Vino aranceles Trump

Hace poco más de un mes, entró en vigor el arancel de EEUU del 25% a la importación de los vinos tranquilos de menos de 14 grados procedentes de España, Francia, Alemania y el Reino Unido. Un impuesto que encarecerá el vino, pero para el que la Federación Española del Vino (FEV) guarda su última bala en la recamará con la que evitar este arancel.

La FEV sabe que, en cuatro meses, EEUU revisará la lista para realizar modificaciones. El director general de la federación, José Luís Benítez, señala que existe la posibilidad de que las negociaciones de la UE den sus frutos y saquen al vino de la lista. “Tenemos que seguir presionando. No podemos consentir que la lista se quede como está. Hay que intentar quitar los aranceles”, apuesta. No obstante, reconoce que “es difícil” que se consiga este objetivo en estas modificaciones.

Por ello, no cesan en sus intentos por salvar al producto español de las consecuencias de los impuestos. La FEV ha hecho varias declaraciones pidiendo la eliminación de cualquier tipo de aranceles al vino, se han sumado a la propuesta del PP europeo y han solicitado reuniones con la Comisión Europea, entre otras medidas.

La Federación Española del Vino guarda su última bala en la recamará con la que evitar los aranceles de Trump

Si no consiguen sacar al vino de la lista negra de Donald Trump, las bodegas españolas no abandonarán el mercado estadounidense por su importancia. Este fue en 2018 el cuarto destino de las exportaciones españolas en valor, con un total de 325 millones de euros exportados y un volumen de 90 millones de litros. Por lo que respecta al vino afectado (vinos tranquilos envasados de menos de 14 grados), el valor de las exportaciones en 2018 rondaría los 240 millones de euros, ya que están excluidas categorías como los espumosos o los vinos generosos.

PRONTO PARA CALCULAR PÉRDIDAS

A pesar de que lleva un mes en vigor la medida, desde la FEV aseguran que es pronto para calcular el impacto de las medidas en el sector del vino español. Por lo que habrá que esperar “seis meses para hacer balance”, asegura Benítez.

Situación que no despeja la incertidumbre que genera la imposición. Si bien es cierto, uno de los mayores temores es el aumento del precio del vino. “Se está tratando de negociar repartir costes entre las bodegas y los distribuidores”, explica el director de la FEV, quien afirma que otra parte recaerá en el precio del producto final.

Cabe recordar que el Gobierno estadounidense tomó esta medida como una represalia por las subvenciones concedidas por la Unión Europea a Airbus por valor de 7.500 millones de dólares anuales. Los aranceles se aplican desde del 18 de octubre y afectan no solo al vino sino a todo un listado de productos europeos entre los que se encuentran muchos agroalimentarios y del sector textil.