Banco de España
Imagen de la fachada del Banco de España (BdE).

Buenas noticias para los hipotecados, malas para las entidades bancarias. El euríbor, el índice de referencia para la mayoría de préstamos en España, ha comenzado a darse la vuelta y apunta ahora a hacerse todavía más negativo. Lo que supone un alivio (todavía más) para los ciudadanos cada final de mes, puede hacer un agujero en los próximos años a los grandes bancos del país de más de 4.000 millones de euros.

A principios de mayo, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, explicaba a los mercados que la tan esperada subida de tipos (que ya se había aplazado a finales del 2019) tendría que esperar algún trimestre más, debido a que el frenazo económico en la eurozona era mayor del esperado. La reacción no se hizo esperar por parte de los inversores que pusieron a la venta las acciones que tenían de entidades europeas, lo que provocó que la banca (a medida que más expuesta estaba a la zona euro) cayese a plomo.

Pese a que las palabras de Draghi llegaron en marzo, los inversores ya se lo temían desde meses atrás como indica la evolución del euríbor en los últimos meses. Así, en el mes de diciembre el índice de referencia escaló un 18,18%, en enero dicho crecimiento se rebajó hasta el 6,8%, mientras que en febrero se mantuvo prácticamente plano. Ahora, tras las palabras del presidente del BCE el indicador, tras caer una milésima, ha vuelto a cifras de finales de enero de 2019 y amenaza con seguir cayendo. El trasatlántico ha virado el rumbo, de nuevo, con todo lo que implica.

JP Morgan prevé que los beneficios se reduzcan en 4.074 millones sobre los potenciales que obtendrían las entidades entre 2019, 2020 y 2021

La banca había fiado la mejora de sus resultados en los próximos años a la hipotética subida de tipo que debía empezar a materializarse este 2019. De hecho, JP Morgan estimó que las seis grandes firmas financieras españolas alcanzasen un beneficio cercano a los 20.600 millones de euros conjunto en 2021, con un crecimiento anual del 4,5% de media. Una situación que ha cambiado a medida que el euríbor comience a darse la vuelta y los efectos del parón económico se empiecen a notar sobre sus balances.

La razón es sencilla, ya que debe entenderse que el negocio de la banca viene de comprar dinero (pagar por prestamos) y venderlo (dar créditos) y apuntarse el diferencial. Así, mientras que no lo puede comprar en negativo (es casi imposible cobrar a los clientes por los depósitos) se ve obligada a ponerlo a la venta con una reducción importante de dicho diferencial (ya que los créditos se suelen dar con un tipo más euríbor), por lo que al final los beneficios se reducen a la fuerza. Una situación que el consejero delegado de Bankia, José Sevilla, definió a la perfección hace tiempo: “nos gustan los tipos de interés bajos, pero no los negativos”.

Por ello, la decisión del BCE ha llevado a que JP Morgan actualice su modelo respecto a la banca española, y de esta manera “reflejar el movimiento a la baja en la curva del euribor a 12 meses, un crecimiento de los préstamos más lento y normalizar los deterioros de cara a 2021”. En concreto, el diagnóstico que ofrece la firma de inversión es una reducción de 4.074 millones sobre los potenciales beneficios que obtendrían las entidades entre 2019, 2020 y 2021.

La revisión a la baja de los beneficios por parte del banco de inversión es más amplia a medida que pasan los años, puesto que los activos estaban apalancados al tipo de interés para recoger con más fuerza la subida de tipos. Así, para este año, se preveía un volumen de beneficios cercano a los 18.150 millones de euros, mientras que con la revisión se quedará en poco más de 17.000 millones. Para el año siguiente la brecha asciende hasta los 1.435 millones (17.860 frente a los 19.250 millones iniciales), mientras que para 2021 el agujero será superior a los 1.600 millones, pasando de los 20.595 millones a los 18.991 millones. En total, el agujero que prevé la firma supera los 4.000 millones, lo que supone algo más de un 20% de sus beneficios totales.

SANTANDER Y CAIXABANK LOS MÁS AFECTADOS

En las estimaciones emitidas por JP Morgan, Banco Santander sería el valor cuyos beneficios más sufran una vez se ajustan sus cifras a la nueva situación macroeconómica. Así, la firma de inversión considera que el beneficio por acción de la firma presidida por Ana Botín se reduzca hasta un 10% respecto de las estimaciones previstas en el periodo que abarca en los próximos tres años. Además, el retroceso del euríbor provocará que no pueda alcanzar los 10.000 millones de beneficios en 2021, uno de los grandes objetivos que se había puesto la entidad.

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Caixabank será también una de las entidades más castigadas, respecto de las estimaciones iniciales, ya que la caída del beneficio por acción rondaría el 6%. De hecho, el crecimiento de las ganancias en los tres próximos años pasa de un 22% (lo que implica un 7,8% anual) a poco más de un 8% (o cerca de un 2,7% anual). La tercera que más afectada se podría ver es Bankia, ya que el gigante prevé que las ganancias por acción de la firma semipública caigan en 5% en los siguientes años.

Por último, BBVA y Bankinter son las entidades que menos expuestas están a la caída del euribor y el parón de la economía. De hecho, JP Morgan solo reduce sus estimaciones de beneficios por acción de ambas compañías en un 2%. Aunque eso sí, provocaría que la firma vasca no llegase a superar los 5.000 millones de ganancias (se esperaba que ascendieran a 5.110 millones) y se quede en los 4.870 millones de euros.