El fondo canadiense Brookfield ha echado el ojo a la mayor inmobiliaria española cotizada, Merlin Properties, y planea lanzar una Oferta Pública de Acciones (opa) para hacerse con ella. Esta jugada le convertiría en el último invitado al pastel del macro proyecto ‘Madrid Nuevo Norte’.

A las pocas semanas de conseguir la aprobación final necesaria para iniciar las tan ansiadas obras de la más conocida como ‘Operación Chamartín’, no está claro quiénes serán los actores protagonistas que se repartirán los beneficios de este proyecto que prevé atraer una inversión de 20.000 millones de euros en la Comunidad de Madrid en los próximos años.

La firma canadiense se posiciona como uno de los grandes gestores de fondos del mundo y está liderado por Bruce Flatt. Cuenta con más de 100 años de historia, está formado por un enrevesado conglomerado de empresas, y posee 500 mil millones de dólares en bienes bajo su administración, centrados en real estate, energías renovables, infraestructura y capital privado.

El fondo se caracteriza por su hermetismo y su atracción por las operaciones complicadas acompañadas de disputas familiares. Además, se centra en los activos de alta calidad que en cierto momento están infravalorados y los rentabiliza a largo plazo. 

En este sentido, no es un fondo que se dedique a comprar activos depreciados y venderlos para sacar rentabilidad. Sino que los incorpora a su cartera y los explota mediante arrendamientos. 

Pero no solo le atrae el inmobiliario, sino que en su cartera también cuenta con 14.500 kilómetros de ferrocarriles y carreteras de peaje, cerca de una séptima parte de las antenas de telefonía de Francia, e incluso Westinghouse, el fabricante de reactores nucleares.

MERLIN, A ESTUDIO

La socimi ha sufrido un fuerte descalabro en Bolsa tras la crisis sanitaria por la pandemia del coronavirus, que ha provocado una depreciación en el valor de sus acciones, y Brookfield quiere aprovechar la coyuntura para hacerse con la compañía. Pero no sería el único candidato, según informó el diario Expansión

Ahora bien, Merlin Properties se posiciona como una compañía sólida y todos sus inmuebles suman un valor bruto de más de 12.700 millones de euros. Además, cuenta con una cartera muy diversificada, con un gran peso en oficinas (un 51%), mientras que el 31% se centra en el sector logístico, y el 18% en el retail

Según la fuente mencionada, el fondo canadiense ya habría contactado con alguno de los accionistas de Merlin para tantear una futura compra de títulos. Pero, por el momento, se desconoce si este acercamiento se ha producido con el Banco Santander (que cuenta con un 22% de la socimi), el propio Manuel Lao (6%), o el fondo Blackrock (4%). 

Sin embargo, no es la única operación que llevaría a cabo durante 2020 el fondo canadiense. Brookfield ya adquirió el 7% de la inmobiliaria británica British hace unos mesesy también está presente en el mercado español tras invertir en el mercado de residencias de estudiantes a través de Temprano. 

Además, este fondo provocó la salida de Colombia de Gas Natural Fenosa en junio de 2018. En concreto, la española le vendió la participación del 41,9% que le restaba en su filial de distribución y comercialización de gas en el país por 1,124 billones de pesos colombianos (unos 336,4 millones de euros).

OPERACIÓN CHAMARTÍN Y SUS ACCIONISTAS

Tras 25 años de largos trámites y continuas paralizaciones burocráticas, los inversores están viendo la ‘luz al final del túnel’. Tal y como avanzaron a MERCA2 hace unas semanas, desde la Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Sostenibilidad de la Comunidad de Madrid prevén que a finales de este año podrían empezar las obras de este proyecto. 

Pero la ejecución de este ‘mega proyecto’ lleva su tiempo. Por delante deben pasar cerca de 27 años para verlo finalizado, ya que un desarrollo urbanístico de esta magnitud necesita un calendario de ejecución por fases.

Si finalmente Brookfield se hace con la compañía encabezada por Ismael Clemente, poseería el 14,6% de este consorcio liderado por BBVA, y participado por Grupo San José (10%). Lo que supondría recibir beneficios de una operación urbanística que afectará a 3.356.196 metros cuadrados de suelo, unos 460 estadios de fútbol.

De hecho, la socimi nunca ha escondido su interés por aumentar su protagonismo en este macrodesarrollo urbanístico, pero las negociaciones con el banco presidido por Carlos Torres se frenaron. 

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