Disney+

Lleva casi 20 años en la empresa, tiene 68 años y ha llevado a cabo una revolución tecnológica para convertir a Disney en el rival de gigantes como Netflix o Amazon en la guerra del streaming. Sin experiencia en este sector y desde una fábrica de galletas, lograba alcanzar los 10 millones de usuarios el día del lanzamiento de Disney+.

El cerebro se llamaba Robert Iger y es presidente desde el año 2000, y director ejecutivo desde 2005 de The Walt Disney. Un hombre arriesgado (sin duda) que puede presumir de haber llevado a cabo las operaciones que han convertido a Disney en la compañía cinematográfica más exitosa de Hollywood. Entre ellas, la de Pixar en 2006; Marvel en 2009; Lucasfilm en 2012; y 21st Century Fox este año.

En una entrevista con Bloomberg, Iger explica que no fue fácil para Disney cambiar de mentalidad. Durante muchos años, sus redes de cable (lideradas por ESPN) generaron el 40% de las ganancias. Pero en agosto de 2015 se vieron los primeros efectos del “corte del cable”. Es decir, las personas empezaban a cancelar su suscripción por cable y se pasaban a los servicios de streaming.

Para competir, contempló la idea de comprar Twitter y, de hecho, llegó a un acuerdo para hacerlo en octubre de 2016. Aunque “con suerte”, pudo cancelarlo en el último minuto, algo de lo que se siente aliviado “todos los días” después de ver al Congreso de Estados Unidos acusar a Twitter y Facebook de desinformación y mentiras motivadas políticamente.

HABÍA UN PLAN B

Afortunadamente, había otro plan. Meses antes del acuerdo con Twitter, Disney había pagado 1.000 millones de dólares por una participación del 33% en BAMTech (un referente en la transmisión en vivo) y con Twitter fuera del juego, decidieron pagar 1.600 millones adicionales por el control total.

Un plan que anunciaron en agosto de 2017 y supuso el primer paso hacia el futuro Disney+. La sede de Disney Streaming Services (como se le acabó llamando a BAMTech) se encuentra en una antigua fábrica de galletas a las afueras de Manhattan. Desde allí se encargaron de comprimir vídeos a un tamaño adecuado para poder transmitir de manera eficiente sin sacrificar la calidad.

Entre tanto, Rupert Murdoch (dueño hasta ese momento de 21st Century Fox) se acercó a lger para ver si Disney estaría interesado en sus producciones. Y a su vez, el de Disney también se dirigió a los jefes de Pixar, Lucasfilm y Marvel, para hablarles sobre los planes de la compañía: gastar miles de millones en contenido.

El presidente cerró acuerdos con todos. Y para mejorar aún más su contenido, tenía otra baza. Introducir todas las películas que Disney puede ofrecer y ninguna otra compañía tiene: los grandes clásicos, como ‘Blancanieves y los siete enanitos’.

LAS CUENTAS NO SALEN EN DISNEY+

Pese a todo, los expertos señalan que incluso con un archivo como el de Disney, sus operaciones de transmisión no darán beneficios hasta 2024. Y eso, si todo va según lo planeado. En este sentido, Iger reconoce que los costes de producción son elevados, pero Disney está en una “mejor posición” que sus competidores.

Por una parte, porque ofrecen precios combinados con Hulu y ESPN+, así como descuentos para clientes de parques temáticos de Disney y un año gratis para los casi 17 millones de hogares de Verizon Communications.

Y por otra, por el contenido, que incluye 25 nuevos programas de TV y 10 nuevas películas en su primer año, junto con un gran archivo que abarca todo, desde la primera aparición de Mickey Mouse hasta las aventuras contemporáneas de Los Vengadores y el canon interestelar de Star Wars.

OPERACIONES MILLONARIAS

Disney+ ha sido el lanzamiento más arriesgado de Iger, según reconoce en Bloomberg. Pero ya lleva en su espalda operaciones millonarias como la de Pixar, Marvel o Lucasfilm. Y este año, gastó 71.000 millones para comprar gran parte de 21st Century Fox.

Pero a pesar de su potencial (insisten los expertos) Disney no tiene una experiencia tecnológica profunda como sus principales competidores de transmisión, Amazon, Netflix y Apple, que lanzaron su propio servicio el 1 de noviembre. Y a diferencia de estas compañías, tiene poca experiencia vendiendo producciones directamente a los consumidores.

Por ello, Disney decidió atacar por dos vías: con una tarifa mensual más baja (6,99 dólares), muy lejos de la tarifa estándar de Netflix de 12.99 dólares. Y con más inversión. En 2020 gastará 1.000 millones en nuevos programas y películas, una cifra que pronto se duplicará.

Antes de que Disney revelara los primeros detalles de sus producciones (en abril) los analistas de Wall Street se mostraban escépticos sobre las ambiciones de transmisión de la compañía. Ya que su servicio deportivo (ESPN+) tenía 2 millones de suscriptores pero no ganancias, mientras que Hulu, de la cual Disney tomó el control en su acuerdo con Fox, tenía más de 25 millones de suscriptores en EEUU.

EL PRECIO LES VOLVIÓ LOCOS

Sin embargo, cuando anunciaron el precio y el contenido “se volvieron locos”. Y el consenso ahora dice que Disney + cumplirá fácilmente sus objetivos de 90 millones de suscriptores en todo el mundo para 2024 y que ESPN + y Hulu se sumarán a sus totales, llevando a la compañía a unos 160 millones de clientes de transmisión.

Aun así, sigue estando lejos de Netflix, que se espera que alcance los 300 millones para entonces, pero Iger a menudo recuerda que Disney “no está compitiendo” con Netflix.

Disney+ ha marcado el futuro de Iger, que tenía previsto jubilarse este año. Pero tras el acuerdo con Fox, acordó quedarse hasta 2021. Un año en el que ya habrán visto la luz otros competidores como AT&T que aterrizará en primavera o HBO Max. Y se sumarán a los actuales (Netflix, Amazon y Apple).

Con todo, las guerras de transmisión están en marcha y Disney ha conseguido sorprender, para bien. Los expertos ven grandes cosas por llegar, ya que la compañía y sus rivales luchan por los clientes y el talento. Y al frente de Disney, seguirá Robert Iger.