Quabit
Un bloque de viviendas, en Madrid.

Este tipo de financiación supuso el pasado 2018 el 1% de todo el sector inmobiliario que movió más de 17.000 millones de euros. Pero no todo son malas noticias, dentro del crowdfunding, el ladrillo creció hasta el 23% -23 millones de euros de los 101 millones-, en el año 2017. Las grandes promotoras y fondos de inversión recelan de este método.

“Necesitamos que entren grandes ‘players’ del mercado para impulsar el crowdfunding inmobiliario”, afirma Yago Poveda, CEO de ICrowdhouse. Poveda es la cabeza visible de una de las escasas plataformas dedicadas a la financiación de proyectos inmobiliarios a través del crowdfunding. La entrada de los Aedas, Neinor, Cerberus o Blackstone sería un gran impulso para este método.

“Estamos enfocados al gran promotor y al gran fondo de inversión, pero es muy complicado, porque hace falta un cambio cultural muy grande en España”, explica Poveda. Por este motivo, el CEO de esta compañía lo que busca es un primer acercamiento para que el gran promotor canalizar el proceso de inversión al mundo tecnológico, para que después “poco a poco nos cedan parte de sus oportunidades a la plataforma”.

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A pesar de la dificultad, el crowdfunfing no se rinde y es por esto que Poveda defiende este modelo. “Tenemos un conocimiento del sector que el inversor valora más que el hecho de ver un piso en Idealista o un portal inmobiliario”, explica el CEO de ICrowdhouse. Con respecto a los promotores, el problema se encuentra el acceso a la capital, porque todavía tienen muy fácil acceder a una capital privado. “A día de hoy no les es útil porque pueden atraer inversión de un sólo de un agente de confianza y no de diez como pudiera suceder en el crowdfunding”, afirma Poveda. Pero la salida para este nicho está en estos grandes ‘players’. “Con los pequeños inversores no vamos a ningún lado”, explica.

Icrowdhouse se abrió al mercado de inversión en octubre del 2018 con dos proyectos residenciales ‘prime’ y el apoyo de la inmobiliaria Busquets Gálvez, su partner en esta aventura. En estos meses de vida ha sumado otro proyecto -un local en Barcelona-. “El objetivo es conseguir tener proyectos con gran valor, verdaderamente inmobiliarios”, afirma Poveda.

El ticket mínimo que exigía la plataforma para la inversión era de mil euros, una cifra muy superior a los cincuenta euros que demandan otras start ups para entrar en algunos proyectos. Pero ahora han decidido eliminar ese mínimo, porque están centrado en el crecimiento de la plataforma y cualquier inversión es bienvenida.

Los primeros proyectos subidos a la plataforma de Icrowdhouse se sitúan en Barcelona y Marbella. El primero de ellos es una vivienda unifamiliar en el barrio de Gràcia. Se trata de una casa de obra nueva con 202 metros cuadrados construidos y por la que el promotor ya ha invertido 328.000 euros en la compra el suelo y otros estudios para obtener los permisos de construcción.

La idea es complementar complementar la inversión en grandes proyectos a través de su red, mientras que, en otros más pequeños, el promotor deberá aportar un mínimo del 10% de la inversión total del proyecto.

Todo buenas intenciones, pero faltas de un ‘player’ importante del sector que apueste por esta financiación. “En cuanto lo haga el primero, todos irán después”, afirma Poveda. El problema es que hasta que estos promotores tengan cheques ilimitados de inversores privados será muy difícil adquirir esta parte del pastel. Además, en el caso de esta ‘start up’ no se cierran a otros nichos fuera del residencial. El retail, que vive un gran momento, también esta otra opción a valorar por la compañía.