Probablemente, porque en la vida no hay nada seguro, si Paolo Vasile en lugar de una cadena de televisión dirigiera un circo, alguno de sus enanos habrían rubricado ya un contrato en la NBA. Y es que, en pleno proceso de fusión de Mediaset -su movimiento más importante en décadas-, se la ha juntado la cancelación de uno de sus programas estrella; el segundo gran accionista le acorrala en los tribunales y su gran plan para incrementar el precio de las acciones, la compra de los derechos del fútbol, es una pesadilla en lo técnico y una ruina en lo económico.

“La preocupación en Mediaset España empieza a ser importante”, explican fuentes del sector sobre la situación que vive la cadena en la actualidad. Hasta ahora, el principal objetivo de la compañía ha sido el de atar todos los cabos de cara a la fusión entre la española y la matriz italiana que se debería cerrar en los próximos meses. Uno de ellos, era el de mantener el precio de la acción de forma más o menos estable en el precio de canje, que se cerró en torno a los 6,55 euros por título, para que a Silvio Berlusconi le saliesen las cuentas. Al fin y al cabo, si el valor de la firma se compra por un menor precio del que aparece en libros significaría que las nuevas acciones saldrían por debajo del valor nominal (lo que se conoce como liberadas) consumiendo capital y abocando a la nueva compañía a un mayor endeudamiento.

Los problemas para Vasile, al que se le encomendó personalmente el cometido, empezaron a llegar nada más conocerse la noticia de la fusión, el 7 de junio. Un mes después la acción caía casi un 15% respecto al precio inicial y, todavía más preocupante, se situaba un 8,1% por debajo del precio de canje. “La caída en el precio de los títulos probablemente fue el catalizador que llevó a Mediaset a comprar los derechos del fútbol”, explican fuentes del sector. Así, a finales de julio la cadena televisiva sorprendía a todo el mundo y anunciaba que ofrecería la Liga, La Champions League y la Europa League en Mitele.es, su nueva OTT, por 35 euros al mes.

“El movimiento de Vasile y Mediaset se enfocó en conseguir una masa crítica de abonados en su plataforma, de cara a mostrar a los inversores que era capaz de diversificar sus ingresos y así subir el precio de la acción”, ratifican diversas fuentes del sector. Una operativa que por momentos sí consiguió su objetivo, de hecho, entre mediados de agosto y principios de septiembre los títulos de la cadena escalaron un 17,4%, aunque después han vuelto a caer con fuerza complicando la operación.

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El problema es que dicha misión es prácticamente imposible, ni aunque Vasile se rebautizara como Tom Cruise tendría solución. Desde que se notificó las intenciones de fusión la cotización de Mediaset España se ha hundido más de un 19% y, ahora, está casi un 14% por debajo del precio de canje. Además, la tendencia se ha intensificado, ya que la mitad del hundimiento se ha producido en el último mes. La preocupación que está ocasionando está situación también se puede comprobar en los mensajes que lanza la compañía.

A finales de septiembre, con los títulos en plena caída, sacaba una nota de prensa con el siguiente titular (sin esperar a datos trimestrales): “Mediaset España duplica su EBIT y triplica su resultado neto en julio y agosto respecto al mismo periodo de 2018”. Incluso la matriz italiana denunció a Vivendi, con la que está enfrentada, ante el regulador italiano porque señalaba que el fondo filtraba noticias negativas para hacer caer el precio de la acción y complicar la operación.

EL FÚTBOL CAUSA MÁS PROBLEMAS QUE SOLUCIONES

Lo que en principio debía de ser una solución, el fútbol, se está convirtiendo en un quebradero de cabeza para la compañía. El primer punto que preocupa es el de los problemas técnicos que está teniendo que no solo deterioran su relación con los ya abonados, sino que, además, deja una muy mala imagen frente al resto de clientes potenciales. “Se trata de un problema de concurrencia, dado que no tienen dimensionado el sistema para que mucha gente lo pueda seguir simultáneamente”, explican fuentes del sector sobre los fallos cada fin de semana. A lo que se suma que no hay atención al cliente y los chats están saturados. En definitiva, no se puede construir una OTT que funcione como Netflix, o en este caso sería más como DAZN, sin una inversión importante, cosa que no ha hecho Mediaset.

Mediaset está fallando estrepitosamente en su estrategia de aumentar el precio de la acción lo que complica la fusión, mientras el fútbol se convierte en una pesadilla.

El otro gran problema que acarrea el fútbol es que desde el punto de vista económico es deficitario. “La apuesta por el fútbol es una ruina para cualquier empresa que quiera explotarlos, en su caso Mediaset podría perder hasta 10 millones solo este año”, señalan fuentes familiarizadas con los contratos televisivos. Aunque también matizan qué de cara al lanzamiento de un producto, como es la OTT de la cadena, “puede ser una opción válida, puesto que ganas subscriptores de manera rápida con un coste manejable”. Lo anterior, se debe la decisión de la CNMC de pagar al mayorista, en este caso Telefónica, en función de los abonados que se posee, funciona por escalones, que como en el caso de Mitele.es era cero, se situaba en el rango más bajo que es en torno a 20 millones.  

Pese a todo, y aunque la decisión de Mediaset sea rentable y se eliminen los problemas técnicos, queda el desafío de mantener dicha base de clientes. “Para conservar una base amplia de subscriptores necesitas generar contenidos Premium o de alta calidad que, por el momento, la cadena no se la ve por la labor”, señalan fuentes financieras. Todo ello, incluido la abultada caída de ingresos en los que lleva sumida la firma televisiva en los últimos años, está detrás (junto a la mala valoración de la fusión para el accionista español) del hundimiento de la acción y, con ello, la complicación de la fusión.