La compañía automovilística Subaru contabilizó unas pérdidas netas atribuidas de 7.700 millones de yenes (unos 61 millones de euros al cambio actual) durante el primer trimestre de su año fiscal (entre abril y junio de 2020), en comparación con los 66.500 millones de yenes (533 millones de euros) que ganó en el mismo periodo de 2019.

Tal como ha indicado la firma japonesa, estas cifras se explican por el “impacto significativo” que la pandemia del coronavirus ha tenido en sus fábricas de producción, así como en las ventas de vehículos a nivel mundial.

De esta manera, Subaru facturó durante todo el trimestre 457.000 millones de yenes (3.662 millones de euros), un 45,2% menos que los 833.400 millones de yenes (6.679 millones de euros) que ingresó entre abril y junio de 2019.

Todo ello después de reducir a la mitad sus ventas, con 133.000 unidades, de las cuales unos 19.000 vehículos se matricularon en Japón, un 44,3% menos, y las entregas en el resto de mundo cayeron un 50,1%.

Subaru obtuvo entre abril y junio unas pérdidas operativas de 15.700 millones de yenes (125 millones de euros), muy por debajo del beneficio operativo de 92.200 millones de yenes (738 millones de euros) que contabilizó en 2019.

PREVISIONES

De cara a cierre de su año fiscal, que abarca desde abril de 2020 a marzo de 2021, Subaru espera obtener un beneficio neto de 60.000 millones de yenes (480 millones de euros), lo que supondría un 60,7% menos que en el anterior ejercicio.

La firma nipona prevé ingresar 2,9 billones de yenes (23.250 millones de euros) en el total de los doce meses de su ejercicio fiscal, un 13,3% menos. Además, el beneficio operativo de la compañía se reducirá un 62%, con 80.000 millones de yenes (641 millones de euros).