El dueño de DIA, Mikhaíl Fridman, no gana para disgustos en España, tanto en lo empresarial como en lo judicial. Mientras la Fiscalía Anicorrupción baraja la posibilidad de solicitar prisión provisional para el magnate ruso por el caso Zed, la cadena de alimentación sigue registrando números rojos y caída en ventas. Dos nuevos capítulos para el culebrón empresarial que, en ambos casos se veía venir. Además, en este 2019 ha alcanzado su punto más álgido, justo en el momento que Fridman lograba el 70% de las acciones de DIA.

MERCA2 ya avanzó el pasado 6 de septiembre la intención de Fridman de solicitar declarar por videoconferencia para evitar venir a España. Algo que la defensa (el bufete Baker McKenzie) hizo público hace seis días alegando que en Londres –su residencia permanente– se someterá a una intervención quirúrgica oftalmológica, siendo la prescripción médica la de no volar tras la misma y durante un periodo prudencial.

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“Son varias las razones para que el Sr. Fridman acuda al llamamiento del Juzgado, pero una es obvia y definitiva: la Fiscalía, tras la declaración judicial, podría solicitar la celebración de la comparecencia prevista en el artículo 505 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. De ello resulta que, si el Juzgado acordara la misma, esta comparecencia deberá ser personal y en territorio español”, dice el escrito de Anticorrupción.

Previa a esta estrategia, la defensa de Fridman interpuso un recurso que el titular del juzgado rechazó. Si consiguió aplazar la fecha de la declaración del 12 de septiembre al 7 de octubre por un cambio de defensa.

Y mientras sucedía esto, en el plano empresarial DIA registró unas ventas netas de 3.400 millones de euros en el primer semestre de 2019, un 7% menos; mientras que ha cosechado una pérdida neta atribuible de 418 millones de euros. La falta de stock, el cierre de tiendas y los problemas económicos están detrás de estos resultados con los que se estrenó Fridman como dueño de la cadena de alimentación, que también ha anunciado el despido colectivo de 210 trabajadores de Max Descuento.

Una situación que se veía venir desde el año pasado. Fridman lanzó la opa sobre DIA en un momento crítico. El precio de la acción cayó a niveles históricos ante la pasividad de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Los números rojos afloraron, se anunció un ERE y DIA fue expulsada del Ibex35, entre otras cuestiones. Luego Fridman se hizo con la compañía con el precio de la acción por los suelos.

LA INVESTIGACIÓN DE ANTICORRUPCIÓN

También se veían venir los problemas judiciales del magnate ruso. En concreto, el dueño de DIA, está investigado por los delitos de insolvencia punible, corrupción privada entre personas jurídicas, maquinación para alterar el precio de las cosas y administración desleal a partir de un informe policial posterior al realizado por la Unidad Central de Delincuencia Especializada y Violenta (UCDEV) y la Brigada de Investigación del Blanqueo de Capitales y Anticorrupción. 

El último informe (fechado en julio de 2019) concluye que “a raíz del análisis de los documentos obtenidos fruto de la explotación operativa de la presente investigación en curso se han podido acreditar que la mercantil española conocida como Grupo ZED y en último término sus accionistas, han sido víctimas de una serie de acciones concatenadas que han producido un perjuicio patrimonial”. Y señala el uso de “prácticas delictivas” que incluyen “coacciones” y “amenazas” que llevaron a la quiebra de la empresa española ZED. Las mismas que se constataron en un informe anterior realizado por la UCDEV.

Este análisis e investigación de la Policía –fechada el 10 de mayo de 2017– relata cómo Fridman montó toda una red criminal conocida como “reiderstvo”, es decir, asalto o absorción ilegal de una empresa, que, además, diseñó para dar apariencia legítima a la ilegalidad. De hecho, la Policía no duda en afirmar que Fridman “es la cabeza que lidera el entramado”, ya que “sus órdenes son ejecutadas sin dilación” y algunos testigos de la causa le califican como “el gran jefe”.

UNA DÉCADA DESPUÉS DE SU LLEGADA A ZED

Pero para llegar a estas conclusiones, es preciso remontarse una década atrás. El dueño de DIA entra en contacto con ZED en 2008, año en el que Grupo Tema (del grupo Temafon) propone una joint venture a ZED (de los hermanos Pérez Dolset) para poder llevar a cabo un contrato firmado con Vimpelcom (empresa propietaria de Fridman que actualmente opera bajo el nombre de Veon). 

Tras unos años de gran crecimiento de la compañía, se creó una estructura accionarial para preparar la salida a Bolsa en EEUU de la empresa, en una operación conocida como “Proyecto Zeus”. Para financiar este proyecto, el grupo ZED se endeudó al pedir un crédito bancario a ING por valor de 140 millones de euros. No fue la única que prestó dinero a la empresa.  La investigación determinó que Amsterdam Trade Bank también lo hizo –grupo adquirido en 2001 por Fridman–. Movimiento que, según la documentación a la que ha tenido acceso este medio, coloca al magnate en una “posición dominante” y “establece una obligación crediticia” que “le facilita cualquier decisión de superioridad”.

Durante estos años, la sombra de la corrupción persigue a la compañía. Un primer informe forense –más adelante se encargarían hasta cinco más– concluyó que la parte rusa de ZED ocasionó un perjuicio de 32 millones de euros cuyo origen reside en el desvío de capital y el pago de sobornos a las autoridades rusas a través de la empresa Vstrecha (de la que Tema, la parte rusa de ZED, estaría detrás). 

El 30 de junio de 2016, ZED presentó concurso de acreedores. Uno de los hombres de Fridman, Peter Wakkie disfrazó el entramado criminal y Letterone aprovechó para lanzar una oferta de compra. Es decir, lo hizo una vez ahogada económicamente, con la parte española fuera de juego y amenazada por el dueño de DIA. Así, el informe policial recoge la dirección estrecha que existe entre la caída de la facturación y el inicio de los conflictos con la parte rusa, controlada de forma indirecta y a través de un entramado de empresas dirigidas por algunos de sus hombres de confianza.

Asimismo, la investigación delata como otros hombres de confianza como Vage Engibaryan, Sergey Gorbuntsov y Vladimir Turovetskyi actúan bajo las órdenes de Fridman; siendo, por tanto, responsables de los resultados y perjuicios finales que han convertido en víctimas a los accionistas españoles que componen el Grupo ZED.

Este entramado es el que llevará en unos días a Fridman a sentarse ante los tribunales imputado por supuestos delitos contra el mercado, administración desleal, insolvencia punible y corrupción en los negocios.