emprendimiento

No hay una única manera de poner en marcha un negocio, sino muchas de ellas. Esto da lugar a diferentes tipos de emprendedores. De entre todos ellos hoy nos queremos centrar en el emprendedor social, una figura que ha estado en aumento en los últimos años y cuya presencia en el mercado es cada vez más importante.

Aunque el emprendimiento social es una modalidad en sí misma, lo cierto es que el emprendimiento en general está adoptando una dimensión cada vez más social, y es que son muchas las personas que se preocupan por lo que ocurre a su alrededor y buscan soluciones para los problemas de la gente. Todo ello desde una perspectiva en la que lo más importante no es ganar dinero, sino precisamente mejorar la calidad de vida de los demás.

¿Qué es el emprendimiento social?

Para llegar a entender bien qué es un emprendedor social primero hay que saber en qué consiste el emprendimiento social.

Aunque pueda sonar como algo nuevo, lo cierto es que este término se utilizó por primera vez en 1980 para hacer referencia a iniciativas innovadoras que tenían un impacto social escalable y que seguían los principios del emprendimiento.

A día de hoy entendemos que el emprendimiento social persigue generar beneficio en una dimensión que puede ser social o medioambiental, así como generar beneficio económico.

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¿Qué es el emprendedor social?

Hay muchas formas de definir a este tipo de personas, pero diremos que se trata de emprendedores que ofrecen soluciones innovadoras a algunos de los problemas más acuciantes de la sociedad en el momento actual.

Si hay un rasgo que identifica a estas personas es que son muy idealistas. Una vez que detectan el problema no paran hasta dar con la solución para él, y cuando tienen dicha solución la difunden para que pueda llegar al conjunto de la sociedad.

Detrás del emprendimiento siempre está la finalidad de ganar dinero, y está claro que un emprendedor social también quiere rentabilizar su idea, pero no es este su objetivo principal, lo que quiere realmente es conseguir un cambio social. Para ello no se resigna a trabajar solo, con frecuencia los emprendedores con perfil más social se rodean de otras personas que también quieren generar cambios importantes en la sociedad.

Características del emprendedor social

No hay un único perfil, pero sí hay una serie de características que podemos encontrar en muchos emprendedores cuyos proyectos tienen una dimensión más social.

En primer lugar se trata de personas con mucha confianza en sí mismas. Conocen bien tanto sus debilidades como sus fortalezas y no tienen problema a la hora de buscar ayuda para cubrir esos aspectos o tareas en los que no son tan buenos.

Si la motivación es siempre importante en alguien que pone en marcha una idea de negocio, cuando se trata de un emprendedor social la motivación cobra una especial relevancia. Este tipo de personas tienen una visión realista de sus capacidades y de lo que pueden conseguir de cara al futuro si las usan bien, y esto hace que estén dispuestas a darlo todo por su proyecto.

Se aprecia también un alto grado de inconformismo. Este perfil no está dispuesto a conformarse con lo que hay, si detecta un problema buscará la forma de darle solución. De hecho, con frecuencia es este inconformismo el que está detrás de la labor de muchos emprendedores sociales.

De aquí se derivan otras dos características de este perfil. Una de ellas es el alto grado de responsabilidad social y la otra el compromiso con la sociedad.

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El auge del emprendimiento social

Generalmente los problemas sociales son abordados por los Gobiernos y también por las ONGs, pero a ellas se han sumado en los últimos años las iniciativas privadas. Poco a poco el emprendimiento social va ganando peso y es tenido en cuenta desde la instituciones públicas e incluso las entidades bancarias están facilitando la financiación para este tipo de proyectos.

Una buena prueba de ello son los programas de emprendimiento social que subvencionan este tipo de proyectos y ofrecen apoyo tanto en España como en otros países del mundo y que han sido puestos en marcha por entidades como La Obra Social de La Caixa, BBVA, ESADE y algunas administraciones públicas.

El campo laboral del emprendedor social

La finalidad perseguida por este tipo de personas es siempre mejorar algo a nivel social o en el entorno, esto implica que el emprendimiento social puede darse en una gran cantidad de ámbitos.

Es emprendedor social aquel que tiene su propia idea de negocio y la pone en marcha, generalmente con la ayuda de personas que tengan su misma visión. Pero a veces lo que hace directamente es integrarse en equipos de trabajo en instituciones públicas o privadas que se centren en tareas que busquen cumplir con una labor social.

Hay muchos ejemplos de emprendimiento social. Desde una empresa especializada en la venta de agua embotellada que destina la mayor parte de sus ingresos a la creación de un sistema de canalización que ayude a llevar agua potable a zonas en vías de desarrollo a empresas que apuestan por la contratación de personas con discapacidad.

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La clave para ser un buen emprendedor en el ámbito social

A medida que la media de edad entre los emprendedores va bajando, nos encontramos con personas cada vez más dispuestas a centrar sus esfuerzos en proyectos con un carácter más social.

Antes vimos algunas de las características que están presentes en los emprendedores sociales, pero para poder poner en marcha un negocio que de verdad tenga éxito deben darse dos requisitos básicos.

En primer lugar hay que tomar conciencia de la problemática social y tener una voluntad real de querer cambiar lo que está ocurriendo. Por otro lado, es imprescindible que el emprendedor social tenga las habilidades básicas para ser un empresario, esto quiere decir que debe tener dotes de líder y tener las capacidades necesarias para vender el producto. 

Tener una buena idea e ilusión está muy bien y es básico para empezar a emprender, pero solo con estos factores no se puede alcanzar el éxito. El emprendedor social debe ser, a la vez, un buen empresario.