El moderado cambio en la perspectiva de la política del Banco Central Europeo se produjo al calor de un giro similar por parte de la Reserva Federal, que impulsó el rendimiento del crédito en euros. El deterioro de los datos macroeconómicos mundiales ha provocado una respuesta expansiva de las principales instituciones monetarias que ha dado lugar a un rápido descenso de los rendimientos.

La relajación de las políticas monetarias presta un considerable apoyo a las soluciones de rentas. Es un buen momento para volver a fijarse en los bonos high yield europeos, una clase de activos de rentas con muchos rasgos atractivos. Normalmente, en un contexto en el que los bancos centrales hacen este cambio, explica Gregory Venizelos, del equipo Research de AXA IM, “la diferencia entre la dinámica es una de compresión de la propagación, donde el crédito con una calificación más baja (beta más alta) supera el crédito con una calificación más alta (beta más baja) en términos ajustados de beta”.

De hecho, los bonos high yield europeos se han beneficiado desde principios de marzo, superando la renta fija de grado de inversión e incluso igualando a sus homólogos estadounidenses en términos de rendimiento de margen relativo.

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Las primas de riesgo de la zona euro han retrocedido más ampliamente y han superado a sus homólogos estadounidenses. Como una indicación, los diferenciales financieros de la euro-periferia han regresado a niveles que no se veían desde junio de 2018.

Tácticamente, una pausa en el desarrollo del euro frente al crédito norteamericano e incluso otra reversión “se podría esperar en este momento”, argumenta el experto de AXA IM, si se produce el catalizador comercial del acuerdo comercial entre China y Estados Unidos. Y es que el fin a la guerra comercial serviría como una “generación alfa que puede ser ejecutado a través de índices de intercambio de incumplimiento de crédito (CDS)”.

Así las cosas, dado que todos los bancos centrales se volvieron pesimistas, también puede ser un “buen momento” para aumentar las estrategias de compra de “bonos high yield tanto de la periferia de la Eurozona como de los mercados emergentes”.

MÁS RAZONES PARA INVERTIR EN ESTE SEGMENTO

Pero… ¿Qué otros factores pueden ser interesantes para invertir en este tipo de activos en este momento? Andrei Gorodilov y James Durance, gestores de fondos de Fidelity, afirman que la represión financiera favorece “a los activos que generan rentas”. En este sentido, el pensamiento convencional lleva tiempo abogando por la normalización de la política monetaria mundial, pero 2019 “ha sorprendido por la magnitud y contundencia del cambio de actitud de los bancos centrales hacia el ciclo de subidas de tipos”.

Tanto la Fed como el BCE han decidido claramente ser pacientes y adoptar una postura expansiva, al menos en un futuro inmediato. Este hecho ha provocado que se dispare de nuevo el volumen de activos con rendimientos negativos hasta superar los 10 billones de dólares, su nivel más alto desde 2016, cuando el BCE estaba desarrollando su programa de relajación cuantitativa.

¿Esto en qué se traduce en bonos high yield? Los dos gestores apuntan a que en un momento en el que los rendimientos de la deuda pública están volviendo en algunos casos a sus mínimos históricos, “la demanda de productos de rentas va a continuar”.

De ahí a que, en este entorno, “los bonos high yield se convertirán lógicamente en un área de interés para los responsables de asignación de activos”.

LA APUESTA POR EUROPA

¿Por qué bonos high yield europeos? Desde Fidelity apuntan a que las valoraciones siguen “siendo atractivas”. Los factores políticos han provocado que los diferenciales de los bonos high yield europeos se comporten peor que “los de sus homólogos internacionales”.

Con todo, las probabilidades de un Brexit sin acuerdo están reduciéndose, sobre todo después de la última prórroga y, en Italia, el Movimiento 5 Estrellas —el partido más radical de la coalición de gobierno— sigue perdiendo fuelle en las encuestas. Con todo y con ello, los diferenciales de los bonos high yield europeos “están considerablemente más cerca de sus máximos de cinco años que el resto de clases de activos de esta misma gama”.

Por otra parte, los bonos europeos siguen siendo, tal y como exponen Gorodilov y Durance, el segmento de “más alta calidad dentro del universo high yield”, ya que los títulos BB “representan el 72% del valor total del mercado, frente al 48% en EE.UU. y el 53% en Asia”.

Efectivamente, los bajos tipos de interés y los fundamentales sólidos, los ratios de cobertura de intereses en los emisores de high yield europeos siguen siendo, apuntan los expertos, “los más elevados del mundo”. Además, las ampliaciones del programa TLTRO anunciadas recientemente por el BCE posibilitarán que la financiación siga fluyendo hacia los prestatarios.

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Todos estos factores se combinan para que las tasas de impago europeas, a pesar de las perspectivas de crecimiento débil, se hayan hundido hasta tan solo el 0,9% (finales de febrero) y se prevé que sigan siendo muy bajas desde una perspectiva histórica (previsión del 1,4% a finales de 2019, frente a una media histórica del 3,5%), según los datos del consenso de mercado.

Así las cosas, un acumlador sólido a lo largo del tiempo Los bonos high yield europeos han registrado unas sólidas rentabilidades ajustadas al riesgo a largo plazo (10-15 años) y han conseguido batir a otros tipos de bonos high yield.

Igualmente, también a muchos índices de renta variable europea con el euro cubierto. El factor clave han sido los elevados cupones, que siguen constituyendo un rasgo distintivo de esta clase de activos.

Por tanto, en un momento en el que las reducidas tasas de impago y las bajas duraciones se combinan para atenuar la volatilidad en esta clase de activos, “las rentabilidades ajustadas al riesgo de los bonos high yield europeos han dado muestras de solidez”, concluyen Gorodilov y Durance.