Hablar del perfil medio del emprendedor en España es complicado, porque lo cierto es que que nos podemos encontrar con nacionales, extranjeros, mujeres, hombres, jóvenes, mayores, personas más formadas y personas menos formadas. Pero parece que siempre ha existido más interés por el emprendimiento en las personas de más edad.

Aunque en realidad quizá no se trata de algo relacionado con la edad, sino con la experiencia y los recursos económicos. Alguien que ya lleva tiempo trabajando en un sector lo conoce más en profundidad y tiene más facilidad para emprender en él, y además es posible que tenga algunos ahorros que le ayuden a poner en marcha el negocio. Sin embargo, de un tiempo a esta parte parece que cada vez son más los jóvenes, incluso recién terminados sus estudios, que se animan a montar un negocio.

Un emprendimiento más social

nuevos modelos de negocios

Si algo distingue a los proyectos de emprendimiento puestos en marcha por los más jóvenes es que con frecuencia tienen una vertiente mucho más social. En la mayoría de los casos la idea surge tras haber detectado una necesidad que está sin cubrir. El mejor ejemplo de esto son las startups, que van orientadas hacia un público muy concreto.

Los jóvenes emprendedores quieren poner en marcha un negocio que les permita vivir de su trabajo, pero les mueve principalmente la posibilidad de hacer la vida de los demás un poco más fácil e incluso contribuir a mejorar su comunidad.

Un emprendedor joven puede tener más problemas a la hora de acceder a la financiación y quizá no tenga toda la experiencia que sería deseable, pero en muchas ocasiones se suplen estas carencias con una mayor ilusión y cariño hacia su proyecto. 

En la actualidad nos encontramos con muchos proyectos de éxito que han sido puestos en marcha incluso por jóvenes que no tenían ninguna experiencia laboral, pero que han sabido detectar una necesidad y han invertido todo su esfuerzo en buscar alternativas para cubrirla.