En 1977, es decir, hace cuarenta años, nacía Alianza Popular, el partido conservador que fundara Manuel Fraga Iribarne. Doce años después, de la manos de José María Aznar, aquella formación conservadora que nunca consiguió convertirse en alternativa de gobierno se refundaría en un partido de mayor base social, más abierto e integrado, llamado Partido Popular.

Pues bien, ese PP que hoy gobierna el país de la mano de Mariano Rajoy, quiere celebrar sus cuarenta años de historia, pero no termina de saber muy bien como hacerlo. Por de pronto, lo que sí tiene claro Génova 13, sede del partido, es que entre septiembre y diciembre se van a celebrar 17 actos autonómicos –uno por cada comunidad autónoma- y cinco actos sectoriales, y que en esa gira en la que participará activamente el propio Rajoy se cerrará en diciembre con un gran acto en Madrid al que el PP tiene previsto invitar a figuras políticas de renombre europeo. Se supone que hablamos de líderes como Ángela Merkel o Macrón.

La corrupción y los bancos hunden las cuentas del PP

Las cuentas del Partido Popular reflejan una caída de ingresos por subvenciones motivado por los malos resultados electorales.

Hasta aquí todo bien… ¿Donde está el problema? Pues no tanto en los actos en sí, como en el ‘contenido’, no tanto en la forma, como en el fondo. ¿Porqué? Pues porque Alianza Popular fue un partido que nació de la mano de un ex ministro de Franco, Manuel Fraga, apadrinado por otros seis ex ministro franquistas, alguno de ellos con un pasado un tanto oscuro: Cruz Martínez Esteruelas, Federico Silva Muños, Laureano López Rodó, Enrique Thomas de Carranza, Gonzalo Fernández de la Mora y Licinio de la Fuente.

El PP teme que haya más motivos para pedir la ilegalización del partido popular

A ellos, junto a Fraga, se les llamo Los Siete Magníficos, pero su recuerdo no es precisamente lo que más conviene al PP en los momentos actuales, entre otras cosas porque el partido que refundó Aznar rompió los lazos que le unían con ese pasado. ¿Es conveniente recordarlo ahora? Hay gente en el PP que cree que no se puede renunciar al pasado, y otra que opina que es mejor dedicar esa celebración a los cuarenta años de democracia en España y al PP como un partido que ha formado parte de esa aventura.

Pero, sin duda, el pasado está en las hemerotecas y basta que el propio partido se encargue de celebrar su aniversario para que en algunos medios de comunicación se encarguen de recordarle de donde viene, algo que ya se hace con bastante asiduidad. Si ya tenia bastante el PP con que en ciertos sectores de la izquierda se le quiera negar la existencia por los problemas de corrupción, esto no puede hacer otra cosa que echar más leña al fuego.

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