Duro Felguera

Blas Herrero, el empresario asturiano dueño de Kiss FM, está de compras por España. Hace unos días lanzaba una oferta por Prisa, pero también tiene interés en Duro Felguera, compañía a la que ofreció 8,5 millones de euros a través de una carta que envió al Consejo de Administración.

La respuesta de la empresa de ingeniería fue rotunda. En primer lugar, Duro Felguera no se compra por 8,5 millones. Lo que sí se puede hacer con ese dinero es acudir a la Bolsa española y comprar acciones de la empresa, su capitalización ronda los 46 millones de euros. Otra opción es ampliar capital y comprar las acciones suficientes para hacerse con el 51% del capital y después destituir el consejo.

Incluso puede volver a reunirse con Alantra, pero debería plantear una oferta formal ya que el asesor está recabando la propuesta de distintos inversores financieros y preparará un informe con las mejores ofertas. Después, el consejo lo evaluará y luego, la junta de accionistas decidirá.

Además, la oferta no debería ser solo económica, sino que tendría que aportar sinergias y generar valor añadido los accionistas de Duro Felguera, por ejemplo, con contratos especializados. Según fuentes cercanas a la compañía, “quiere hacer un asalto sin aportar valor estratégico, sin contratos, ni sociedades vinculadas a la ingeniería, sólo  hacer ruido”.

Por eso advierten que, para que la oferta sea firme, Blas Herrero debería firmar el acuerdo de confidencialidad, también conocido como NDA (por las siglas en inglés de Non-Disclosure Agreement) y entrar en el proceso de manera legal, al igual que todos los demás.

HERRERO Y LA SEPI

Duro Felguera ha solicitado un rescate de 100 millones de euros a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que tiene de plazo hasta finales de febrero para responder. Será ese mes cuando se cumplan seis meses de la solicitud que presentó la empresa el pasado 28 de agosto.

En concreto se trata de un préstamo participativo de 70 millones y una ampliación de capital suscrita por SEPI por 30 millones de euros. Es su última esperanza, de lo contrario –sin inversores, el respaldo de la banca ni del Gobierno- acabarán por solicitar el concurso de acreedores.

Para poder pedir este dinero, la empresa debe cumplir cuatro requisitos. La mínima posible, que compense perdidas por covid-19, que no incremente el patrimonio de la compañía a 31 diciembre de 2019 y una devolución creíble. Todo esto hay que argumentarlo.

En medio de este jaleo, llega Blas Herrero y asegura contar con el apoyo de los bancos acreedores. También se muestra dispuesto a pagar 95 millones de euros de deuda. Y solicita 200 millones a la SEPI, junto a otros 300 millones que estarían cubiertos por la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (CESCE).

“La compañía no puede devolver 200 millones, 100 si” explican estas fuentes. “No cumplen con las condiciones que pide el Gobierno, pide el doble y eso es ilegal”, apuntan. Además, con los bancos “no tienen nada, es todo ruido e intenta desprestigiar la actual gestión de Duro Felguera”.

DF Y LA BANCA

La empresa asturiana necesita 475 millones de avales a cinco años para afrontar el volumen de contratación, pero solo ha pedido a la banca 100 millones. En primer lugar, porque saben que no les van a dar más. En segundo lugar, porque de aquí a dos años no necesitan más y además tendrían que pagar comisiones por una línea que no necesitan.

Así que prefieren ir haciendo la petición conforme lo vayan necesitando. Además, cuentan con 80 millones garantizados por CESCE de los 100 millones solicitados. Por eso no entienden los 300 millones que ha pedido Blas Herrero.

La poca afinidad entre el actual consejero delegado de Duro Felguera, José María Orihuela y el empresario Blas Herrero es más que evidente. El primero parece estar convencido de que el segundo quiere ser el salvador de una empresa que atraviesa (desde hace años) una delicada situación financiera. Pero no le convencen las formas con las que quiere conseguirlo. En este sentido, defienden que cuentan con el respaldo de la junta de accionistas y a pesar de los problemas, han logrado subir un 30% en Bolsa este año.

TOPOS

La dirección de Duro Felguera pensaba que los medios de comunicación habían iniciado una campaña de desprestigio contra ellos, pero ahora saben que hay personas dentro de la empresa que quieren hacer daño y Blas Herrero lo está aprovechado.

“Hemos entendido que hay personas que intentan machacar a la dirección desde dentro y pasan información confidencial, son los mismos que apoyan a Blas Herrero” comentan. Pero defienden que no es fácil estar en la primera línea de una empresa que lleva meses “al límite”.

La prueba está en que Duro Felguera ha contado con asesores como Rothschild, Ahorro Corporación, Fidentis y ahora Alantra y ninguno ha conseguido que nadie se quede con la compañía.

Ahora la situación es diferente, la SEPI tiene un pie dentro y todos se quieren apuntar. “Si está el Estado es otra cosa”. De aprobarse la propuesta (algo que esperan se comunique pronto), la empresa refinanciaría deuda y daría entrada a los inversores.

Estas fuentes creen que todo se va a solucionar y en 2023 DF podría devolver el dinero el Estado. Pero para eso, necesitan cerrar el círculo. “El dinero del inversor es el más temeroso, todos quieren entrar, pero necesitan que alguien dé el primer paso”, concluyen.