Juan Carlos Escotet cerrará un espléndido 2020 para sus cuentas corrientes. Así, el presidente de Abanca ha amasado una pequeña fortuna millonaria en los últimos meses, tras especular con la deuda de la entidad gallega. Unas ganancias que ha utilizado, acto seguido, para asegurarse unos generosos pagos vitalicios.

Así, el pasado 10 de diciembre, Escotet adquirió deuda de Abanca por un importe de 5 millones de euros. En concreto, el venezolano compró dos lotes de títulos de la entidad gallega, por dos y tres millones de euros, a través de la sociedad Obole Investment, según informó este pasado lunes la CNMV. Una firma que no consta en el Registro Mercantil español y cuyo rastro presuntamente lleva hasta las Islas Vírgenes. La región caribeña es muy conocida en el mundo empresarial financiero tanto por atraer a cientos de grandes fondos que se benefician de su opacidad y laxa tributación como por ser epicentro de actividades ilegales como el tráfico de drogas, el contrabando entre otras.

La deuda comprada por Escotet, a través de dicho vehículo de inversión, es una serie de participaciones preferentes perpetuas (Contingent Convertible o denominadas, más popularmente, CoCos) que emitió la entidad gallega en 2018. El volumen total de la emisión fue de 250 millones de euros y cuentan con un cupón del 7,5% que se abonará trimestralmente a partir del 2 de octubre de 2023. Así, el presidente se asegura con esta adquisición millonaria un pago cercano a los 100.000 euros cada tres meses durante toda la vida. En resumen, un sueldo Nescafé, pero a lo grande. Desde Abanca defienden que se trata de “operaciones normales”.

ESCOTET LOGRÓ UN SOBRESUELDO MILLONARIO ESPECULANDO CON ABANCA

Aunque el pago vitalicio que recibirá Escotet a partir de 2023 esconde un detalle todavía mejor. Y, es que, gran parte del pago realizado para comprar dichos CoCos lo ha logrado gracias a las fuertes plusvalías que obtuvo especulando con dichos activos en pocos meses. Así, entre finales de marzo y principios de agosto logró un beneficio cercano a los cuatro millones de euros, aprovechando la fuerte caída del valor de lo mismos en marzo y la recuperación de su valor normal a mediados de verano.

En medio del caos, muchos ven oportunidades. Así, mientras miles de inversores atemorizados vendían sus inversiones ante el pánico creado por el coronavirus, otros muchos decidieron comprar y esperar. Escotet fue uno de ellos. En concreto, el 19 de marzo el presidente de Abanca ejecutaba la compra de tres paquetes de bonos de la entidad por un valor conjunto de ocho millones de euros a un precio medio de 74,5 euros. No serían las únicas compras. Poco después, el día 23 del mismo mes, adquiría otros 2,4 millones y, por último, el día 2 de abril obtenía un paquete de dos millones más. Ambas a precios incluso inferiores.

El total de la inversión del venezolano ascendió a 12,4 millones, según los registros de la CNMV. Una operación que deshizo entre julio y agosto cuando el precio de los bonos recuperó su valor normal, lo que supuso apuntarse unas fuertes revalorizaciones. Así, el 3 de julio vendió en el mercado hasta 3,2 millones de dichos CoCos, pero a un precio de 92,13 euros. Un mes más tarde, el 3 y 4 de agosto, transfirió otros nueve millones de euros de deuda de Abanca a unos precios que oscilaban entre los 90,4 y los 101,75 euros.

OTROS DIRECTIVOS DE LA FIRMA SE SUMAN A LA FIESTA

Los fuertes beneficios de la operación incitaron a otros históricos de la entidad, con relación directa con el presidente, para seguir sus pasos. Se trata de Pedro Raúl López Jácome y José García Montalvo. López Jácome, también venezolano y consejero de Abanca, trabajó mano a mano con Escotet durante años en Banesto, firma a la que llegó en 1994. El directivo ejecutó la compra el 19 de marzo, el mismo día que el propio presidente, en el que aprovechó su baja valoración para invertir hasta dos millones y obtener, a día de hoy, fuertes plusvalías latentes.

Por su parte, García Montalvo, consejero de la entidad desde el 2014, adquirió deuda de Abanca más tarde y a un precio más alto. En concreto, la operación la ejecutó a mediados de mayo en la que invirtió un millón de euros a un precio de 90 euros.

La recuperación en el valor de los bonos de Abanca están ligados a la buena evolución de sus cifras financieras. Así, la entidad gallega obtuvo en los primeros nueve meses del año un beneficio atribuido de 143,4 millones de euros. Una cifra que se vio lastrada por las fuertes provisiones, por importe de 210,8, que tuvo que inyectar para reforzar su posición financiera frente a la crisis del covid-19. Y, también, gracias a su fortaleza en materia de solvencia y balance. De hecho, a 30 de septiembre el capital total estaba situado en el 16,3% y el de máxima calidad, CET1, se elevó hasta el 13,3%.