El Corte Inglés

El Corte Inglés ha reducido en los últimos meses a la mitad sus necesidades de financiación en los mercados de capitales en lo que va de ejercicio gracias a la desinversión en activos y a los recursos internos.

Así, en Septiembre de 2018 la compañía cumplió con éxito su primera emisión de bonos mayoristas. Pero la noticia que pasó para muchos desapercibida fue el rating de dicha emisión. S&P le ha otorgado un BB al emisor y un BB+ a la emisión. Fitch Ratings, también con BB+, y Moody’s, con su equivalente Ba1.

La capacidad de reembolso de una inversión se clasifica con AAA, AA, A, BBB, BB, B, CCC, CC, C, con la clasificación adicional D para deudas que ya presentan atrasos. Los bonos por encima de BBB- se consideran “grado de inversión”. Los que están por debajo del citado BBB- especulativos o bonos basura, es decir, poco seguros, dudosos en la capacidad de reembolso del pagador.

La otrora compañía de bandera de nuestro país, muy deteriorada tras la crisis económica y trabajando con márgenes de beneficio limitados, fue catalogada como “bono basura”. Eso de por sí, ya es impactante tanto para la compañía como para la “marca España” que un día, no hace tanto tiempo, presentaba a esta empresa como ejemplo del buen hacer patrio.

Pero más impactante aún entender que ese grado BB+ sólo fue posible ya que se avalaban las operaciones con todo lo que queda bajo el triángulo verde, su ingente patrimonio inmobiliario. Sin ello, igual ni podría haber emitido bonos. Ni decir tiene que el precio de una emisión de bonos en estos niveles, dista mucho de ser una financiación cómoda a buenos tipos de interés. Es decir, o El Corte Inglés levanta el rating (principalmente desinvirtiendo y reduciendo deuda), o la financiación de la empresa será a futuro dramática.

Ese es el principal motivo por el que la empresa, presidida por Jesús Nuño de la Rosa, ha anunciado su disponibilidad a vender patrimonio inmobiliario por valor de 1.500 a 2.000 millones de euros. Reducir la deuda de 3.652 millones se ha convertido en un asunto capital, sin esa premisa nadie sabe si los mercados estarán abiertos cuando resulte necesario. Pero, ¡ojo!, vender patrimonio inmobiliario para luego alquilar (sale and lease back) es un riesgo con el estrecho margen operativo que maneja la empresa. Para sanear las cuentas al 100% se deberían tomar decisiones arriesgadas en lo reputacional, como vender no para alquilar, sino para cerrar algunos centros comerciales que resultan deficitarios. Sí, El Corte Inglés tiene necesariamente que cerrar centros comerciales que no son rentables, y que no hay posibilidad que lo sean a futuro. Muchos de ellos en capitales de provincias venidas a menos en renta per capita y población.

Reducir la deuda de 3.652 millones se ha convertido en un asunto capital

Hemos hablado mucho durante los últimos años de una hipotética salida a bolsa de El Corte Inglés. Sin embargo, es una realidad a la que las hermanas Cristina y Marta Álvarez Guil se niegan en redondo. Aunque no fuera así, sin mejorar el rating sería inviable una OPV, o cuanto menos, poco recomendable acudir a ella.

LA FORMULA MÁGICA: VENDER, VENDER Y VENDER

Con la llegada a la presidencia de Jesús Nuño de la Rosa en sustitución de Dimas Gimeno, una de las prioridades del nuevo presidente se centró en reducir la deuda. En la actualidad la compañía tiene un problema con la deuda. Se trata de 3.652 millones de euros. Para entender en toda su magnitud la cifra, debemos ver el beneficio neto de la empresa de la calle Hermosilla. En 2017, y pese a incrementarse en un 24,9% sobre el ejercicio anterior, el beneficio neto consolidado fue de 202 millones de euros.

En otras palabras, al ritmo actual y dedicando el 100% del beneficio neto a amortizar deuda -cosa a todas luces imposible-, la empresa tardaría más de 18 años en pagar todo lo que debe. Ante esta situación y las escasas posibilidades de reducción de forma orgánica, todas las miradas van a parar a la venta de activos.

Dedicando el 100% del beneficio actual, la empresa tardaría 18 años en pagar su deuda

En primer lugar, la venta de activos inmobiliarios. En los últimos 15 años se abrieron numerosos centros comerciales sin sentido. Algunos de ellos hoy representan abultadas pérdidas operativas. Otros están planos o con mínimo beneficio, lo que no aporta ratios de rentabilidad sobre la inversión realizada, y la lógica hace pensar que aportan más a las arcas del grupo si se ponen en el mercado y se utilizan para paliar deuda. Así, en las últimas semanas se han vendido dos centros comerciales por 160 millones de euros.

Pero no sólo centros comerciales. Algunos activos singulares, como edificios de oficinas en propiedad de la empresa deberían tener la misma salida urgente.

Torre titania El Corte Ingles

El ejemplo más emblemático es el antiguo edificio Windsor en Madrid (hoy conocido como Torre Titania). ¿Tiene sentido hoy en día que la compañía sea el arrendador de EY en sus oficinas? Pues bastante poco. Lo razonable sería hacer caja y paliar la enorme deuda y como consecuencia de ello la carga financiera que asume la compañía. El edificio está en el mercado hace años y diversas fuentes calculan que podría venderse por 400 millones de euros. La empresa querría mantener las 7 primeras plantas (zona comercial) y vender el resto, 15 plantas con un espacio de unos 14.000 metros cuadrados. En plenos máximos del mercado inmobiliario, en el año 2005, El Corte Inglés pagó por el solar ¡500 millones de euros! A lo que lógicamente hubo que sumar el coste de construcción.

Además de la venta de activos no estratégicos como los edificios no empleados para labor comercial, El Corte Inglés puso su mirada en la venta de IECISA.

En definitiva, el celebre “vender, vender y vender” de la época de Isidoro Alvarez. Pero esta vez no se trata sólo de vender dentro de los centros comerciales -que también-, sino además de tener que vender patrimonio. Lo que sucede es que el margen de maniobra es tan limitado que además de vender patrimonio, la empresa no aguantaría una prolongada época de cifras bajas de ventas en los centros comerciales. En ese aspecto hay noticias mixtas. Una excelente campaña de ventas con el Black Friday, pero claro son ventas con descuento. Y una irregular campaña de Navidad, con una preocupante caída de ventas del 4% (dato clave, al ser ventas sin descuento), que podría tener su origen en el adelanto de las compras navideñas en el Black Friday.

El “vender, vender y vender” de Isidoro Alvarez ya no es política de centros comerciales, ahora incluye el patrimonio

VENTA DE INFORMÁTICA EL CORTE INGLÉS

IECISA (Informática El Corte Inglés SA) era una desinversión de libro. Por un lado, El Corte Inglés esperaba recuperar unos 350 millones de euros. Por otro lado, su no venta representaba un riesgo reputacional al grupo (la auditoria de IECISA en México aún hace que le tiemblen las piernas a más de uno. La dupla de cómo Kio Networks ganaba contratos, y como IECISA los ejecutaba tiene detalles difíciles de digerir).

MERCA2 anunció hace semanas que la operación de venta, que parecía encarrilada, ha terminado con una ruptura de negociaciones que impedirán ingresar 380 millones de euros que eran el mejor regalo de navidad que se esperaba en la sede de Hermosilla. Hubieran servido para aplicar un tratamiento de chapa y pintura a las cuentas del ejercicio 2018. Ahora no será posible.

El comprador era el propio Kio Networks, y El Corte Inglés tenía un acuerdo previo con su principal accionista, María Asunción Aramburuzabala (una de las mujeres más influyentes del país y heredera del imperio de Coronita). La filial informática cuenta con cerca de 2.100 empleados en 12 países, entre ellos México, Brasil, Argentina, Portugal y EEUU.

CONSECUENCIAS DE NO REDUCIR LA DEUDA

En el caso de que el actual equipo gestor no logre materializar en breve plazo de tiempo algunas de las operaciones inicialmente dibujadas, la situación financiera y la posibilidad de acudir a medio plazo a los mercados se complicará gravemente.

Conocedores de está realidad, entre la decepción y a la asunción de que no será una empresa fácil, se buscan de forma urgente planes que ayuden a fortalecer el balance, a hacerlo más creíble para los inversores y que pueda tener mejor rating en próximas emisiones. Pero ojo, una mala temporada de ventas, puede lograr el efecto contrario y poner las finanzas del grupo en una situación de estrés.

Sea como fuere la capacitación del actual equipo gestor, comienza por la reducción de la deuda y consiguiente mejora del rating. En segundo lugar, mejorar las ventas y márgenes. Si no se consigue aparecerán los recortes e inevitablemente tendrán que afectar al empleo. Cuando uno vive al filo, otra cosa no, pero las emociones fuertes están garantizadas.