El Corte Ingles Falcon Crest

El Corte Inglés lleva camino de convertirse en el culebrón empresarial de la temporada. No le falta ningún ingrediente: malas muy malas, malos malísimos, adopciones impugnadas, micrófonos y seguimientos a los personajes, intriga, dinero, herencias millonarias, exóticos Jeques Árabes, propiedades inmobiliarias, periodistas comprados, viajes a Suiza y secretos que apenas han empezado a salir a la luz y lo harán en las próximas semanas.

Desde “la Casa de Papel” Netflix está muy interesado en la ficción española. Y esta trama tiene todos los ingredientes para que Netflix compre los derechos y se convierta en una serie de culto, como en su día lo fue Falcon Crest, único culebrón a la altura, pero claro, la icónica serie de Warner Bros era ficción y esto es la cruda realidad. Cuando se conozca y evolucione la trama completa se darán cuenta de que la serie “Narcos”, es en realidad un juego de niños.

Para los no iniciados recomiendo leer a modo de avance el resumen de Falcon Crest en El Corte Inglés, publicado en MERCA2 hace semanas.

Una vez hecho, y dada su complejidad y a modo de aclaración, en este artículo explicamos quienes algunos de los protagonistas de la intriga, comparándolos con la mítica serie de los 80. Contaré las cosas como son y como no se están contando. Sin complejos.

Así que agárrense los cinturones que vienen curvas, y preparen para hacerlo con una sonrisa en la boca, que si nos tomamos la vida muy en serio, un día acabaremos teniendo que tomárnosla con vodka.

1MARIA JOSÉ GUIL

No me cabe duda de que si fuera un personaje de Falcon Crest sería la mítica Angela Channing.

Conocida como “Mamá Camorra”, es la viuda de Isidoro Álvarez, anterior presidente de los grandes almacenes. Isidoro, casó con ella con avanzada edad. Ella era viuda y tenía dos hijas, fruto de su anterior matrimonio con Alfonso Rey, conocido como “El Camorra”. De ahí el apodo. Esas hijas son Marta y Cristina del Rey Guil, de las que hablaremos más adelante, y que posteriormente cambiaron su apellido por Álvarez Guil.

En aquel momento, en una España muy conservadora, su pasado se intentó ocultar, y libros que contaban la historia de El Corte Inglés, pese a anunciarse su lanzamiento, desaparecieron sin llegar nunca a las librerías.

Durante muchos años, y dicen que aún hoy, estuvo obsesionada por ser aceptada socialmente y camuflar su pasado. Algunos medios han empezado a airearlo de manera edulcorada, pisar líneas rojas hace desaparecer la publicidad de uno de los principales anunciantes del país. Así, hace unas semanas, LOC hablaba de que cuando se casó con Isidoro “regentaba el restaurante Riscal en Madrid”.

Cuando le comento está “licencia poética” a un conocido directivo de El Corte Inglés, sonríe con malicia.

  • “Hombre, no niego que en Riscal se comían cosas… Pero yo, con franqueza, no lo llamaría, en el estricto sentido de la palabra, un restaurante”.

Aun sin entender muy bien a que se refiere, encuentro en la hemeroteca el libro “La Codorniz”, escrito por Enrique Herreros, hijo del mítico dibujante y portadista de la revista.

En esta obra se dedica un capítulo entero al Riscal bajo el título “El SuperPuteo” en el que se describen tanto el ambiente del local como el negocio, que funcionaba, según parece, a la perfección.

En este extracto se explica con detalle como “millonarios, artistas, intelectuales, toreros, y políticos, congeniaban a las mil maravillas con el puteo que alternaba, siempre controlado por los dos maitres…”

Superputeo Riscal El Corte Inglés

La hemeroteca no falla y desde luego no se contradice. En este otro perfil publicado hace décadas, nos encontramos que “El Camorra era feo, simpático, sentimental, de baja estatura y tuvo el acierto de especializarse en paellas”.

Aun así bien es cierto que el arroz, según quienes lo frecuentaron, no parecía el principal atractivo del Riscal.

El local lo regentó tras su muerte su viuda, María José Guil. Según una publicación de la época “por la noche aumentaban sus atractivos con música y la presencia de señoritas de alterne de lo más lujoso y aparente que entonces podían encontrarse. Solían sentarse por parejas a la espera de la amable invitación de los clientes…”El Corte Ingles Camorra

Sea como fuere tras conocer a Isidoro Álvarez, a principios de la década de los 90, María José Guil perdió repentinamente interés por la hostelería, y se retiró del negocio de las paellas.

Llama la atención que pese a que el empresario contrajo matrimonio con 60 años y “a escondidas”, su madre, que aún vivía, no lo aceptó. Así durante algunos años mientras ella aún vivía, el gran empresario siguió viviendo con su madre, pese a estar casado con María José. Ese rechazo de la familia Álvarez es clave para entender el odio enquistado entre familias, que ha hecho que se mezclen las vísceras con las ambición en la lucha por controlar la icónica empresa.

Utilizó durante décadas el poder que daba ser la consorte del en aquel entonces poderosísimo El Corte Inglés. Así intentó lograr reescribir y eliminar el pasado y buscar un posicionamiento social para ella y para  sus dos hijas. Durante muchos años desaparecieron fotos e informaciones no deseadas, que acababan en el baúl de los recuerdos. Situaciones incómodas en público, que se producían con cierta frecuencia, dado el éxito que habían tenido las paellas del Riscal, se resolvían también de la mejor manera posible.

Hoy, María José es la mentora de sus hijas y una figura pasiva, pero clave, dentro de la trama de lucha por El Corte Inglés. Nuestra garganta profunda sentencia:

“Si tuviera que definirla, más que en Falcon Crest yo diría que lo que tiene es un enorme parecido a la mujer de Jesús Gil”.

Nuestro siguiente personaje, el “inquietante Cernuda”.

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