Florentino Pérez, presidente de ACS y del Real Madrid.

Parece que la distancia entre Florentino Pérez y sus accionistas de ACS es cada vez mayor. No ya sólo por la salida de sus históricos socios (los March y los Albertos); sino también por lo que se ha visto en la última Junta de Accionistas. Una reunión en la que no hubo grandes sorpresas, pero en la que se pudo comprobar la distancia existente entre la dirección y sus “propietarios”; especialmente a la hora de valorar los emolumentos percibidos por el equipo directivo.

El Informe sobre Remuneraciones fue rechazado por el 40% de los accionistas presentes, frente al 59% que dio su visto bueno. Un documento en el que se recoge un aumento del salario del conjunto directivo del 8% hasta alcanzar los 13,6 millones de euros. El que más dinero se embolsó fue, precisamente, Florentino Pérez con 4,5 millones de euros -lo mismo que un año antes-. Le siguen José Luis Del Valle, secretario del consejo, con algo más de 3 millones de euros; y Antonio García Ferrer, consejero delegado de Dragados, con 1,7 millones de euros.

Los históricos abandonan ACS

Unas cifras sobre las que, según informaba estos días El Economista, la CNMV ha pedido explicaciones. En concreto, sobre la retribución a largo plazo que tienen firmada estos tres directivos y otros miembros del Consejo de Administración de la constructora. Se trata de la primera vez que el regulador pide a ACS información sobre estas retribuciones; también es la ocasión -en los últimos años- en las que un porcentaje tan elevado rechaza la remuneración del Consejo. De hecho, por hacernos una idea, el año pasado mostró su rechazo el 26% de los accionistas presentes en la Junta.

Una Junta en la que estuvo representado el 60% del capital social (un 4% menos que en la del año anterior) y en la que, además, Florentino Pérez puso en marcha el proceso de sucesión. En concreto, sometió a aprobación el nombramiento de Marcelino Fernández, hasta ahora CEO de Hochtief, como consejero ejecutivo, algo que ha aprobado el 96,2% de los accionistas. Sin embargo, no será hasta el 11 de mayo cuando sea nombrado -en Consejo de Administración- Consejero Delegado de ACS.

La actividad constructora en España sólo aporta el 5% de los ingresos a la compañía

Esto va a generar una situación un tanto complicada en la constructora. Ahora está por ver cuál es el camino que diseñan Marcelino Fernández y Florentino Pérez, ya que ambos van a tener carácter ejecutivo. Es decir, que por ahora el presidente no renuncia al día a día. ¿Cómo será el reparto de poder? El tiempo lo dirá, aunque no parece que Florentino Pérez quiera dar un paso al lado por el momento. Quizá por eso Fernández tendrá que compaginar el cargo en Madrid con el de Alemania. De hecho, ni siquiera estuvo presente en la Junta de Accionistas.

 

Tampoco Florentino Pérez quiso pararse demasiado en mirar al futuro. Estuvo más centrado en el repaso de los hitos conseguidos hasta ahora, que en pensar en su relevo. De hecho, sobre Fernández se limitó a señalar que “llevamos 25 años juntos y ha contribuido decisivamente en la integración e internacionalización del grupo”; para -a continuación- destacar que él estará al frente de ACS hasta que sus accionistas así lo deseen.

Lo que puede venir a partir de ahora

Por ahora prece que Florentino tiene controlado el accionariado de la compañía. Cuenta con el 12,5%, lo que le convierte en el principal accionista tras la salida de la familia March; los Fluxá y las desinversiones -y futura salida- de los Albertos. Sin embargo, esto puede provocar -a juicio de distintos analistas- una situación muy complicada para la constructora, que puede quedar a merced de compras por parte de distintos fondos de inversión. Por tanto, es muy posible que -en no mucho tiempo- Florentino Pérez se encuentre con algo más de oposición en la Junta de Accionistas de la que pudimos ver ayer.

Y para terminar, podemos hacernos una idea de cómo están las cosas en nuestro país con la obra pública y las licitaciones de servicios. Norteamérica supone el 46% de los ingresos totales de ACS; España supone tan sólo el 13% -que se reduce hasta el 5% si nos centramos tan sólo en la construcción-.