Queramos o no, los asuntos energéticos deben preocuparnos y ocuparnos a todos. Además, hay dos motivos para ser eficientes en el consumo. Por un lado se ayuda al medio ambiente gastando menos luz, con lo que eso conlleva. Y por otro, el bolsillo lo agradece cuando las facturas vienen menos cargadas.

De este modo, uno de los lugares en los que debemos preocuparnos por hacer un mejor gasto de la energía es nuestra propia casa. Y esto no significa pasar frío en invierno o morirnos de calor en verano. No se trata de no encender los electrodomésticos, o no abrir el gas. Para ser eficiente energéticamente existen muchas alternativas. Entre ellas, se podrían dividir en las acciones pasivas y las activas. Es decir, habrá pequeños gestos, como apagar bien las luces cuando no estamos en casa; o algo que hagamos de manera directa, como poner bombillas de bajo consumo.

Así pues, mezclando ambas manera de actuar, podemos llevar a cabo una mejora en la eficiencia energética del hogar, que pasa por el tipo de electrodomésticos que usamos, las bombillas que ponemos, la instalación de ventanas y puertas o el uso de demos a la calefacción.

LO BÁSICO, LOS ELECTRODOMÉSTICOS

Ahora todo está medido y comprobado, y el usuario puede decidir. En este caso, el etiquetado energético informa al cliente sobre el consumo de energía y otros datos complementarios relativos a cada tipo de aparato a lo largo de su vida, por ejemplo: el ruido, la eficacia de secado y de lavado, el ciclo de vida normal, etc.

Este tipo de información aparece en aparatos eléctricos tales como los frigoríficos, congeladores, lavadoras-secadoras y lavavajillas e incluso también en las diferentes bombillas. Las clases de eficiencia energética se pueden englobar en siete categorías desde la letra A hasta la letra G. Mediante esta clasificación, se pueden comparar electrodomésticos del mismo tipo. Así, si se elige una lavadora de clase A, se consumirá menos de la mitad que otra de clase E, lo que supondrá un ahorro muy grande a lo largo de la vida útil de la lavadora. Es muy importante que al comprar un electrodoméstico nos fijemos  en su etiqueta energética.

Importante usar bien la lavadora

En cuanto a consejos concretos de algunos electrodomésticos, por ejemplo el frigorífico es el electrodoméstico que más electricidad consume en el hogar. Sus prestaciones dependen de las condiciones del lugar donde se ubique. La pérdida de frío aumenta el gasto energético. Se puede evitar abriendo lo mínimo la puerta o permitiendo la circulación de aire por la parte trasera.

En cuanto a la lavadora, tercer electrodoméstico que más energía consume, hay que aprovechar al máximo la capacidad llenándola del todo en cada lavado y utilizar los programas de baja temperatura, ya que la mayor parte de la energía se utiliza para calentar el agua. Por su parte, el lavavajillas, hay que usarlo solo cuando esté completamente lleno y con los programas económicos que permiten reaprovechar el calor.

LAS BOMBILLAS, MUY IMPORTANTES

Otro de los casos donde se puede optimizar la eficiencia energética es el tipo de bombillas que se usa en el hogar. Cerca de un 25% de la energía que consumimos va destinada a la iluminación. Cuando uno piensa en cambiar sus viejas bombillas por su versión ahorradora, lo primero que viene a la mete es el LED. Esta terminología proviene del acrónimo inglés de “diodo emisor de luz” y es el sistema más eficiente.

Se caracterizan consumen muy poco y duran mucho. La estimación es de unas 70.000 horas, con lo que pueden llegar 50 años. Su precio puede parecer demasiado alto (suelen rondar los 7 euros), pero el ahorro energético es más que evidente.

Hay, sin embargo, algún contra, como apunta la OCU. Estas bombillas son más nocivas para el medio ambiente que otras alternativas, debido a la cantidad de materiales distintos que se usan en su fabricación (bromo, silicio, arsénico, fósforo, aluminio, germanio, galio, indio y nitrógeno).

QUE NO SE ESCAPE EL GATO, NI EL FRÍO

Puertas y ventanas bien cerradas. Algo tan simple, que no cuesta nada, pero que muchos hogares descuidan por completo. A la hora de elegir ventanas, cuando vayas a comprar o alquilar una vivienda, tienes que tener en cuenta algo sobre las ventanas, y es la transmisión térmica del vidrio. Ésta se da siempre entre todos los materiales de la carcasa y cuanto mayor sea el volumen de transmisión mayor será el intercambio de calor entre el interior y el exterior.

En la actualidad, la tecnología permite disponer de materiales de alto rendimiento que van a satisfacer las necesidades energéticas de manera correcta. Pero, ¿cómo se puede saber cuándo una ventana es eficiente? Deberías fijarte, en primer lugar, en el marco que, principalmente, son de PVC, aluminio o madera. La madera, es el material que mayor rendimiento tiene, aunque cierto es que, hoy en día, también hay estructuras de aluminio o PVC que presentan un alto rendimiento térmico.

Las ventanas solo para el sol, no para que entre frío

En cuanto a las puertas, la elección es mucho más liviana, pero a la hora de elegir se debería tener en cuenta los materiales de alta calidad y resistencia térmica. Sobre todo, en cuanto a materiales de puertas, destacan las ventanas de PVC que suponen un gran ahorro energético en las facturas de energía.

NI FRÍO NI CALOR, AL PUNTO

Otro de los temas a los que no se presta mucha atención tiene que ver con los aires y las calefacciones. Y aquí el ahorro energético puede llegar a ser muy importante. En cuanto a la frescura, en primer lugar, y como sucede con los electrodomésticos, elige un aparato eficiente. La letra A, acompañada de “+” y el color verde, son indicativos de un aparato eficiente energéticamente. Adquirir un electrodoméstico eficiente, con un indicativo A+++, supone un ahorro de un 40% en el consumo de energía.

Además, se aconseja instalar los aparatos lo más alejado del sol directo posible. Si el sol le da constantemente no solo puede dañar el sistema, sino que le costará más funcionar y, por tanto, consumirá más.

Otro consejo es poner el aparato a una temperatura media. Para que puedas hacerte una idea, el Ministerio de Industria aconseja que se debe fijar el termostato en 24 grados, pero el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDEA), sin embargo, considera que el cuerpo se debe adaptar a la temperatura del verano, y se debe ir con ropa más ligera y poner el termostato en 26 grados. Seguro que en tu casa lo pones más bajo, porque el 85% de las personas lo establece entre los 20 y los 21 grados, así que toma nota de cómo fijarlo de la forma más eficiente.

En cuanto al asunto caliente, el de la calefacción, es mejor mantener una temperatura constante. Los ‘golpes de calor’ aumentan el gasto considerablemente.

Además, se debe aprovecha las horas de luz. Así, baja las persianas cuando ya sea de noche y corre las cortinas, así evitarás que se pierda el calor acumulado durante el día. Si necesitas ventilar, con 10 minutos es suficiente.

También se recomienda instalar un buen sistema de aislamiento en las ventanas. Hasta el 30% de las necesidades de calefacción, vienen por pérdidas de calor originadas en las ventanas (según el IDAE). Mejora la calidad del vidrio y el tipo de carpintería de marco (lo más eficiente es de madera). El doble cristal reduce hasta un 50% la pérdida de calor.

Toda esta lista de consejos son solo eso, simples ayudas para ahorra en casa y ser más eficientes cuando consumimos energía. Pero también representan pequeño esfuerzos que benefician a todos.

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