El mes de agosto es propicio para leer, ver películas y series, escuchar música o echar un rato delante del televisor. Desde MERCA2 vamos a recomendar a los principales directivos de las empresas que operan en España algunas sugerencias para tener un verano más entretenido. En algunos casos, incluso, pueden extraer buenas ideas para el futuro…

Toda película, libro o incluso serie de dibujos animados tiene a su villano. Alguien sobre el que descargar la ira por sus fechorías; aunque a veces el público le coge cierto cariño. En ‘Los Simpson’ es Montgomery Burns, el dueño de la central nuclear de Springfield. Y en España ha llegado –y para quedarse– un personaje que ha puesto patas arriba la cadena de alimentación DIA, de la que ya es dueño junto a otras tantas empresas, como Alfa Group o X5 (el ‘Mercadona ruso’). Su nombre es Mikhail Fridman.

Salvando las diferencias físicas, Fridman y el señor Burns tienen mucho que ver. Ambos son multimillonarios y codiciosos. El señor Burns es el ciudadano más rico y poderoso de Springfield. En la serie de dibujos, Forbes le atribuye una fortuna de 16.800 millones de dólares. Si volvemos a la realidad, Fridman tampoco se queda cojo en este plano. Tiene una fortuna de 13.300 millones de dólares, según datos actualizados de Bloomberg. Algo que le hace posicionarse en el puesto número 99 del ranking global de ricos y en el décimo de Rusia.

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Lo que más caracteriza al señor Burns es una palabra que pronuncia lentamente, junto al golpeo de las yemas de los dedos, y usa cuando los planes salen a la perfección: “Excelente”. Coletilla que debió emplear Fridman cuando se hizo con el 70% de DIA tras lanzar en febrero una opa que no convencía a muchos de los accionistas minoritarios.

Lo hizo a un precio de 0,67 euros por acción. Un precio muy bajo si tenemos en cuenta que Fridman entró en el accionariado comprando el 10% en julio de 2017, cuando la acción rondaba los 5,5 euros. Con él ganando control en la cadena de alimentación acabó llegando a mínimos históricos de 0,36 euros. Su plan de hundir la acción para comprar a menor precio salió a la perfección ante la pasividad de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Pero todo villano tiene también su parte de héroe. La de Fridman fue salvar a DIA del concurso de acreedores, llegar a un acuerdo con la banca y comprometerse a realizar una ampliación de capital de 600 millones. 

DESPIDOS A LO FRIDMAN

Y si Montgomery Burns no era capaz de recordar el nombre de sus empleados (como el de Homer Simpson) y en el trato era distante y poco atento, a Fridman tampoco le ha preocupado mucho la situación de los más de 26.000 empleados de DIA. Y muchos menos tras el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afecta a 1.604 empleados y el cierre de 219 tiendas.

¿Para qué hacerlo? Si ya tiene a sus propios Smithers reconvertidos en la figura de Stephan DuCharme, como presidente del Consejo de Administración o de Karl-Heinz Holland, como consejero delegado. Su equipo de confianza.

Aunque si tuviésemos que representar sus purgas en la ficción, nada mejor que recordar el capítulo en el que Burns –junto a su heredero eventual Bart Simpson– comienza a despedir a empleados arrojándolos por una trampilla. Pero recuerdo: solo es ficción. Ya en el mundo real, Fridman se deshizo de un plumazo del Consejo de Administración de DIA y de cargos como el de directora de transformación y director de comunicación.

LOS PROBLEMAS DE FRIDMAN CON LA JUSTICIA

De esta forma, ambos amasan dinero y usan su poder y riqueza para hacer lo que les place sin pensar en sus consecuencias, aunque no siempre sea por los cauces más legales. Especialmente en el caso de Fridman, donde la Justicia le pisa los talones.

Recientemente, el juez de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, ha acordado citar como investigado al empresario ruso –que tendrá que declarar el 12 de septiembre– en la causa que investiga supuestas irregularidades en la caída del grupo tecnológico Zed. Se le acusa, entre otras cuestiones, de asfixiar a la compañía. Una culpa avalada por un informe policial que detallaba la “red criminal” que creó Fridman. Decisión recurrida ya por el magnate ruso. 

Pero sus problemas no se quedan ahí. En EEUU su nombre apareció en el informe Trump, el documento que hablaba de injerencias rusas en elecciones estadounidenses de 2016 a través de un supuesto hackeo de los servidores del Partido Demócrata de Clinton. Su principal empresa, Alfa Group, aparecía en dichos documentos. Esta injerencia fue desvelada por un informe de espionaje realizado por el exespía británico Christopher Steele y al que tuvo acceso MERCA2.

Por otro lado, el magnate tuvo que pagar una multa de 835 millones de dólares a la Comisión de Bolsa y Valores​​ de Estados Unidos (conocida como SEC) por sobornar a la familia del presidente de Uzbekistán.

Por si fuera poco, también está relacionado con uno de los mayores desastres naturales, el del Prestige en 2002. El petróleo del Prestige pertenecía a una sociedad de comercio llamada Crown Resources. Esta sociedad era propiedad de Alfa Group en el momento del desastre, cuyo cofundador también ejercía de presidente del Consejo de Vigilancia: Fridman. Tras el desastre, el consorcio ruso Alfa Group vendió todas las acciones de Crown Resources por el daño causado a su imagen corporativa.