%
Deutsche Bank -> 0,82%
Credit Agricole -> 0,58%
Banco Santander -> 0,55%
BNP Paribas -> 0,5%
JP Morgan -> 0,4%
UBs -> 0,24%
HSBC -> 0,2%
Credit Suisse -> 0,13%
Ibercaja -> 0,07%

HACIA EL INFINITO (DE LOS DATOS) Y MÁS ALLÁ…

La unión entre estos dos sectores sólo cuentan con ventajas. Porque, como hemos explicado, los beneficios de estas asociaciones son evidentes:

  • Desarrollo tecnológico y de talento esencial para el crecimiento exponencial de los sectores
  • Eficiencia
  • Ahorro de costes y servicios
  • Más seguridad
  • Integración y análisis de datos en un sector con gran penetración en el hogar del cliente
  • Segmentación de datos para ofrecer servicios “a la carta”
  • Nuevas oportunidades de negocio conjuntas. Por poner un ejemplo, la posición de clientes en Brasil hace que un banco de forma virtual pueda establecerse allí sin abrir una sola oficina. La parte más dura, el acceso a los clientes, ya está hecha.

Pero es que además las fintech están de moda. Es apasionante comprobar que el móvil se convierte cada vez más en un digitalizador bancario.  Y ver que lo está logrando “bancarizando” a personas que estaban fuera del circuito financiero sin necesidad de sucursales y minimizando los riesgos de logística asociados a distribución de efectivo.

El móvil se convierte cada vez más en un digitalizador bancario

Hay ejemplos hasta en el continente africano. Allí la telco Mpesa, con unos origen humilde está trabajando como monedero electrónico y ya tiene ya más de quince millones de clientes que pueden desde pagar facturas con el móvil a ingresar y transferir su dinero directamente. En un continente en el que antes para cualquiera de estos tramites en ocasiones había que recorrer decenas de kilometros a pie, las ventajas son evidentes.

Vivimos pegados al móvil es todos los continentes y las transacciones financieras están pegadas a este. Por ello, el nacimiento de Orange Bank, Telefónica y sus préstamos al consumo o alianzas como las de BNP y MásMóvil son cada día más naturales.

Porque poco a poco, estas compañías de telecomunicación se están introduciendo en el mundo bancario a través de servicios que nos resultan casi una prolongación de las mismas necesidades que vamos adquiriendo para pagos y financiación.

Así que la gran pregunta es ¿a dónde nos llevará la fibra? ¿Serán dentro de poco las operadoras de telefonía nuestros nuevos bancos?

Regulaciones a parte y márgenes de ganancia para el estudio, parece que nada puede pararlo: porque el dinero se mueve por la red. Bienvenido a un nuevo sector naciente: TELCOSBANK