El movimiento de los chalecos amarillos en Francia ha ganado su primera batalla. La pasada semana miles de personas se concentraron en los Campos Elíseos, ataviados con sus chalecos, varias pancartas reivindicativas y su propia indignación como bandera. El movimiento ha traspasado las fronteras galas y se está extendiendo por Europa. En España ya hay un grupo y promete hacer ruido.

En esta ocasión las protestas se dirigían contra la ecotasa, el impuesto que grava las energías e industrias contaminantes del medio ambiente. Tal ha sido el revuelo que el presidente francés, Emmanuel Macron, ha suspendido durante seis meses la subida de los impuestos sobre los carburantes, para frenar la crisis social que se estaba generando.

En España un grupo de personas se concentraron el pasado sábado en la Plaza de Colón, en Madrid. No eran muchos, pero en pocos días han ido creciendo y organizando varias acciones. Su principal pelea se centra en la subida del precio de combustible que el gobierno de Pedro Sánchez ha anunciado que entrará en vigor el próximo año. Este sábado se volverán a reunir. La cita es en la Plaza de Colón a las 17:00 horas.

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Javier, uno de los impulsores del movimiento en nuestro país asegura, en declaraciones a MERCA2, que tienen varias acciones previstas, “queremos tomar las calles no las redes sociales, pero tenemos que tener cuidado, no queremos que se nos mezcle con ningún partido político”. En pocos días han formado un grupo de más de 5.000 personas en Facebook, ahora necesitan que el movimiento se traslade a las calles.

No solo se van a manifestar en Madrid, el sábado hay convocatorias en varias ciudades. De momento están confirmadas las concentraciones de Cádiz, Granada, San Sebastián y Barcelona, frente a los ayuntamientos. La subida del precio de combustible es el punto de partida, pero la pelea va a más allá. “Reivindicamos mejoras en los salarios, la situación de los autónomos y la corrupción política. Queremos que el pueblo recupere la soberanía nacional”, apunta uno de los promotores del movimiento.

ESPAÑA NO ES FRANCIA

¿Cuál es la principal diferencia entre los chalecos amarillos españoles y franceses? Para obtener una respuesta es necesario observar la idiosincrasia de cada pueblo. Los franceses son un pueblo históricamente reivindicativo. Mayo del 68 es un símbolo, el paradigma de la reivindicación social contra las altas esferas. La unión de colectivos muy dispares peleando unidos por el bien común. En la Francia de De Gaule los estudiantes universitarios se unieron a los trabajadores descontentos y crearon un bloque indivisible. Los sindicatos se unieron y pararon París. Más allá de los logros conseguidos, su gran victoria fue la toma de conciencia de su capacidad de pelear y conseguir cosas. El resto es historia.

Pero no hace mirar tan atrás. Francia continúa librando batallas. Sus protestas suelen ser más beligerantes que en el resto de países europeos. En 2017, se produjeron protestas con violencia, contra la reforma laboral planteada por Macron. Varios encapuchados llegaron a lanzar piedras a los antidisturbios, que terminaron por lanzar gases lacrimógenos. Cada año, durante las celebraciones de la Fiesta Nacional se producen quemas de coches. El año pasado fueron 897, y en 2016, 855.

Los chalecos amarillos incluyen a los trabajadores molestos dentro del ámbito del transporte y la carretera: transportistas, taxistas, empleados de autopistas, y se extiende a todos aquellos que sientan cercenados sus derechos, ya sean pensionistas, desempleados, jóvenes, etc. Pese a los altercados que han ocasionado, bloqueos de varios depósitos de combustible en todo el país, destrucción de barreras de peaje, etc., gozan de una gran aceptación. De hecho, según una encuesta realizada el pasado fin de semana en el país vecino, más del 70% de los franceses les apoyan.

En España es distinto. Las reivindicaciones son siempre más pacíficas y menos continuas. No hay una cultura de calle tan arraigada como en Francia. A pesar de ello cada vez hay más reivindicaciones. En 2018 miles de abuelos salieron a la calle para pelear por sus pensiones. Los chalecos amarillos, de momento son un grupo pequeño y no hay tenido demasiada presencia en los medios de comunicación, pero se están organizando. Su lucha es más pacífica.

Este miércoles de madrugada taparon varios radares del centro de Madrid, con bolsas de basura y varios chalecos. Sus representantes aseguran que rechazan la violencia, y reconocen que no quieren provocar desperfectos. “No apoyamos la violencia, no queremos que se destroce nada a nivel público, porque eso va en perjuicio de todos. Hemos tapado algunos radares porque creemos que son meramente recaudatorios”.

La madrugada del miércoles el puente de Avenida América, en Madrid, amaneció con una pancarta que supone una declaración de intenciones. Se están organizando y quieren seguir. De hecho, están manteniendo contactos con grupos franceses.

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