La pasta es ese plato al que recurrimos cuando no tenemos tiempo o ganas de hacer algo más elaborado. Basta echar los espaguetis o los macarrones en una olla, cocerla y mezclar con alguna salsa. Posiblemente haya sido lo primero que todos hemos cocinado la primera vez que nos pusimos delante de los fogones, junto con el huevo frito. Pero que todos seamos capaces de hacer pasta no significa que lo estemos haciendo bien. Cocer pasta tiene su truco si queremos que quede en su punto, con la textura perfecta, suelta, sabrosa y que adhiera bien los sabores de los ingredientes con los que la vamos a mezclar. Y para conseguir esto debemos dejar de cometer algunos errores demasiado habituales.           

COCERLOS EN POCA AGUA O EN UNA OLLA PEQUEÑA

¿Te preguntas por qué tus espaguettis siempre te quedan pegados los unos a los otros? Pues he aquí la respuesta. La pasta hay que cocerla en mucha agua, más o menos 1 litro por cada 100 gramos. Cuando echamos la pasta en una cantidad insuficiente de agua, el hervor se pierde y tarda en recuperarse.  La pasta comienza a apelmazarse por efecto de la fécula, que además hará que la textura de la pasta sea pegajosa. No vamos a ganar mucho más tiempo poniendo a hervir menos cantidad de agua y encima el resultado no será muy bueno. 

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