Central nuclear de Cofrentes / Foro Nuclear

Usar refranes en el ámbito periodístico es demasiado simplón. Pero en el sector nuclear español no queda más remedio que acudir a aquello de “después de la tormenta siempre llega la calma”. Y es que tras unos meses convulsos a cuenta del cierre de centrales o la prolongación de su vida útil, ahora mismo todo está embalsado.

Tanto, que algunos se preguntan por qué polémicas de hace unos meses, como era el provisionamiento de inversiones para la gestión de residuos, ahora mismo ni preocupa. Para ello, el presidente de la patronal Foro Nuclear, Ignacio Araluce, ha señalado en un encuentro con la prensa esta semana que todo marcha bien porque las eléctricas han vuelto a una línea positiva de ingresos debido al mayor coste al que, en estos momentos, se está vendiendo la electricidad.

Además, desde el sector están tranquilo. En el entramado energético son conscientes de que tienen los deberes hechos. Más o menos en 15 años acabará la actividad nuclear, y quienes tienen que preocuparse son los que llegan detrás, en este caso las renovables.

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Araluce ha hecho los cálculos, y por cada 1 GW de nuclear de potencia instalada habrá que tener, por ejemplo de fotovoltaica, 4 GW. Ante este escenario, se sienten cómodos porque hasta el cierre del último reactor seguirán siendo una tecnología imprescindible. Bien es cierto que con la entrada renovable el precio del MWh seguirá bajando, y eso se notará en caja para las eléctricas. Aunque como ellas son parte del pastel renovable, algo siempre rascarán.

EL SECTOR EN CIFRAS

Una vez pasada dicha tormenta, toca repasar las cifras del pasado ejercicio. Así, en 2018, la energía eléctrica neta producida por los siete reactores nucleares españoles fue de 53.198 GWh, lo que representó el 20,39% del total de la producción eléctrica neta del país. La producción bruta fue de 55.670 GWh.

En este escenario, la tecnología nuclear fue, un año más, la fuente que más electricidad generó en el sistema eléctrico español. La producción nuclear supuso el 34,39% de la electricidad libre de emisiones de CO2 generada en el país, siendo la fuente que más emisiones evitó. A 31 de diciembre de 2018, la potencia neta instalada del parque nuclear era de 7.117 MW, el 6,8% del total de la capacidad neta instalada en el país. La potencia bruta era de 7.398,7 MW.

Según destaca Foro Nuclear en su informe, un gran número de empresas españolas han centrado su actividad en el sector nuclear, creando una industria competitiva y experimentada, que atiende al mercado nacional y al internacional en crecimiento. Así, la internacionalización de las actividades nucleares se ha afianzado en los últimos años, haciendo que las compañías de sector nuclear español participen en proyectos en más de 40 países. La industria nuclear española está presente en toda la cadena de valor del ciclo del combustible nuclear y está preparada para abordar la continuidad de la operación del parque nuclear español.

En cuanto a uno de los puntos que suele centrar la polémica, ahora mismo las centrales nucleares españolas almacenan el combustible irradiado en las piscinas construidas al efecto y, cuando éstas se completan, en Almacenes Temporales Individualizados (ATIs) en seco. Existen ATIs en operación en las centrales de Trillo, Ascó, Almaraz y José Cabrera (en desmantelamiento). Santa María de Garoña (en predesmantelamiento) ha finalizado el suyo y Cofrentes prevé comenzar la construcción del su ATI en 2019. A 31 de diciembre de 2018, el número de elementos combustibles irradiados almacenados temporalmente en las centrales nucleares españolas era de 15.838, de los que 14.085 se encuentran en piscinas y 1.753 en ATIs.