Valladolid
Oscar Puente, alcalde de Valladolid. Fuente: GTRES

Ocurrió el pasado 1 de julio de 2017. Después de dos décadas, Agualid (Aguas de Valladolid) dejaba de ser la concesionaria de la gestión del agua en la ciudad, al haber caducado la concesión, pasando a manos de una Entidad Pública Empresarial Local (EPEL) llamada Aquaval (Agua de Valladolid).

De esta manera tomaba cuerpo lo que se consideró como la remunicipalización del agua. ¿Brazo ejecutor? El PSOE, con su alcalde Óscar Puente a la cabeza, de la mano de Valladolid Toma la Palabra (versión local de Podemos).

Ha pasado un año, y según denuncia el Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada, tras un estudio en el que se han tenido en cuenta más de 40 contratos, “la gestión pública del agua se ha acabado convirtiendo en una multiprivatización del servicio”.  Y añade: “El gobierno municipal vistió toda la arquitectura del cambio de manos del ciclo del agua sobre la promesa de convertir su gestión en pública, un compromiso que a la hora de la verdad se ha antojado falso y ha puesto al descubierto la falacia de la remunicipalización”.

EL TROCEO DEL AGUA EN VALLADOLID

El agua en Valladolid era el mejor servicio valorado por los ciudadanos, según el Observatorio de Servicios Urbanos (OSUR), a la par que tenía uno de los precios más económicos de España, atendiendo a Facua.

¿Qué ha pasado en el último año? Según el Instituto Coordenadas, “se ha troceado la gestión en un sinfín de privatizaciones de pequeña escala. Aquavall ha aumentado el número de proveedores y se ha producido una multiprivatización por la puerta de atrás”.

El 51% del presupuesto total de Aquavall se destina a la concesión de servicios a empresas privadas

Vayamos a los números: de los algo más de 28 millones de euros del presupuesto total de Aquavall, 11,4 millones corresponden a inversiones licitadas (desde el control de desbordamientos de la red de alcantarillados hasta los bombeos en diferentes puntos de la red, por ejemplo).

A ese presupuesto, de manera adicional, se suman otros 2,7 millones que han sido asignados a trabajos llevados a cabo por otras empresas o profesionales. Es decir, que si sumamos los 11,4 millones más los 2,7 millones, obtenemos que el 51% del presupuesto total de Aquavall se destina a la concesión de servicios a empresas privadas.

Otro dato relevante del informe elaborado por el Instituto Coordenadas es que el 53% de las empresas contratadas por Aquavall nos son vallisoletanas. Y eso repercute en una caída de ingresos para la ciudad, ya que dichas compañías pagan las tasas correspondientes en su lugar de origen. En concreto, sólo tres de cada diez enseñas con mayor volumen de contratación (más de 12.000 euros), son de Valladolid.

PSOE

El PSOE mete un hachazo a su deuda

Casi 20 millones de euros es lo que ha reducido la deuda con los bancos el PSOE. Aún así, sigue siendo de más de 50 millones de euros.

¿Quiénes están sacando más partido? Empresas que tienen sede en Madrid (una de cada cuatro firmas contratadas) y Cataluña (el 9%). En total, el valor de la veintena de servicios licitados supera los 10,5 millones de euros.

Por ejemplo, de esos 10,5 millones, seis se han dedicado a la contratación del suministro de energía (el gasto energético supone el 57% del total de inversiones licitadas). Aquavall ha gastado un 22% de su presupuesto total en comprar energía.

En concreto, la licitación fue adjudicada a la comercializadora catalana SomEnergia (relacionada con el movimiento independentista) y a Gas Natural Comercializadora (que posteriormente a la adjudicación trasladó su sede a Madrid). Según el Instituto Coordenadas, “el coste mensual en energía de 2018 se ve incrementado en un 30% respecto al coste mensual de 2017 ateniéndonos a los importes adjudicados en la licitación. Además, si tenemos en cuenta la partida total reservada para la adjudicación, podemos anticipar un incremento hipotético del 4% adicional para el año 2019”.

Muchas son las dudas que surgen a raíz de estos números. La más relevante, cómo no, tiene que ver con si, al final, acabará repercutiendo en el bolsillo del contribuyente de Valladolid. Si acabará subiendo la factura del agua, o lo hará a través de otros impuestos municipales.

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