García Carrión

El fraude masivo de vino español que se comercializaba camuflado como si fuera francés ha puesto sobre la mesa las trampas en un sector que ya sufre las primeras consecuencias en España: se han suspendido 10 millones de litros de vino a granel que se exporta desde nuestro país a Francia, tal y como asegura a MERCA2 José García Carrión, el presidente de la bodega que produce el vino Don Simón. Además, el problema amenaza la competencia internacional de los caldos españoles en países como China.

Esta ha sido la primera consecuencia desde que las autoridades francesas destaparon el fraude hace una semana. Pero la cifra podría ser incluso mayor en las próximas semanas. La cuestión es que ambos países están tocados por este engaño. Por lo que la decisión de anular estos litros es de los bodegueros franceses que lo compran, pero también del propio proveedor español que no se quiere ver mezclado con esta trama.

García Carrión denuncia una “mercado oculto del vino en Europa” y reconoce que “a nivel internacional el fraude será mayor”. ¿Por qué? Porque Francia exporta cerca de 1.500 millones de litros de vino –entre los que se incluye el que compra a España camuflado como francés–. España exporta hasta 7 millones de hectólitros anuales a Francia, según el Gobierno. El presidente de la bodega tiene constancia de que ese vino termina también en países como China o República Dominicana. Es decir, los chinos estarían comprando vino español camuflado como francés. Situación que califica de “competencia desleal” y que perjudica a España que, además, tiene más problemas que Francia para vender su vino embotellado en el país asiático.

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Pero los franceses también denunciaron competencia “desleal” por parte del vino español. Un problema que alcanzó su punto más álgido en el volcado de camiones en la frontera e pasado año. El menor precio de los vinos españoles –llegando a costar la mitad que el hectolitro francés– permitía así hacer negocio y llevar a las mesas o estantes de los supermercados un producto camuflado como local.

En términos económicos, las bodegas españolas sufrirán sus repercusiones a pesar de no estar acusadas del fraude. “La rentabilidad para las cooperativas españolas es más baja”, denuncia el presidente de la bodega. Además, vender vino español a granel con un 30% menos de cosecha en España ha provocado que este “se encarezca” en nuestro país. Por si fuera poco, al no embotellar el vino y vender a granel “perdemos un 50% del valor del vino español”, aseguran desde García Carrión.

“LA PUNTA DEL ICEBERG”

La investigación se llevó a cabo en 2016 y 2017 y afectó a toda la industria: productores, importadores e intermediarios a distribuidores franceses. La alerta que miembros del sector dieron a la Dirección General del Consumo, la Competencia y la Represión de Fraudes (DGCCRF) originó unas pesquisas que se extendieron a 2.414 cafés, hoteles y restaurantes, y registró unos 70.000 hectolitros fraudulentos, el equivalente a diez millones de botellas de vino rosado. Este representa el 1,4% del vino español exportado.

Pero para el dueño de Don Simón, que lleva años denunciando esta situación, esto es solo “la punta del iceberg” de este mercado. “España exporta 500 millones de litros a granel a Francia y el 80% acaba camuflado como francés”. Y el vino interceptado es rosado, por lo que calcula que las cifras podrían ser “muy superiores” si tenemos en cuenta que “España exporta 300 millones de litros de vino tinto”.

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Por su parte, el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente de España (Mapama) defiende la transparencia del sector español. “El fraude ha sido cometido por quienes envasan y etiquetan el vino de otros orígenes, como si fuera francés, tal y como indica la nota de prensa oficial, que deja claro que las multas son a operadores franceses que han sido identificados en actuaciones fraudulentas. No es un fraude cometido por operadores españoles”.

“LA SOLUCIÓN EN TRES O CUATRO AÑOS”

El sector del vino y los gobiernos francés y español esperan poner fin cuanto antes a este problema que daña la imagen de los caldos en ambos países. Teniendo en cuenta la seriedad con la que las autoridades francesas han tratado el tema, desde García Carrión esperan conseguir etiquetar el origen de los vinos como ya hiciera la Interprofesional del aceite con el etiquetado de este producto. Además, calcula que entre tres o cuatro años este problema esté atajado.

Asimismo, desde García Carrión reconocen que seguirán trabajando desde Bruselas para cambiar una ley de etiquetado europea “muy laxa”. A través de esta normativa, las técnicas para engañar a los consumidores han pasado desapercibidas. Estas iban desde el “afrancesamiento”, que consistían en revender directamente el vino epsañol con la etiqueta “Vino de Francia” o con una “Indicación geográfica protegida”, dejar su origen impreciso o incluir ilustraciones de carácter francés, como una flor de lis.

Desde el Ministerio aseguran que vigilarán la imagen que se da del vino español y permanecerán atentos a como se desarrolle este asunto que, además, “ha sido abordado en varias ocasiones en los grupos del Comité Mixto hispano-francés, en los que España ha expresado su preocupación y la necesidad de que las autoridades francesas luchen contra ello”.