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Cuando se trata de emprender hay que valorar diferentes cuestiones como la viabilidad de la idea que se quiere poner en marcha o la disponibilidad de dinero que se tiene para convertir esa idea en una realidad. Es entonces cuando empiezan a aparecer los obstáculos y el emprendedor es consciente de que el proceso que va a abordar no tiene nada de sencillo.

Obtener la financiación necesaria es una de las principales dificultades que debe abordar quien tiene una idea de negocio. Esto no siempre es sencillo, puesto que hay actividades cuyo coste de entrada es realmente alto. No obstante, no podemos perder de vista el hecho de que existen vías de financiación alternativas a los bancos. Desde los préstamos personales hasta los business angels, a través de ellos podemos acceder al dinero que nos hace falta.

Si el capital es un problema también nos queda la opción de recurrir a ideas de negocio que se pueden poner en marcha con poco capital. Los conocidos como negocios low cost son cada vez más populares y se han desarrollado mucho en los últimos años.

El dinero es una de las grandes barreras a la hora de emprender, pero tal y como acabamos de ver es una barrera mucho más salvable de lo que cabría pensar a primera vista. De hecho, para el emprendedor es importante centrarse también en otros factores que no tienen que ver con el aspecto económico.

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La inspiración es básica para emprender

Un emprendedor es una persona con capacidad de innovar, y lo es porque también es una persona creativa, capaz de buscar nuevas soluciones a necesidades que ha detectado en el mercado.

Quien emprende lo hace inspirado por la posibilidad de tener un negocio propio y ganarse la vida con él, pero hay que ir un paso más allá. La inspiración también afecta al desarrollo y crecimiento del negocio.

Es común que algunos emprendedores con pocos recursos económicos se conformen con lo más básico. Y es cierto que está bien actuar con cabeza y no sobreendeudarse, pero se puede ser realista y a la vez tener aspiraciones.

Hay que creer que el negocio tiene potencial de crecimiento, aunque la inversión que se ha hecho sea baja.  Existen muchos ejemplos de empresas que han empezada con muy pocos recursos y han conseguido convertirse en multinacionales.

Está claro que para que esto ocurra deben darse una serie de circunstancias muy complejas, pero también hay que ser conscientes de que ninguna de esas empresas hubiera llegado lejos si sus creadores no hubieran confiado en sí mismos y en su capacidad para hacer crecer su negocio aún teniendo pocos recursos.

El emprendedor debe buscar la inspiración en su entorno, porque seguro que en él hay ejemplos de pequeños negocios que han logrado el éxito, y son precisamente esos los que deben servir como modelo a seguir.

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Innovar, un factor clave para emprender

Cuanto más novedoso es un producto o servicio más posibilidades tiene de triunfar en el mercado. Contrariamente a lo que se suele creer, para crear algo nuevo no es necesario contar con una gran cantidad de dinero.

Lo principal es que el emprendedor sea una persona creativa, tal y como señalábamos antes, y que tenga la suficiente ilusión por su negocio como para buscar diferentes alternativas para intentar sacar su idea adelante.

Innovar no es necesariamente una garantía de éxito, pero ofrecer algo diferente al mercado es uno de los mejores puntos de partida que se pueden encontrar. Un negocio innovador tiene más potencial de crecimiento que uno que no lo sea.

La ambición como motor para seguir adelante

Puede que el presupuesto que tengas para iniciar tu negocio sea bajo, pero eso no quiere decir que las cosas no vayan a mejorar en el futuro si te esfuerzas.

Si te atreves y das el paso de emprender empezarás a generar beneficios que a su vez podrás reinvertir en el propio negocio. Lo importante es confiar en ti mismo y en tu idea, tener clara la estrategia a seguir y ser realista en cuanto a los objetivos.

Lo más normal es que al principio de la actividad los ingresos sean bastante limitados, pero con tiempo y esfuerzo comenzarán a aumentar y ese pequeño negocio que empezó con poco capital irá creciendo.

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No importa lo que tienes, sino cómo usas tus recursos

Tener mucho dinero para emprender no te garantizar que la idea vaya a tener éxito. Podrías invertir grandes cantidades en publicidad y en un local céntrico y decorado a la última y aún así no conseguir rentabilidad.

Esto se debe a que lo realmente importante no es el volumen de recursos económicos que tenemos sino cómo los usamos. En este sentido, tener poco presupuesto para empezar incluso puede llegar a suponer una ventaja, porque está demostrados que los emprendedores que tienen poco capital inicial toman decisiones de forma mucho más meditada. Al eliminar la impulsividad lo que nos queda es un proceso de emprendimiento muy trabajado y en el que se han evaluado todas y cada una de las posibilidades antes de invertir.

Consejos para emprender con poco dinero

Ya lo has visto, para poner en marcha una idea de negocio no hace falta contar con miles de euros. Es importante saber a dónde queremos llegar y utilizar bien cada euro que destinemos a nuestro proyecto de emprendimiento.

Si estás pensando en emprender y la falta de capital es un problema para ti, lo mejor que puedes hacer es dedicar mucho tiempo a investigar el mercado y desarrollar tu idea de negocio a través de un plan de empresa. Este trabajo más “teórico” es esencial para saber si podrías tener o no éxito. Además, para hacer este tipo de averiguaciones no necesitas invertir nada.

En caso de que llegues a la conclusión de que tu negocio puede ser viable, céntrate en gestionar muy bien todos los gastos, eliminando por el momento aquellos que no sean realmente necesarios. Se trata de ir a lo esencial.

Si tienes ilusión por lo que haces y gestionas bien tus recursos, tu negocio acabará siendo una realidad.